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martes, 26 de junio de 2012

Tiempo


Sentirse joven implica ser capaz de construirse un  mundo a su manera en el que el tiempo no cuenta. Uno se cree poseedor de una secreta seducción con la que enfrentarse al futuro venciendo las dudas. Se fabrican sueños donde uno consigue momentos de gloria que lo harán inmortal; y con esta esperanza, resiste  en la lucha contra el tiempo.

Vivir es sobrevivir, y esto, en ocasiones es cuestión de suerte. Tu camino se va trazando en medio de paisajes y músicas dejando atrás la inocencia junto a derrotas,  orgullos y deseos inconfesables. Cuando se accede a cierta edad, se comprende que el tiempo es el bien más preciado porque es limitado y no renovable. Envejecer es perder. Reconoces que has ido perdiendo seres muy queridos, amigos, amores, esperanzas, tono muscular, poder sexual y mental, pero lo verdaderamente trágico es que se ha esfumado tu tiempo y tus oportunidades perdidas.

Solo te queda aprovechar cada nuevo día soleado y no cometer la torpeza de ignorar el valor inmenso de cada instante.  Y conformarte con que tu memoria te mantenga atado a la luz cada nuevo amanecer, mientras contemplas la hermosa y clara mirada de tu nueva vida.

 

martes, 22 de mayo de 2012

Toro salvaje. Cavalleria Rusticana

El Intermezzo de la ópera de Pietro Mascagni "Cavalleria Rusticana" fue utilizado de manera magistral por Coppola en la parte final de "El Padrino III". Ya dejé escrita mi impresión aquí.
También Martin Scorsesse optó por este fragmento para los títulos de crédito iniciales de su " Toro Salvaje", la biografía del boxeador Jake la Motta interpretada de forma impecable y entregada por Robert de Niro. Es uno de esos momentos de cine en que uno se descubre asombrado y con la seguridad de que está delante de una genialidad. No necesita explicaciones, simplemente, se disfruta. De eso se trata, ¿no?.
Supongo que ya han visto esta gran película, pero pueden maravillarse de nuevo viendo la mágica unión de imágenes y música en su escena inicial.

Sin palabras.




lunes, 21 de mayo de 2012

destino

Creado el Universo y diseminado el fuego estelar junto al que danzan los planetas, avanza la Historia sujeta a un Orden que desconoce su Fin. Originada la Vida que atrapa cada mejora, es impulsada a resistir al Tiempo.

Océanos llenos de vida con grandes y duros competidores; dotados de armas y estrategias ingeniosas que buscan conquistar nuevos espacios y colores.

Criaturas pequeñas corren despavoridas huyendo de la tormenta que baja de las montañas. Enormes dragones que gritan su hambre atroz. Explosiones de gris del cielo que traerán nuevas luchas.

Savia que riega cada rama y cada hoja. Sangre que fluye en cada arteria animal. Leche que nutre de sentimiento el tejido vital.

Un Mono desnudo se alzó entre las bestias, levantó la vista y lloró enternecido ante la inmensidad que vio ante sus ojos. Se emocionó al comprobar su belleza y su juventud.
Se entusiasmó ante la felicidad que le producía cada descubrimiento, cada idea, cada paso. La vida y la muerte se escriben a medida que este curioso animal se abre camino en busca de lo eterno.

Nace el Artista que delinea los contornos del espacio y el tiempo. Aparece la Razón que atrapa la sustancia de lo natural. Cerebros que buscan sobrevivir con la Verdad y huir del sufrimiento.  Los imperios nacen y perecen. Se funde la naturaleza y la cultura. Se confunde la gloria y la perdición. Las pasiones arrebatan la voluntad. Se inventa la libertad. Florecen jardines en tiempos de luz, y tinieblas en tiempos de oscuridad. El amor. El horror.

Todo bajo la inconmensurable mirada de la armonía del Cosmos y su inquebrantable cadena de leyes.

 Todo atado al implacable Destino.




sábado, 12 de mayo de 2012

La naranja mecánica.

A finales de la década de los setenta, muchos españoles salían fascinados de las salas de cine donde se proyectaba  La naranja mecánica (A Clockwork Orange) (1971) del director Stanley Kubrick. El polémico y deslumbrante film estuvo prohibido en Gran Bretaña durante 30 años a propuesta del propio director ante las amenazas que recibió y ante la aparición de algunas pandillas que intentaban emular las fechorías de su protagonista.
Nos adentramos en el mundo de Alex, un joven ultra violento y amante de la música de Beethoven, que dedica sus noches a dar rienda suelta a sus impulsos de sexo y violencia. En una indeterminada futura sociedad británica, se divierte junto a sus amigos con todo tipo de conductas antisociales, pero al ser traicionado por éstos, es detenido por la policía tras cometer un asesinato. En la cárcel, convertido en el recluso 6655321, acepta ser sometido a terapias conductistas que modifiquen su conducta y le puedan devolver a la sociedad. La técnica -llamada en el film “Ludovico”- consiste en un condicionamiento clásico (Paulov) que impide al protagonista realizar cualquier conducta violenta o sexual.
El film estaba basado en una novela del mismo título que escribió Anthony Burguess en 1962. El autor  justificó el título de esta manera: “He querido que signifique la aplicación de una moralidad mecanicista a un organismo vivo que rezuma jugo y dulzura”
Tanto en el film como en  la novela, el tema fundamental es la preocupación de que las ciencias de la conducta imperantes en la época y una moral materialista puedan robar el libre albedrío al ser humano.  El punto central es la pesadilla que puede suponer para la dignidad humana el control total del ser humano por parte del exterior.  Se suponía que si es la educación lo que hace al hombre, el conductismo, que dominaba la psicología de la segunda mitad del siglo XX, podría penetrar en los entresijos del comportamiento humano. Posteriormente las obras de ciencia-ficción se interesarían por el control del ser humano desde dentro, desde su naturaleza genética.
A esta reprogramación del antihéroe se opone el sacerdote de la cárcel que duda que la bondad pueda proceder de una técnica científica. Les dejo con algunas de sus palabras.
 “la bondad es algo que se elige. Cuando un hombre no puede elegir, deja de ser hombre”….”  ¿Qué quiere Dios? ¿Quiere Dios la bondad o la elección de la bondad? ¿Acaso un hombre que elige lo malo es de alguna manera mejor que un hombre al que se le impone la bondad? Preguntas profundas y difíciles, pequeño 6655321”.
¿Por qué somos como somos? Ésta es la cuestión.


miércoles, 25 de abril de 2012

Causas y efectos. El efecto mariposa





El término "efecto mariposa" fue acuñado por el meteorólogo y matemático Edward Lorenz al intentar hacer una predicción del clima atmosférico refiriéndose a que "el aleteo de una mariposa en Londres puede desatar una tormenta en Hong Kong".
La idea es que, dadas unas condiciones iniciales de un determinado sistema, una mínima variación en ellas puede provocar que el sistema evolucione de forma completamente diferente. La consecuencia práctica es que en sistemas complejos, como la predicción meteorológica es muy difícil predecir con seguridad el futuro de dichos sistemas.
Es decir, una pequeña perturbación inicial genera un proceso de amplificación y produce  un efecto considerablemente grande. Esta interrelación de causa-efecto se da en todos los eventos de la vida.
En un episodio de Los Simpson, Homer retrocedía en el tiempo hacia la prehistoria, mataba un insecto y cuando intentaba volver al futuro llegaba siempre a una realidad distinta.
Contaba el zoólogo Desmond Morris en su autobiografía: “Con Napoleón empezó todo. Si no fuese por él, no estaría aquí escribiendo estas palabras, ya que fue una de sus balas de cañón, disparadas en la guerra peninsular, la que arrancó el brazo a mi tatarabuelo, James Morris, alterando así el curso de la historia de mi familia”. 
Todos podemos encontrar en nuestra vida ejemplos como el que cuenta Morris, acontecimientos que dieron un importante giro a nuestra vida. Un accidente, un número en un juego de azar, o un estúpido tropiezo con un desconocido dependen de milésimas de segundos y, sin embargo imponen una dirección a tu trayectoria vital que es totalmente diferente a la que hubiera seguido sin ese fatal o feliz acontecimiento. ¿De cuantos actos de los que llamamos fortuitos depende el que nuestros padres se conocieran, o que nos concibieran? Lo mismo podríamos decir de cualquiera de nuestros antepasados.
Resulta fácil imaginar cualquier golpe de azar, cualquier casualidad aparentemente inocente que nada tiene que ver con lo que era razonablemente previsible y que altera la vida de cualquier humano. Si es la de algún líder político, o algún héroe nacional, de paso hubiera alterado la historia de los demás, es decir la Historia. Imaginemos un accidente en la juventud de Napoleón, o de Hitler que les hubiera incapacitado para ejercer el poder que tuvieron.
Pero ¿por qué algunos momentos son tan importantes y el resto del tiempo no tiene ninguna trascendencia?  Yo no veo razón para pensar que unos instantes influyen más que los demás a la hora de determinar el desarrollo de nuestra peripecia vital.

Si nuestro planeta no hubiera chocado con un gigantesco meteorito hace 65 millones de años. Si  nuestros padres no hubieran salido a cenar aquella noche. Si aquella bola de la suerte  hubiera sido otra. Si hubiera salido de casa unos segundos después aquel fatídico día. Si la pelota hubiera pasado unos milímetros más abajo. Todo sería diferente si se hubiera alterado cualquier parte del engranaje.


Cualquier acto, por insignificante que parezca, genera un efecto amplificador que determina a través de una interminable cadena de causas y efectos los acontecimientos futuros. Encuentro que el efecto mariposa, más que confirmar la presencia del caos en el devenir de la naturaleza, nos advierte de la dificultad de predecir el futuro en sistemas con gran cantidad de variables y que la mente humana no es capaz de determinar el estado futuro de éstos. Pero creo que es una prueba más de que todos los acontecimientos de nuestra vida están unidos por una inconmensurable cadena de causas y efectos que siguen las leyes que gobiernan el Universo y que afecta a toda la materia que existe. Es decir, el llamado efecto mariposa tiene todo el sentido en el marco de una concepción determinista en el cual todo el Universo permanece integrado y unido por una serie de leyes generales responsables de la armonía del cosmos. Y es asombroso que en estos momentos intentemos acercarnos a entenderla. Como dijo Einstein, lo más incomprensible del Universo es que sea comprensible. 

viernes, 20 de abril de 2012

Ingrid Bergman





Ingrid Bergman nació el año 1915 en Estocolmo (Suecia). A los doce años quedó huérfana, residiendo desde ese momento junto a sus tíos, que respetaron su decisión de ser actriz y la apoyaron para que ingresara en la Real Escuela Dramática de Estocolmo .

Empieza a hacer papeles para el teatro y el cine hasta que en 1936 protagonizó con gran éxito en Suecia Intermezzo, dirigido por Gustaf Molander. El productor David O. Selznick vió el film y se prendó de la belleza fresca e inocente de la muchacha sueca. Selznick quiso a toda costa llevarse a Ingrid a Hollywood, para que protagonizase un remake del mismo film (1939) comenzando así su fulgurante carrera en Hollywood, donde se estableció junto a su marido y su hija.

En 1942 protagoniza la mítica Casablanca de M. Curtiz junto a Humphrey Bogart, que obtiene un extraordinario éxito de crítica y público. El cine ya no será el mismo tras el duelo interpretativo entre Bogart y ella, formando una de las parejas más representativas del séptimo arte del siglo XX.

Al año siguiente es nominada al oscar por el film Por quien doblan las campanas junto a Gary Cooper, adaptación de la novela sobre la guerra civil española de Ernest Hemingway dirigida por Sam Wood. Un año después lo ganaría por la magnífica interpretación en la inquietante Luz que agoniza de George Cukor junto Charles Boyer. En ella logra atrapar al espectador con un personaje desamparado, de una tierna y frágil belleza. En los años 40 aún protagonizó, entre otras, Juana de Arco de Victor Fleming, y tres films con Alfred Hitchcock: Recuerda, Atormentada, y, la magistral Encadenados, junto a Cary Grant.

En pleno apogeo de su carrera, pide trabajar con el maestro del neorrealismo italiano Roberto Rossellini, por el que siente una gran admiración. Viaja a Italia y ruedan Stromboli; durante el rodaje viven un apasionado romance que escandaliza al mundo de Hollywood. Ingrid deja a su marido y su hija y se traslada al país mediterraneo para casarse con el realizador italiano.

En Italia hicieron varios títulos con desigual fortuna, pero muy valoradas por la crítica europea como Te querré siempre o Europa 51. Tras algun problema económico y el deterioro de la relación con Rossellini vuelve a EEUU y el éxito le vuelve a sonreír ganando un Óscar en 1956 por su trabajo en el film rodado en Inglaterra Anastasia de A. Litvak. No acudió a la ceremonia por sus problemas con el mundo de Hollywood.  Al año siguiente se divorció del director italiano con el que tuvo 3 hijos. Posteriormente se casaría de nuevo con un empresario sueco.

Su dedicación al teatro y algunos problemas de salud la apartaron del cine durante unos años hasta que reapareció y logró la estatuilla de la Academia a la mejor actriz de reparto por Asesinato en el Orient Express, de Sidney Lumet. En sus últimos años volvió a Suecia a trabajar con Ingmar Bergman en el film Sonata de otoño por la que recibió su última nominación a los premios de la Academia. Falleció justo el dia que cumplía 67 años; sus cenizas se arrojaron al mar en su Suecia natal.

Humphrey Bogart



 Hijo de una familia acomodada del Nueva York de principios del siglo XX,  fue una de las estrellas que sobre el papel tenía pocas oportunidades de triunfar en Hollywood, dada su pequeña talla, su aire triste y gastado y su cicatriz en el labio producida en la I Guerra Mundial que le hacía emitir una voz extraña. Tras fracasar en sus estudios, pasó por la marina y posteriormente por el teatro y el cine pero no consiguió triunfar hasta prácticamente los 40 años. Pero el cine de las dos décadas posteriores no se entiende sin su presencia. ¿Donde residió la clave de su éxito? ¿Qué misterioso encanto logró impregnar a sus personajes  este tipo que se interpretó casi siempre a sí mismo con mucha determinación en su rostro?

Tenía el encanto del que tiene un pasado difícil y ha sabido salir de todas las turbulencias con la dignidad pegada en la piel. Representó al que junto a la barra de un bar es capaz de asimilar o diluir un desgarro amoroso con un buen trago de whisky, sin que la sonrisa gastada le quite un ápice de integridad moral; al que no huye de su última derrota y permanece imperturbable ante un nuevo reto. Era el duro con ternura, el cínico con clase; el individualista que se implica  en el momento justo con entereza. Supo llevar como nadie, una gabardina, un sombrero y un cigarrillo colgado de su sonrisa triste pero no vencida.

Por eso compartió la pantalla con los mejores directores y las mejores actrices en un buen número de películas míticas de los años 40 y 50.   El halcón maltés, El último refugio, Casablanca, Cayo largo, Tener y no tener, El sueño eterno, Sabrina, La reina de África, El tesoro de sierra madre, Llamad a cualquier puerta,  Más dura será la caída. Todo son grandes películas pero son mas grandes por su presencia.

Muchos años de secundario y muchas derrotas lo llevaron a abandonar cualquier ingenuidad, y sus  tres matrimonios fracasados acabaron por conducirlo ante la mirada de la flaca Lauren Bacall, de la que no  se separaría. En su boda, le regaló un silbato de oro con la famosa frase “si me necesitas, silba”. Con ella, puede que alcanzara la paz y puede que incluso la felicidad. Por desgracia, no iba a durarle mucho: en enero de 1957, un cáncer de esófago acababa con su vida. Fue enterrado junto a su silbato.



Su imagen representa el que lucha en secreto por los justos, por  los idealistas, el  enamorado de una mujer y de un recuerdo, de una ciudad  y de un sueño. Sabía qué era la lealtad, y no necesitaba medallas ni  reconocimientos, a él le quedaba París. A la memoria del siglo XX le quedará la figura de su gabardina  entre las brumas.