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miércoles, 20 de febrero de 2019

UNA RECOMENDACIÓN: EL DÍA DE MAÑANA.


En este blog existen numerosas entradas sobre cine del pasado siglo. Hay muchas entradas sobre mis películas favoritas, y también sobre los actores y actrices que las protagonizaron. He sido un consumidor voraz de cine, aunque no tanto del que se ha realizado recientemente, sin embargo, desconozco la mayoría de las series que tan de moda se han puesto en la actualidad.
Pero hace unas semanas he visto una miniserie de 6 capítulos que me ha sorprendido de manera muy grata. Se trata de la serie española “El día de mañana”  del director Mariano Barroso, que cuenta con un enorme Oriol Pla interpretando a un extraordinario personaje de los que cuesta sacudírselo de la memoria. También el resto de actores están a gran altura. Una miniserie muy recomendable que me enganchó desde las primeras escenas. Creo que no les va a defraudar. Que la disfruten.

lunes, 27 de mayo de 2013

ACTORES Y ACTRICES (II)

Los alumnos que acaban ahora el bachillerato no han visto prácticamente ninguna película en blanco y negro, y por supuesto, no han oído hablar de James Stewart o de Ingrid Bergman. Pero los estudiantes no entenderán la historia del siglo XX  sin comprender la fascinación que fueron capaces de despertar un buen puñado de estrellas del celuloide.
 
En los sueños de medio mundo siempre ha habido instantes en que la mayor gloria consistía en rescatar de la jauría a una Marilyn herida de cualquier ciudad del mundo. Toda la poesía del universo consistía en comerse un plato de spaguetti  junto a la mirada vencedora de Sofia Loren con una sonrisa abierta. También te hubiera gustado correr alguna pillería compartiendo sonrisas y cervezas con Paul Newman o Burt Lancaster, o vestir un elegante traje al lado del Redford más guapo, o diluir en un whisky tu última derrota junto a Bogart en la madrugada de un bar.  Entre los anhelos masculinos, uno de los favoritos hubiera sido coincidir en algún sarao nocturno con Ava Gardner;o con la dulce Audrey Hepburn en el escaparate de Tyfannis, en una madrugada de resaca  y llevarla a la chocolatería más cercana a entenderla mientras mojas unos churros.  

Los hombres que nacieron durante nuestra guerra civil, vieron en el brazo y en la cabellera de Rita Hayworth o en los bailes de Silvana Mangano un río de sexualidad que despertó sus impulsos más profundos;  a la vez se enamoraron de la bondadosa Joan Fontaine convertida en Rebeca. Las siguientes generaciones que disfrutaron del cine durante el siglo XX continuaron disfrutando del glamour de las grandes estrellas.

Gary Cooper,Gregory Peck, Clark Gable, Kirk Douglas, o Clint Eastwood entre muchísimos otros, transmitían a sus personajes una personalidad y un estilo que podría servirte como referente para encarar tus futuros proyectos  o ayudarte a sobrevivir en cualquier combate de tu vida mientras escuchabas música del eterno Sinatra.
La sensualidad y el aroma de Gene Tierney , Angie Dickinson, Natalie Wood, Romy Schneider, Claudia Cardinale o de las más recientes Michelle Pfeiffer, o Julia Roberts han acariciado el gesto de los espectadores de varias generaciones que llenaron las salas de cine.
Pertenecen a una época en que el cine y sus estrellas tenían una hipnótica atracción hacia el público. En su vida real podrían ser unos estúpidos, pero sus personajes tenían estilo, sensualidad, belleza, categoría moral y una insólita forma de ser y de sentir  que los hacían poderosamente fascinantes y distinguibles del resto de los mortales. Constituían la esencia del cine, del genuino cine clásico.   Ahora supongo que la esencia reside en la tecnología informática y sus efectos visuales y sonoros, o ruidosos.
 
 


 
 
 
 
 
 
 


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

domingo, 5 de mayo de 2013

ACTORES Y ACTRICES






 

















 
 
 











 A  lo largo de este blog han ido sucediéndose pequeños artículos sobre mis actores y actrices preferidos. Se trata de una lista de 10 actores y 10 actrices que representaron inolvidables personajes en la pantalla y que dejaron huella en el inconsciente colectivo de varias generaciones. Aunque alguno de ellos sigue vivo fueron personajes de otro tipo de cine, de otro tiempo, incluso de otro siglo. Sus principales trabajos los realizaron a lo largo del siglo XX y encarnaron unos valores y unas ilusiones que se incrustaron en algún profundo rincón de mi cerebro. Junto a muchos otros personajes de cine,- la lista sería muy larga, y cada uno tiene la suya- representan una forma de entender el cine y la vida, que parece ya muy lejana.
A ellos me hubiera gustado parecerme y de ellas me enamoré en mis mejores sueños. A todos les debo un agradecimiento por formar parte de mis anhelos durante muchos años. Por este blog pasaron pequeños homenajes a ellos y a ellas:
ELLOS
La guapura insultante de Paul Newman,  el pillo más atractivo y simpático del cine. La serenidad de los gestos de su amigo Redford, que supo llevar una chaqueta y mover las manos como nadie. La elegancia moral que Gregory Peck le impregnó a su Atticus. La rectitud y la fidelidad a sus principios del bueno de James Stewart en la genial “Que bello es vivir” entre muchas otras obras maestras. Burt Lancaster brincó en interminables aventuras por todos los mares y por todos los pasillos del cine negro, el mismo cine por el que circularon los tipos duros y con valiente determinación que encarnó Bogart. El humor de Gary Grant para pasar por delante de cualquier bella dama sin hacer nunca el ridículo. El camaleónico De Niro que frecuentó todos los rincones del alma humana saltándose todos los códigos y todas las leyes. El seductor Mastroianni, el enternecedor dandi que nunca dejó de reconocer su fragilidad y sus sufrimientos, sin perder la compostura; o el bonachón y humilde Aleixandre que supo llevar con resignación y dignidad las miserias de la realidad y de las derrotas.
ELLAS.
 La inteligente y rebelde fiera que sufre por amor hasta el final de Katherine Hepburn. La belleza romántica de Ingrid Bergman en cualquiera de sus películas. La enigmática  mirada felina de Lauren Bacall, que hizo silbar a los tipos más duros. La bondadosa ternura que impregnó Joan Fontaine a dos personajes inolvidables: la “Rebeca” de Hitchcock y la Lisa de “Carta de una desconocida” de Ophüls. La bestial belleza de Ava Gardner que hace recordar a cualquier hombre su condición de animal. La apasionada Natalie Wood de “Esplendor en la hierba” que me hizo llorar de adolescente. El estilo glamouroso y elegante del alma de Audrey Hepburn, uno de los mejores modelos de mujer que registró la pantalla de cualquier época. Marilyn Monroe, la excitante seducción que emanaba con solo guiñar un ojo, y cuyo bellísimo rostro se ha convertido en una de las imágenes más representativas del pasado siglo. La sexualidad volcánica de Sofia Loren ,que uno ha de frotarse los ojos para creer lo que está viendo. Y como no puede faltar la mala, ahí está Barbara Stanwyck capaz de arrastrar a cualquier hombre convertido en pelele bajo sus garras de pantera herida e indomable. 




jueves, 11 de abril de 2013

MANUEL ALEIXANDRE

Entre la lista de mis actores favoritos está, junto a grandes estrellas de Hollywood, este eterno secundario de oro. Encarnó como nadie personajes humildes, llenos de bondad y resignación, convirtiéndose en uno de los principales nombres del cine español. Nacido en Madrid en 1917 empezó su carrera de actor gracias a su amigo Fernando Fernán Gómez pero fue “Bienvenido, Mr. Marshall"  el inicio de su éxito en la gran pantalla gracias a Luis G, Berlanga, director con el que rodó clásicos  como "Calabuch", "Los jueves, milagro" y "Plácido", entre los más destacados.

A lo largo de su deslumbrante carrera como intérprete de reparto, protagonizó títulos como  Atraco a las tres, Historias de la televisión, Amanece que no es poco, Así en el cielo como en la Tierra, El bosque animado , La marrana, Calle mayor, o Extramuros entre muchos otros. En los últimos años afrontó papeles protagonistas como el de "El ángel de la guarda", "Primer y último amor", o "Elsa y Fred", por la que optó al Goya al mejor actor principal.

Además de sus 312 apariciones en el cine, también intervino en numerosas obras de teatro – su gran pasión- y en series de televisión de gran éxito.
  
Medalla del Mérito de las Bellas Artes en 2002, Goya de Honor 2003 y merecedor de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio en 2009, su último trabajo fue en la serie "20-N" (2008), donde interpretó los últimos días del dictador Francisco Franco.
Su amigo, el escritor valenciano Manuel Vicent, le dedicó unas palabras hace unos años cuando falleció en 2010 a los 92 años.

“Siempre recordaré a Manuel Alexandre sentado en el Gijón, con el tique de la consumición enrollado a modo de pequeño pincel, que mojaba en el rescoldo del café, con el que pintaba un desnudo femenino en el papel de la servilleta, levemente escorado sobre el velador. Era la forma de abstraerse de la tertulia cuando se hablaba de problemas que no le interesaban o le traían un mal recuerdo o había algún gafe en la mesa. Llevaba todavía en los huesos todo el miedo de la Guerra Civil. Tenía un concepto catastrófico del ser humano, pero si en España se hubiera celebrado un concurso de recibir aplausos, cronómetro en mano, Manuel Alexandre lo habría ganado sin ninguna duda, más que ningún otro personaje de cualquier rango, clase u oficio. Fue muy amado por tenderos, camioneros, oficinistas, jubilados, amas de casa, presidentes de Gobierno, gente alta y baja, jóvenes y viejos. Hasta poco antes de morir, algunos en la calle aún le felicitaban por el Premio Nobel al confundirlo con el poeta de su mismo apellido. Manolo Alexandre lo mismo te recitaba sobre la marcha un soneto de Quevedo que te daba ideas para arreglar un grifo o un caldero mientras cruzabas con él un paso de cebra. Fue culto, muy leído, de costumbres consolidadas. Rafael Azcona decía: "Se nota que ya es primavera porque Manolito Alexandre ha dejado la bufanda cruzada y se ha puesto la pescadora". Lo único que le hacía llorar era el recuerdo de las noches de Pasapoga con su amigo Fernán-Gómez y el amor de algunas mujeres. Había aprendido el oficio bajo el bombardeo de Madrid, con toda la vida por delante en pensiones con olor a coliflor, corralas y camerinos hasta que, siendo por antonomasia el actor secundario en 300 películas, consiguió ser protagonista en dos de ellas a los 90 años, algo que no ha logrado ningún actor del mundo, Hollywood incluido, y que podría ser llevado al Guinness. Batió otro récord. Fue el único en ser atropellado por su propio coche al ponerse delante para detenerlo con las manos en la rampa de un garaje. Dos sucesos por los que puede pasar a la historia. Había que quererle. Cuando llegué al Gijón, hace mil años, él ya estaba allí pintando con el rescoldo del café a la mujer soñada.”

jueves, 28 de marzo de 2013

KATHERINE HEPBURN

Esta mujer de Filadelfia nació en el seno de una familia culta y respetada en 1907. Se crió junto a sus cinco hermanos en un entorno tolerante y confortable hasta que el suicidio de un hermano provocó un trauma familiar que marcaría el carácter de la joven Kate.
Tras estudiar arte dramático, comenzó su carrera en el teatro, pero pronto iniciaría su carrera en Hollywood donde rodó algunos títulos importantes como la versión de G. Cukor del clásico Mujercitas.
Con aspecto de muchacho rebelde, y lejos de algunos mitos femeninos de la época como Jean Harlow o Mae West, se ganó el reconocimiento de actriz de enorme talento y de enérgica personalidad. Su aspecto largirucho y flaco, sus facciones angulosas, su andar desenvuelto y confiado y su lenguaje refinado crearon un prototipo de mujer segura de sí misma, con aplomo, inteligente y atractiva.

Pero también surgieron los primeros problemas al negarse a  asistir a eventos publicitarios y hacer el paripé fuera de los platós, hecho que enfurecía a sus productores y que no terminaba de contentar al público de la época. De hecho, protagonizó con Cary Grant la obra maestra de la "screwball comedy", "La fiera de mi niña" (1938), realizada por Howard Hawks, que fue un fracaso, y tras la cual fue calificada de veneno para la taquilla.
El éxito con el público vino con una obra que ya había interpretado para el teatro, la conocida Historias de Filadelfia (1940), de Cukor, y con Grant y James Stewart de co-protagonistas.
En 1942, durante el rodaje de La mujer del año  conoció a Spencer Tracy, el que sería el gran amor de su vida. Kate se había divorciado de su único marido, pero las creencias religiosas de Tracy no le permitían hacer lo mismo con su mujer. A pesar de todo, su intensa relación se mantuvo durante muchos años, aunque en estos tiempos no era de buen gusto hacerse público en las revistas, y formaron una de las parejas míticas del cine gracias a las nueve películas que hicieron juntos,. Entre ellas, La llama sagrada, o La costilla de Adán dirigidas por George Cukor, o Adivina quien viene esta noche, de Stanley Kramer.Poco después de concluir el rodaje de esta última, en 1967, Tracy fallecería; Kate nunca quiso ver  la película.

En la década de los 50 coincidió bajo las órdenes de John Huston con Humphrey Bogart para protagonizar La reina de África, film por el que Katharine volvería por enésima vez a ser nominada al Óscar, premio que logró Bogart por su excepcional trabajo.
En los sesenta, una Hepburn más madura fue dispersando sus trabajos cinematográficos. Excelentes películas como "Locuras de verano" (1955) de David Lean, y "De repente, el último verano" (1959) dirigida por Joseph L. Mankiewicz, basada en una obra de Tennesse Williams,
"Larga jornada hacia la noche" (1962) de Sidney Lumet, la citada "Adivina quien viene a cenar esta noche" (1967) , actuación por la que ganó el Óscar, estatuilla que volvería a conseguir un año después por su colaboración en "El león en invierno" (1968), una película histórica dirigida por Anthony Harvey y co-protagonizada por Peter O'Toole.
Ya en 1981, en un autentico testamento cinematográfico protagonizó junto a Henry Fonde En el estanque dorado, realizada por Mark Rydell. Por ella, obtuvo su cuarto Óscar a la mejor actriz.
Aunque hizo algunos papeles más para cine y televisión, su estado de salud le obliga a retirarse a su casa de Connecticut donde murió en junio de 2003.
El American Film Institute (AFI), la consideró la estrella femenina más importante de los primeros cien años del cine norteamericano, seguida de Bette Davis, Audrey Hepburn, Ingrid Bergman y Greta Garbo.

Como ya hice en otra entrada sobre Kate, les vuelvo a recomendar el documental “Hepburn: todo sobre mí” que la actriz  grabó cuando se retiró de su carrera. Todo un documento sobre el mundo de la época dorada del cine. En él se hace un repaso a la exitosa trayectoria de la actriz y se ofrece una inteligente entrevista donde responde con la sinceridad de quien está de vuelta de todo. Nos cuenta su historia sin miedo a la muerte y dejando una clara y sabia lección:” ESCUCHEN EL CANTO DE LA VIDA. “

domingo, 17 de marzo de 2013

MARILYN MONROE (II)

Su verdadero nombre era Norma Jeane y nació en 1926. Hija de un padre desconocido y de una madre esquizofrénica, la infancia de Marilyn fue acumulando traumas entre orfanatos y padrastros hasta que a los 16 años se casó con un soldado. Sus curvas de adolescente y su increíble belleza la fueron transportando de un hombre a otro sin que se la viera feliz. Su infancia y adolescencia estuvo tan falta de cariño y estabilidad como repleta de familias adoptivas, abusos sexuales y miseria emocional. A pesar de eso consiguió ser uno de los mitos del cine y de la cultura occidental del siglo XX.
A lo largo de toda su vida fue consumida o devorada por hombres de distinta condición hasta que su criada la encontró muerta en agosto del 62.  Su imagen es, posiblemente,  una de las que mejor representen su época.

Tras trabajar como modelo en muchas revistas, comenzó en el cine en unos títulos olvidables que no consiguieron el favor del público.
Sus primeros papeles importantes fueron en 1950 en dos grandes películas: La jungla de asfalto de John Huston y Eva al desnudo de J. L. Mankiewicz. Poco más tarde, en 1953, pasó a ser uno de los rostros más conocidos en Hollywood y trabajó como actriz principal en  Como casarse con un millonario de Jean Negulesco, Los caballeros las prefieren rubias de Howard Hawks  y en Niágara de Henry Hathaway.
Su carrera continuó con Río sin retorno" (1954) de Otto Preminger, "Luces de candilejas" (1954) de Walter Lang, "La tentación vive arriba" (1955) de Billy Wilder, "Bus Stop" (1956) de Joshua Logan y "El príncipe y la corista" (1957) de Laurence Olivier. En 1959, de nuevo bajo las órdenes de Billy Wilder demostró su talento para la comedia con su trabajo más recordado, la inolvidable “Sugar” de  "Con faldas y a lo loco" (1959). Después  intervino en "El multimillonario" (1960) de George Cukor y en "Vidas rebeldes" (1961), un título de John Huston con Montgomery Clift y Clark Gable y con guión de su marido Arthur Miller.  Curiosamente sería el último film tanto de Marilyn como de Gable, y uno de los últimos del malogrado Monty Clift.

A pesar de ser muy comentadas la falta de puntualidad y de disciplina en los rodajes, también es cierto que todas las películas en las que participó han quedado mejoradas por su insultante belleza rubia. Su capacidad para crear personajes seductores, y a la vez vulnerables, generaron turbulencias en el espíritu de multitud de admiradores.
Muchas generaciones de hombres, desde cualquier rincón del planeta,  han derramado sueños dorados sobre su encantadora miopía, su excitante caminar sobre altos tacones y su tierno desamparo. El delicioso guiño de sus ojos nunca pasará de moda.

sábado, 23 de febrero de 2013

GREGORY PECK

Eldred Gregory Peck nace en California en 1916 en el seno de una familia católica. A pesar de eso, sus padres se divorciaron al poco tiempo, y su infancia la pasa con su abuela, una gran aficionada al cine.

Tras trabajar en el teatro, llega al cine en 1944 con un film de Jacques Tourneur  Days of  glory;  y ese mismo año es nominado a su primer oscar por Las llaves del reino de J.M.Sthal.

Actor de presencia imponente protagonizó papeles de lo más variado a pesar de haber sido alguna vez tachado de actor limitado. Una selección de sus trabajos para el cine desmonta cualquier crítica en este sentido: Recuerda con Hicthcock,  el gran western Duelo al sol de King Vidor cuyo final se recuerda como uno de los más emotivos del cine; el magnífico western El pistolero de Henry King; los films de aventuras marítimas El hidalgo de los mares y El mundo en sus manos del maestro del género Raoul Walsh; la exitosa Vacaciones en Roma de Wyler, con la encantadora Audrey Hepburn con quien entablaría una sólida amistad; Horizontes de grandeza, de nuevo con W. Wyler;  el inolvidable papel del capitán Ahab en Moby dick de John Huston; el eficaz film de suspense El cabo del terror de J. L. Thompson.
En 1962 protagoniza Matar un ruiseñor de Robert Mulligan haciendo el papel del abogado Atticus, uno de los personajes con más categoría y elegancia moral que ha dado el cine. Por este trabajo ganó su único y merecido Óscar.
Su carrera siguió con títulos como Arabesco de Donen, o La noche de los gigantes con Mulligan.
Ya en la década de los setenta interpreta La profecía, inquietante film de terror de Richard Donner sobre satanismo, y Los niños del Brasil de F.J. Schaffner, interesante film sobre la clonación de Adolf Hitler.

 A partir de los ochenta su presencia en el cine fue cada vez más escasa y se dedicó a labores culturales y humanitarias como su amiga Audrey Hepburn. Al igual que ella, Gregory Peck intentó también en su vida tener los valores de honradez  y justicia que representaba en su personaje Atticus.
Hizo campañas contra la guerra de Vietnam.  Fue presidente de la Academia de las Artes Cinematográficas, la Sociedad Americana contra el Cáncer y el Instituto Nacional de las Artes, entre otras instituciones. En 1968, la Academia de Hollywood le concedió un premio especial por su trabajo humanitario. Al respecto dijo:"Me avergonzó que me clasificaran como humanitario", "Me limito a participar en actividades en las que creo".
Unos días antes de fallecer, en 2003, el American Film Institute confeccionó una lista con los mejores 50 héroes y villanos cinematográficos de todos los tiempos. El Atticus Finch de Gregory Peck  encabezó la lista de héroes,  por delante de Indiana Jones o James Bond

La pulcritud, la sensatez, el equilibrio que otorgó a los personajes que interpretó sin apenas mover los músculos son motivos suficientes para convertirlo en uno de los imprescindibles del cine clásico.

lunes, 4 de febrero de 2013

ROBERT DE NIRO

Neoyorkino de ascendientes italianos, nació en 1943. Pasó su infancia en el barrio Little Italy de Manhattan hasta que abandonó sus estudios a los 16 años para dedicarse a la interpretación. En la década de los 60 hace algunos papeles en teatro y en el cine gracias a su amigo Brian de Palma. En 1973 su carrera dio un importante giro al conocer  a Martin Scorsese que le contrató para Malas calles. Con este mismo director rodaría posteriormente muchas de sus mejores películas,
Actor superdotado capaz de llenar de magnetismo y veracidad a personajes muy diferentes a los que estudia intensamente antes de interpretarlos. Para los amantes del compromiso en el trabajo, De Niro puede que sea  de los más grandes. Ahí tienen algunos ejemplos:  trabajo de taxista un mes para preparar su papel en Taxi driver. Engordó casi treinta kilos y aprendió a boxear para interpretar a Jakie la Motta en Toro salvaje. Estuvo cuatro meses en Sicilia aprendiendo el siciliano para su papel de don Vito en El Padrino II. Aprendió a tocar el saxofón para New york New York. Modificó su pelo y volvió a engordar para protagonizar al mafioso Al Capone en los Intocables de Eliott Ness. Se afeó los dientes y se tatuó realmente  para el peligroso psicopata de  El cabo del miedo. Utiliza la derecha en diversas actividades de los  personajes diestros que interpreta a pesar de ser zurdo.

Si a los títulos anteriores añadimos, El cazador, Erase una vez en America, Uno de los nuestros, y Casino, entenderemos que estamos ante el actor que más obras maestras ha protagonizado en las últimas décadas del siglo pasado. También se lanzó a la dirección en un notable filme sobre gangsters  Una historia del Bronx.

Lamentablemente, a partir de Casino (1995) se ha metido en algunos  proyectos olvidables, con sobreactuaciones inexplicables en comedias que no están a la altura de quien fue uno de los mejores de los últimos años del siglo XX. La única que me pareció especialmente graciosa Una terapia peligrosa (1999), donde se reía junto a Billy Cristal de muchos de los tipos duros que había interpretado anteriormente. Aunque su filmografía es abundante a lo largo de este siglo, su importancia queda lejos de lo que hizo en las décadas anteriores.

Su versatilidad y su profesionalidad hacen de Robert de Niro uno de los más importantes actores de la historia del cine, y uno de los pocos actores vivos que me recuerdan a los antiguos mitos del séptimo arte del siglo pasado que han pasado por estas páginas.

domingo, 27 de enero de 2013

JOAN FONTAINE


Hija de un abogado y de la actriz británica Lilian Fontaine, nació en 1917 en Japón. Sus padres se divorciaron cuando contaba dos años, y ante el delicado estado de salud de sus hijas, su madre se trasladó con ellas a California, con una Joan aquejada de anemia, de la que pronto se recuperaría.
A los 17 años quiso seguir los pasos de actriz de su hermana, Olivia de Havilland, y pese a la resistencia de su madre, empezó a aparecer sobre los escenarios hasta que en 1935 debutó en el cine. Participó en una docena de papeles sin demasiada fortuna, excepto el clásico de aventuras Ginga Din de G. Stevens y Mujeres de G. Cukor hasta que su destino se topó con el famoso productor David O Selznick, que estaba buscando protagonista para el papel de Rebeca, film que supondría el debut de Alfred Hitchcock en Estados Unidos. Tras un largo y duro casting, Joan se hizo con el papel y fue candidata al Óscar. La actriz interpreta a una joven dulce y exquisita (su nombre no aparece en todo el film) que  tiene que superar la presión de la misteriosa Rebeca y de una de las presencias más inquietantes del cine, la inolvidable ama de llaves (Judith Anderson).
En España  tuvo tanto éxito que el tipo de jersey que viste la protagonista recibió el nombre de rebeca, aceptado por la Real Academia.
Aunque ese año no ganó el Óscar, lo ganó al año siguiente por Sospecha, que también dirigió Hitchcock. Este año tuvo que competir con su hermana Olivia  a la que, rechazó las felicitaciones al subir a recoger su galardón, dejando en evidencia la mala relación existente entre ellas.
En la década de los cuarenta protagonizó diversos films como el colorista El pirata y la dama de Mitchell Leisen, la fiel adaptación de la novela de Charlotte Brontë Jane Eyre de Robert Stevenson, y con Orson Welles de pareja protagonista. Pero sobre todo interpretó a la maravillosa Lisa de Carta de una desconocida (1948), intenso y genial drama romántico de Max Ophüls. Joan esta espléndida en el papel de la frágil adolescente de mirada limpia en busca de su príncipe azul, y como la mujer sofisticada y hermosa en que se convierte posteriormente; siempre  entregada a un apuesto pianista bohemio y despreocupado (Louis Jordan).
Su rendimiento en los años 50 fue menor y apareció en menos producciones que en la década anterior. Sus películas más destacadas en este período fueron el clásico de aventuras medievales  Ivanhoe (1952) de Richard Thorpe, la adaptación de Shakespeare Otelo (1952) de Orson Welles, El bígamo, de Ida Lupino (1953) o el drama de Fritz Lang, Mas allá de la duda (1956)

A partir del fin de la década de los 50, Joan se fue apartando poco a poco del cine activo y dedicándose al teatro y a la televisión. A lo largo de su vida Joan Fontaine ha sido también piloto de aviones con licencia, una experta amazona, ganadora de concursos de pesca de atún, o jugadora de golf. Vive sus últimos años alejada de los medios en California.

P.D. Joan falleció en California a los 96 años de edad el 15 de diciembre del año 2013

sábado, 12 de enero de 2013

ROBERT REDFORD

Este rubio californiano nacido en 1936 pasó una juventud rebelde, bohemia y algo accidentada tras la muerte de su madre en 1955. Empezó su carrera cinematográfica casi a los 30 años gracias a la inestimable ayuda de su novia Lola, que lo apartó de la depresión y la bebida, y se convirtió en su primera esposa.
Pronto hizo algunos títulos notables: La jauría humana de Arthur Penn, y Propiedad condenada de Sidney Pollack, amigo con el que colaborará en muchas y apreciables ocasiones. Posteriormente hizo Descalzos por el parque que le supondría el lanzamiento definitivo al dejar boquiabierto a buena parte del público femenino.

El éxito tuvo mucho que ver con la extraña simbiosis que se produjo con otro de los actores más guapos del celuloide: Paul Newman. Ambos protagonizaron los films de George Roy Hill:  Dos hombres y un destino y  El golpe. Entre los dos se produjo una extraña colaboración, lejos de la competencia, en la cual los dos colegas salieron beneficiados, formando una singular pareja de pícaros atractivos y con clase.
En la década de los 70 fue una de las principales estrellas del cine americano y protagonizó sus mejores papeles a las ordenes de su amigo Pollack: Las aventuras de Jeremias Jonson  donde presenta la vida de un trampero y cazador solitario que abandona la civilización y se esconde en los espléndidos espacios naturales de las Montañas Rocosas, la romántica Tal como éramos junto a Barbra Streissand y con una esplendida banda sonora o  la película de espías  Los tres días del cóndor. También protagonizó otros títulos importantes como El gran Gastby, o Todos los hombres del presidente.

Ya en su etapa adulta ha participado en numerosos proyectos de desigual resultado como director y como maduro sex symbol, pero destaca por encima de todas su papel en Memorias de África (1985) de nuevo con Pollack dejando para el imaginario colectivo las hermosas imágenes sobrevolando colinas y lavándole el pelo a Meryl Streep en su granja de África.
También en los últimos años destaca su participación en el festival de Sundance, un certamen que promueve el cine independiente de jóvenes cineastas.

Su forma de colocar las manos, su elegancia al llevar un traje, su serenidad y contención en el gesto le han llevado a ser uno de los rostros más populares de la segunda mitad del siglo XX. Uno de los grandes de la época dorada de Hollywood y candidato a pertenecer en cualquier lista de los tipos con más clase que han aparecido en la pantalla.

martes, 11 de diciembre de 2012

BARBARA STANWYCK


Barbara Stanwyck se llamaba realmente Ruby Catherine Stevens y nació en Brooklyn (Nueva York) en 1907. Su madre falleció cuando ella tení­a sólo 4 años y su padre la abandonó poco después. Trabajó de telefonista y de corista en espectáculos de vodevil  donde conoció a su primer marido, el actor Fran Fay. El joven matrimonio se trasladó a Los Ángeles en 1928, con la decisión de alcanzar la gloria en Hollywood. Tanta era la obsesión de Fay por convertir a su mujer en una celebridad, que se dice que el guión de Ha nacido una estrella (1937) está basado en la historia de su matrimonio.

Sobre un cuerpo delicado muy bien proporcionado, poseía un rostro enérgico, y firme. Con ojos de pajarito, podía revolotear ligera en medio de un puñado de hombres en una comedia, o bien convertirse en un ave rapaz capaz de devorar al primer hombre que encuentra por el camino en un drama negro.

Poseedora de un carisma magnético, un misterioso atractivo que la hizo ser una de las más grandes durante los años 30. Su primer gran éxito lo obtuvo junto a Frank Capra en Mujeres ligeras (1930), y Amor prohibido (1932). En los años siguientes, trabaja junto a los mejores directores en títulos como Enfermeras de noche (1931) William Wellman, el western biográfico de George Stevens Annie Oakley (1935) y en el soberbio drama romántico Stella Dallas (1937) de King Vidor por cuyo papel obtuvo su primera nominación al Oscar.

En los cuarenta su carrera continuó en ascenso y en un solo año, en 1941, acompaña a Henry Fonda  en Las tres noches de Eva, la estupenda comedia romántica de Preston Sturges; y enamora a Gary Cooper en la fábula de Capra Juan Nadie ; y en la comedia de Hawks Bola de fuego, donde obtiene una segunda nominación a los oscars.
En 1944, Billy Wilder y Raymond Chandler se unen para escribir “Double Indemnity” un guión basado en un relato de J. M. Cain  (muy conocido por haber escrito El cartero siempre llama dos veces). El film, dirigido por el propio Wilder y titulado en España Perdición, supuso una de las cumbres cinematográficas del cine negro. El protagonista principal es un tipo corriente, vendedor de seguros, Fred McMurray que sucumbe ante los encantos de una implacable y provocadora mujer. Barbara Stanwyck le pondrá la mirada y el rostro al perfecto prototipo de mujer fatal que arrastra a la perdición al pelele que se le ponga por delante. Volvió a ser nominada al Oscar, y aunque no lo consiguió, se convirtió en la mujer mejor pagada del paí­s.

La actriz hizo posteriormente trabajos fabulosos en el género negro El extraño amor de Martha Ivers (1946), Voces de muerte (1948), por la que fue nominada al Oscar por cuarta vez, Encuentro en la noche (1952) y en el western -Hombres violentos (1955), el melodrama -la primorosa Siempre hay un mañana (1956), de Douglas Sirk o el drama -La gata negra (1962). Poco a poco su carrera fue virando hacia la televisión.  En 1982, la Academia le otorgó un merecido Oscar honorí­fico “por su creatividad superlativa y su contribución única al arte de la interpretación en el cine

Murió en Santa Mónica el 20 de enero de 1990

domingo, 21 de octubre de 2012

BURT LANCASTER


Este  americano hijo de un trabajador de correos, nació en Nueva York en 1913 y se crió dando brincos por las calles de Harlem. Trabajó en el circo y durante la segunda guerra mundial en espectáculos para las tropas estadounidenses. En 1946, le descubre un cazatalentos de Hollywood y le propone para su debut cinematográfico en un excelente film negro, Forajidos de Robert Siodmak junto a Ava Gardner. El resultado no pudo ser más prometedor, y tres años después vuelve a rodar con el mismo director otro gran film: El beso de la muerte.

Dotado de una poderosa musculatura  animal y una sonrisa amplia y enérgica aprovechó su experiencia como acróbata circense para el cine de aventuras y junto a su amigo y compañero en el circo Nick Cravat hizo clásicos de este género como El halcón y la flecha de J. Tourneur y El temible burlón  de nuevo con Siodmack, Trapecio de Carol Reed precisamente sobre el mundo de los trapecistas que Burt conocía bien.

También probó con éxito el melodrama De aquí a la eternidad de Fred Zinemann donde protagonizaría en la playa junto a Deborah Kerr una de las escenas eróticas más famosas de la época; el western con títulos como Veracruz y Apache, las dos dirigidas por Robert Aldrich, y Los que no perdonan de John Huston; el drama religioso El fuego y la palabra, de Richard Brooks, con el que consiguió un Oscar de la Academia y un Globo de Oro; o el drama carcelario con El hombre de Alcatraz de John Frankenheimer. Con este director hizo otras películas interesantes, como Siete días de mayo y El tren.

Siendo una de las estrellas más cotizadas de Hollywood, comienza también a intervenir en films de comprometidos directores europeos. Destacan sus trabajos en El gatopardo del director Luchino Visconti, adaptación del clásico de la literatura italiana y Novecento de Bertolucci, donde se narra la historia de los primeros años del siglo XX en Italia. Ya en su etapa más madura realizó una excelente interpretación en Atlantic City de Louis Malle, junto a una joven y atractiva Susan Sarandon.

Dotado de un fí­sico atlético y de una elevada estatura fue durante muchos años un galán rudo y duro, pero con una sonrisa simpática e inocente que le hacían ser víctima del destino. En sus últimos años interpretó personajes distinguidos y complejos que le valieron el reconocimiento de la crítica mundial más exigente. Fue el ejemplo claro de estrella autodidacta que se hace a si misma a fuerza de tenacidad para convertirse en un  prestigioso actor versátil y una de las figuras más importantes del cine del pasado siglo.

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Llegó a debutar como director con El hombre de Kentucky (1955)  El hombre de la medianoche (1974) y contar con su propia productora que lo independizaba de los magnates de la industria de Hollywood, y dio oportunidades a directores noveles como Sidney Pollack o John Frankenheimer, entre otros.
  De pensamiento liberal, se opuso al macartismo y  participó activamente defendiendo a minorías y apoyó financieramente la creación de grupos liberales. También se declaró contra la guerra de Vietnam y a favor de los homosexuales, incorporándose  a la lucha contra el Sida en 1985, cuando su amigo Rock Hudson adquirió la enfermedad

Aquejado de problemas de salud se aisló en su Nueva York natal junto a su tercera esposa, la productora televisiva Susan Martin. Un ataque al corazón acabó con su vida en 1994

miércoles, 10 de octubre de 2012

LAUREN BACALL


Hija de inmigrantes judíos establecidos en Nueva York, nació en 1924. Ingresó a la Academia Americana de Artes Dramáticas a los 15 años costeándose sus estudios trabajando como modelo y acomodadora en un cine. A los 17 años apareció en la portada de una prestigiosa revista de modas que fascinó a la esposa del director Howard Hawks y la recomendó para que la incluyera, con 19 años, junto al consagrado Humphrey Bogart, de 45 años, en el film Tener o no tener. El film, una de las cumbres del cine negro, la catapultó al estrellato.

El mítico actor no se separaría de esta flaca de mirada penetrante y voz sensual desde el mismo momento en que coincidieron. Al año siguiente se casaron e iniciaron uno de los romances más míticos del cine. Juntos tuvieron dos hijos y protagonizaron algunos de los mejores films negros de la década de los 40, como El sueño eterno de nuevo con Howard Hawks, La senda tenebrosa de Delmer Daves y Cayo Largo de John Huston

En la década de los 50, lejos de encasillarse en el cine negro, protagoniza el drama de temática musical  El trompetista de Michael Curtiz, junto al vehemente Kirk Douglas, las comedias Como casarse con un millonario de Jean Negulesco junto a Marilyn Monroe y Mi desconfiada esposa de Vincente Minnelli con Gregory Peck  o el  melodrama Escrito en el viento de Douglas Sirk con Rock Hudson en la plenitud de su carrera.
Su relación inquebrantable con Bogart acabó con el fallecimiento del actor, que destrozó el corazón de la joven Lauren y la mantuvo alejada de las pantallas durante varios años, aunque interpretó algunas obras en Broadway.
En 1961 se casó con el actor Jason Robards, con quien tuvo un hijo. La unión acabaría 8 años después.

Su regreso al cine se produciría junto a Henry Fonda en 1964 en la divertida "La pícara soltera" de Richard Quine. Dos años después apareció con el atractivo Paul Newman en Harper, investigador privado de Jack Smight.
Fue espaciando los trabajos, entre los que destaca su aparición en los setenta  en Asesinato en el Orient Express, adaptación de la novela de Agatha Christie hecha por Sidney Lumet; y ya en 1990 en la inquietante Misery de Rob Reiner.
Lauren Bacall es una superviviente del cine clásico que aún mantiene en su cerebro la intensidad interior que a una le otorga  la experiencia de haber vivido una historia imperecedera junto al mítico Bogart y haber protagonizado unos cuantos films negros que forman parte de la memoria más luminosa del cine.

sábado, 8 de septiembre de 2012

CARY GRANT

Su verdadero nombre era Archibald Alexander Leach, y nació en Bristol ( Inglaterra) en 1904 en el seno de una familia muy humilde. Tuvo una infancia infeliz y tras un episodio un tanto confuso en el vestuario de las chicas fue expulsado del colegio a los 14 años.
Además, el ingreso de su madre en un psiquiátrico acaba desestabilizando al joven Archibald hasta que se  incorpora a una compañía de teatro que le lleva a Estados Unidos. Allí es donde comienza a utilizar el nombre de Cary Grant, y se nacionaliza estadounidense.
A principios de la década de los treinta realiza papeles secundarios en el cine hasta que la volcánica Mae West impulsa su carrera (cuando lo vio paseando por los estudios dijó “ Si sabe hablar, me lo quedo”). Mae lo convierte en la perfecta diana de su afilada lengua en  Lady Lou y No soy ningún ángel dejando para la posteridad algunas de las frases más pícaras  que ha dejado el cine. Posteriormente rueda con George Cukor La gran aventura de Silvia junto a Kate Hepburn, que consigue convencer al mundo de Hollywood, y La pícara puritana, gran comedia de Leo McCarey . La lista de películas que hizo a continuación constituye una de las mejores filmografías de la historia del cine. Como muestra, éstos son algunos de sus títulos:

La fiera de mi niña (1939) de Howard Hawks, Vivir para gozar (1939) de Cukor, Gunga Din (1939) de George Stevens, "Sólo los ángeles tienen alas" (1939) , y Luna nueva (1940) las dos de nuevo con Hawks, Historias de Filadelfia (1940) de Cukor, Serenata nostálgica (1941) de George Stevens . En 1941 se produjo su primera colaboración con Alfred Hitchcock, Sospecha (1941) con una espléndida  Joan Fontaine. Posteriormente, Arsénico por compasión" (1944), obra maestra del humor negro dirigida por Frank Capra, Encadenados (1946), imprescindible film de Hitchcock cargado de romanticismo y de suspense en el que compartía cartel con Ingrid Bergman y Claude Rains. Atrapa a un ladrón (1955) de Hitchcock,con Grace Kelly de co-protagonista. Orgullo y Pasión (1957) de S. Kramer, con una espléndida Sophia Loren de la cual se enamoró perdidamente, Tú y yo (1957) de Leo McCarey, la famosa Con la muerte en los talones" (1959), nueva  obra maestra dirigida por Alfred Hitchcock.
La lista sigue con la magnífica Charada (1963) de Donnen en la que pudo, por fin, coincidir con la deliciosa Audrey Hepburn como pareja. Junto a ellos, un excelente plantel de secundarios y un guión plagado de frases memorables contribuyeron a hacer de este film una autentica joya cinematográfica.
Operación Whisky (1964)de Ralph Nelson .
Tras "Apartamento para tres" (1966), film dirigido por Charles Walters, Cary tomó la decisión de abandonar definitivamente el cine. Tres años después la Academia le galardonaría con un Oscar honorífico por su extraordinaria carrera.

No tienen más que mirar los títulos en los que este largirucho actor ha aparecido como actor principal para darse cuenta de que estamos ante uno de los actores más populares de su época. En ellos lució su atractivo físico, su elegancia, su encanto, su agudeza e incluso su espalda sin haber aprendido nada de ello en escuela alguna.