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martes, 8 de septiembre de 2020

A PROPÓSITO DE WOODY ALLEN


Una de las lecturas más interesantes del verano ha sido la autobiografía de Woody Allen, cuyo título “A propósito de nada”, bien podría haber sido el título de este blog de habérseme ocurrido hace 10 años. 

Al igual que su cine, el libro es ligero pero profundo, divertido pero pesimista, y aunque yo suprimiría muchos pasajes de sus inicios como escritor de chistes para humoristas que en Europa son desconocidos, la parte sustancial de su problema con Mia Farrow es interesante y convincente. 

Sus relaciones con las mujeres y con el cine, sus obsesiones y sus fobias, sus gustos musicales y teatrales, todo su mundo aparece adornado con su inconfundible sentido del humor (quiere que sus cenizas sean guardadas cerca de una farmacia). 

No quiero extenderme más, simplemente recomendar estas extraordinarias memorias de uno de los principales referentes de la cultura de nuestro tiempo que en su vida personal se ha visto envuelto en una tragedia que supera cualquiera de sus ficciones.

También quiero decir que yo sí le creo.


miércoles, 20 de febrero de 2019

UNA RECOMENDACIÓN: EL DÍA DE MAÑANA.


En este blog existen numerosas entradas sobre cine del pasado siglo. Hay muchas entradas sobre mis películas favoritas, y también sobre los actores y actrices que las protagonizaron. He sido un consumidor voraz de cine, aunque no tanto del que se ha realizado recientemente, sin embargo, desconozco la mayoría de las series que tan de moda se han puesto en la actualidad.
Pero hace unas semanas he visto una miniserie de 6 capítulos que me ha sorprendido de manera muy grata. Se trata de la serie española “El día de mañana”  del director Mariano Barroso, que cuenta con un enorme Oriol Pla interpretando a un extraordinario personaje de los que cuesta sacudírselo de la memoria. También el resto de actores están a gran altura. Una miniserie muy recomendable que me enganchó desde las primeras escenas. Creo que no les va a defraudar. Que la disfruten.

jueves, 29 de noviembre de 2018

ENNIO MORRICONE

Ennio Morricone es un compositor italiano nacido en Roma que acaba de cumplir 90 años. Considerado como uno de los principales compositores de bandas sonoras, es autor de la musica de más de 400 películas.

Su éxito comenzó a mediados de los 60 con la trilogía de westerns  de su amigo Sergio Leone:  Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio (1965), El bueno, el malo y el feo (1966), que continuó con  Hasta que llegó su hora (1968). Volvería a colaborar con Leone en su última película Erase una vez en América en 1984.

Entre sus obras maestras, además de las ya citadas, destacan Dias del cielo(1978) de Michael Cimino, La misión (1986) de Roland Joffé, Los intocables de Eliot Ness (1987) de Brian de Palma o  Cinema Paradiso (1988) de Guiseppe Tornatore por citar solo algunas de las más conocidas.

Si disponen de 7 minutos para relajarse con un ejemplo de su talento, pueden probar a escuchar esta versión de Cinema Paradiso que interpretan en directo el violonchelista Yo Yo Ma y el trompetista Chris Botti. Que lo disfruten.





domingo, 15 de enero de 2017

LA LA LAND

Como cualquier lector del blog sabe, fui un apasionado consumidor del cine del siglo pasado. No puedo decir lo mismo del cine reciente, solo hay una entrada dedicada al cine del siglo XXI,. Pero ahora les voy a recomendar una película que acaba de estrenarse. Se llama “La ciudad de las estrellas (La la land)”, de Damien Chazelle. No voy a intoxicarles con ninguna información, ni con ninguna opinión, aunque no puedo evitar decirles que está protagonizada por Ryan Gosling y Emma Stone en absoluto estado de gracia.
Pues eso, les aconsejo que pasen por el cine lo antes posible, y que se dejen  llevar por la emoción, el baile, la música y el genuino cine americano.


martes, 5 de abril de 2016

FRASES DE CINE. LA VIDA DE BRIAN

La vida de Brian es una excelente comedia dirigida en 1979 por Terry Jones con guión de Terry Gilliam, John Cleese, Michael Palin, Graham Chapman, Eric Idle y Terry Jones que contiene una gran cantidad de secuencias con un humor inglés muy afilado. Ya le dediqué una entrada por estar en la lista de mis diez películas preferidas por haber conseguido llenar de carcajadas las salas de cine de principios de los años 80. Aquí les extraigo algunas frases y diálogos a los que le pueden sacar punta.

·         Reg: Bueno, pero aparte del alcantarillado, la sanidad, la enseñanza, el vino, el orden público, la irrigación, las carreteras y los baños públicos, ¿qué han hecho los romanos por nosotros?
·         Militante del Frente Popular de Judea: Nos han dado la paz.
·         Reg: ¿La paz? ¡Que te folle un pez!


·         Espectador de Jesucristo: Creo que ha dicho "Bienaventurados los queseros".
·         Espectadora: ¿Por qué precisamente los queseros?
·         Marido de la espectadora: Hombre, no hay que tomarlo literalmente; se refiere a todos los fabricantes de productos lácteos".


·         Jesucristo: Bienaventurados los mansos.
·         Hombre: ¿Han oído eso? Bienaventurados los gansos.
·         Judío: ¿¿Los gansos??
·         Hombre: Sí, por lo visto van a heredar la tierra.



Fanático seguidor de Brian: Tu eres el autentico mesías!!! Lo sé porque yo he seguido a muchos, y entiendo de esto.



Profeta: "Y en verdad os digo, que habrá rumores de que las cosas van mal. Y se producirá una gran confusión entre las gentes. Y nadie sabrá dónde está nada. Y nadie sabrá dónde están... esas cositas que llevan una base de rafia y una especie de correa. En esa hora, el amigo perderá el martillo de su amigo. Y los jóvenes no tendrán ni idea de... de dónde están las cosas que sus padres... que sus padres habían guardado allí la noche antes, a eso de las ocho. Está escrito en el Libro de Amadeo. ¿Alguien lo ha leído?"



 –Quiero ser una mujer. Desde ahora quiero que me llaméis Loretta.
– ¿Por qué quieres ser Loretta, Stan?
–Es que yo quiero ser madre.
–Tú no puedes parir.
– ¡No me oprimas!
–No es que te oprima, Stan. Es que no tienes matriz. ¿Dónde vas a gestar el feto, en un baúl?
–Tengo una idea. Es verdad que él no puede parir, lo que no es culpa de nadie, ni siquiera de los romanos, pero sí contra la opresión.
–Es un símbolo de su lucha contra la realidad. Puede tener derecho a parir. Aunque no tenga matriz, tiene derecho a ser madre.
–Buena idea. Lucharemos contra el opresor por tu derecho a parir hijos, hermano. Digo… hermana.
– ¿Y eso de qué sirve? ¿De qué sirve defender su derecho a parir si no puede parir?
–Es un símbolo de nuestra lucha








viernes, 23 de octubre de 2015

DESDE QUE TUVE USO DE RAZÓN...

El film “Uno de los nuestros” (1990) de Martin Scorsese tiene uno de los arranques más potentes que yo haya visto en el cine. Mientras aparecen los títulos de crédito, se intercala una brutal secuencia con los principales protagonistas en una oscura carretera. Una voz en off nos aclara -"Desde que tuve uso de razón siempre quise ser un gangster”-, Tony Bennett inicia la banda sonora, también extraordinaria, y la voz en off nos explica sus inicios adolescentes en una banda mafiosa.





Otro film importante del siglo pasado es Amarcord (1973) del cual también recuerdo una graciosa escena donde un pariente de la familia protagonista, recién salido del manicomio, se sube a un árbol y grita desesperadamente “Voglio una donna” (Quiero una mujer). El hombre apedrea a cada familiar que intenta subir al árbol para que recupere la cordura. Pero el loco repite, cada vez con más fuerza y convencimiento, su firme petición.






No sé por qué razón han venido a mi mente estos dos momentos de cine tan dispares. Puede que se deba a que mi inconsciente me proponga el juego de cruzar ambas frases quedando una sugerente “Desde que tuve uso de razón siempre quise una mujer”. O mejor aun “Desde que tuve uso de razón siempre quise a una mujer”, que muchas veces era una de las bellas protagonistas de las numerosas películas que he visto desde que tuve uso de razón.

sábado, 29 de noviembre de 2014

FRASES DE CINE. SIN PERDÓN.

Quien no haya visto la película, le aconsejo que la vea antes de continuar leyendo.





William Munny (Clint Eastwood) se acerca a un local donde han colocado el cadáver de su amigo Ned (Morgan Freeman) en la entrada. Lluvia intensa y tormenta en una noche oscura. Clint interrumpe la fiesta del interior.


--¿Quién es el dueño de esta pocilga?

El villano Daggett (Gene Hackman) contesta después del disparo que deja en el suelo al dueño del local:

- Es usted un miserable y cobarde hijo de perra. Ha matado a un hombre desarmado.
- Pues debió haberse armado cuando decidió decorar su salón con mi amigo.
- Es usted William Munny de Missouri, el asesino de niños y mujeres.
- Así es. He matado a mujeres y niños, he matado a todo aquello que tuviera piernas y se moviera .Y esta noche he venido a matarle a usted, por lo que ha hecho a Ned.


Después de un tiroteo, donde mueren varios hombres advierte:

"Si alguien quiere seguir vivo, será mejor que se largue

"Ahora voy a salir, si veo a algún cabrón ahí fuera, le mataré, y si se le ocurre dispararme, no solo le mataré a él, sino que mataré a su mujer, a todos sus amigos, y quemaré su maldita casa, ¿Me habéis oído? 

Ya desde su caballo, bajo la lluvia, antes de irse.

"Deberíais enterrar a Ned como dios manda... y como alguno de vosotros vuelva a maltratar a otra puta, volveré aquí y os mataré a todos, malditos hijos de perra".



domingo, 13 de abril de 2014

SIN PERDÓN. CLAUDIA'S THEME


Esta noche he vuelto a escuchar el tema principal de la banda sonora de la película de Clint Eastwood "Sin perdón". Me he vuelto a emocionar. Se trata de un tema sencillo y frágil, y a la vez brillante, hondo, hermoso, melancólico. El tema se llama Claudia's theme y es el contrapunto perfecto para un film duro y seco como el whisky. Una nostálgica incursión en el mito del pistolero con alguna de las secuencias más violentas que ha rodado Eastwood, lo cual es mucho decir.  Una nueva demostración de que es uno de los grandes del séptimo arte. Aquí les dejo esta perla musical.






domingo, 26 de enero de 2014

CINE DE MIEDO. LA NOCHE DEL CAZADOR


No soy un especial aficionado a este género cinematográfico, entre otras cosas, porque me dan mucho miedo, aunque es, precisamente, lo que debe ocurrir. Me costó mucho entrar en una sala para ver por primera vez El exorcista (William Friedkin, 1973), y lo pasé mal, es decir, con inquietante angustia durante hora y media. Aún me cuesta ver una fotografía de la niña, o escuchar el famoso: “Mira lo que hace la guarra de tu hija”. Lo mismo me ocurre con La noche de los muertos vivientes (George A. Romero, 1968), o las diferentes versiones de Drácula. También me da mucho miedo  Anthony Hopkins en la inquietante El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991) y otras películas de psicópatas como la famosa Psicosis (1960)  de Alfred Hitchcock.  Pero una de las cumbres del género procede de nuevo del genio de Stanley  Kubrick, que  dejó su marca en la escalofriante El resplandor (1980) con un excéntrico Jack Nicholson sembrando el terror en un hotel abandonado. Tuvo que pasar algún tiempo para que esta obra, basada en un relato de Stephen King, ocupara el lugar privilegiado que merece en el cine de terror.

Para los amantes de emociones fuertes, también les recomendaría un título no muy conocido: Suspense (Jack Clayton, 1961) donde uno se sumerge en algunos de los elementos típicos del género: mansiones rurales solitarias, figuras fantasmagóricas por detrás de los cristales, y niños inquietantes. Esta joya en blanco y negro  tuvo una indudable influencia en el español  Amenábar y su enigmático film Los otros.

También una muy antigua La parada de los monstruos, de Tod Browning (1931), rodada con seres humanos con severas malformaciones físicas y problemas mentales que dotan a la película de un realismo perturbador. Se trata de un relato circense de amor y traición que logra conmover y asustar al espectador. Considerada hoy como película de culto, fue en su día un gran fracaso de taquilla por la rareza de la propuesta y por la repugnancia que pudo causar en el público. Otra rareza que vi en mi adolescencia y ya no he vuelto a ver es un relato inquietante sobre una isla soleada dominada por unos niños que deciden vengarse de los adultos. Se trata de “Quien puede matar a un niño” de Narciso Ibáñez Serrador (1976)

Pero dejando aparte exorcismos, vísceras, zombis, fantasmas o sangre, yo les recomendaría ver, si no lo han hecho ya, una maravillosa y peculiar joya: La noche del cazador(1955),la única película que realizó Charles Laughton.



A medio camino entre el cuento de hadas y el de terror, nos cuenta la historia de unos niños al que su padre les confía un dinero robado poco antes de ser detenido. El reverendo Powell, un psicópata asesino de viudas, se entera y va en busca de la madre de los niños y del botín en un ambiente de la América profunda de la Gran Depresión.

Hay muchas cosas a destacar, pero conviene empezar por la impresionante interpretación de Robert Mitchum en el papel de reverendo. Constituye sin duda, uno de los personajes más aterradores y cínicos de la historia del cine. Un auténtico y monstruoso lobo metido en un cuento de niños.Con la palabra amor escrita en los dedos de una mano, y odio en la otra mano, el predicador presenta una esquizofrénica personalidad entre el bien y el mal,  la psicosis y la fe, entre un predicador bondadoso y el más despiadado criminal.

Muchas imágenes quedan grabadas en la memoria del espectador. Persecuciones en la escalera del sótano. El asesinato de la madre y la figura del cadáver en el rio. La silueta del reverendo a caballo recortada en el horizonte, la canción que tararea mientras persigue a los niños. Los gritos en la noche cuando los niños se escapan con una barquita de las  manos del siniestro asesino. Toda una serie de momentos de autentico cine de terror. Junto a ellos unas imágenes propias de una fábula infantil, con el cielo adornado de estrellas, secuencias de primeros planos de la fauna y flora del rio iluminados por la luna durante la huida de los niños. Todo hace que se llene la pantalla de magia y que el espectador quede fascinado por la originalidad de lo que está viendo.

 También hay que destacar la presencia de Lilian Gish que volvió al cine para protagonizar a Rachel, una anciana que recoge en su granja a los niños abandonados. Rachel supone la fuerza del bien-amor, que equilibra la perturbadora y poderosa presencia del mal-odio del predicador. También aquí, junto a momentos de autentico sobrecogimiento propios de la peor de las pesadillas, asistimos a momentos de ternura y cariño propios de un cuento de hadas. Momentos de milagrosa y esperanzadora humanidad. En una secuencia conmovedora la anciana Rachel lava el pelo del niño con protección materna. La anciana y los inocentes niños caminan en fila como si de unos ánades se tratara. La cogida de las manos frente a la apabullante amenaza de uno de los peores “malos” del cine de terror.

 Sin sangre, sin ruidos.

jueves, 26 de diciembre de 2013

LA DUDA DE DARWIN




No hay miedo más profundo y frio que el que siente un padre ante una grave enfermedad de su hija. Ni vacío más desolador que el que deja su muerte. Estas son las circunstancias que rodearon a  Charles Darwin durante buena parte del proceso de gestación de su obra “El origen de las especies”. Éste es el núcleo central de la novela “ La caja de Annie ”que Randal Keynes, tataranieto del propio Darwin, publicó hace unos años motivado por el encuentro de una pequeña caja de la niña que contenía cuadernos de notas y cartas de  Charles y que heredó de sus antepasados. Posteriormente, el propio Randal participó en el guión de la película “ La duda de Darwin ” (Creation, 2009) que dirigió el británico Jon Amiel.
La película, no estrenada en las salas comerciales de España, está impecablemente interpretada por Paul Bettany y Jennifer Connelly, matrimonio en la pantalla y en la vida real, junto a la adorable niña Martha West, que hace el papel de Annie, la desafortunada hija mayor del matrimonio que falleció con 10 años de edad. Cuenta además con una banda sonora excelente de Chistopher Young y una cuidada producción en la que participa la BBC.
El film no es una biografía del famoso naturalista y deja al margen aspectos importantes como su conocido viaje a bordo del Beagle, o la repercusión social que tuvo la publicación de su libro; se centra en la dramática relación con su hija y como influyó en sus ideas sobre la naturaleza de la vida. Rodeado de un ambiente cristiano, le costará conciliar su  dolorosa experiencia con la idea de un dios generoso que permite la crueldad y la implacable lucha por la existencia que observa en la realidad. Sus dudas sobre el creacionismo y la interpretación literal de las Escrituras le acarrearán conflictos en su interior y en su entorno social. ¿Estamos ante un plan divino que explica el destino de los seres vivos, o lo importante es una cuestión de supervivencia y de selección natural? Son las dudas que consigue vencer el naturalista inglés para proponer la teoría más revolucionaria de la historia del pensamiento.
Darwin desconocía los mecanismos de  la herencia, precisamente uno de sus quebraderos de cabeza, y se sentía culpable de que Annie heredara su delicada  salud, aunque parece que la niña murió de tuberculosis, mientras él padecía una misteriosa enfermedad que en la actualidad algunos atribuyen a una infección contagiada en Sudamérica en su famoso viaje con el Beagle.
Sus dudas, sus entusiasmos, su mala salud, la fuerza de sus afectos y de su dolor van fluyendo a lo largo de una narración repleta de flash backs que intentan entender la complejidad de una de las mentes más influyentes de la historia de la ciencia. Sus ideas tuvieron repercusión mucho más allá del campo de la biología y resultan fundamentales para poder comprender la naturaleza humana. Por esto, y sin parecerme una película redonda, creo que es muy oportuno recomendar esta interesante y desconocida película.

domingo, 1 de diciembre de 2013

EL WESTERN.


Yo crecí jugando con dólares, pistolas y flechas. Desde mi más tierna infancia, y por motivos de trabajo de mi familia paterna, asistí con mucha frecuencia a una sala de cine donde se proyectaban sesiones dobles donde predominaban las películas de “vaqueros”. Un tío mío solía decir que las películas de vaqueros eran siempre entretenidas;  igual tenía razón, o quizá, eran otros tiempos.

La mayoría eran spaguetti westerns rodados en la polvorienta Almería donde salían malvados muy canallas que pretendían secuestrar a la bella protagonista o adueñarse de todo un pueblo liándose a tiros con quien se cruzaba por delante. Por misteriosos y lejanos rincones de mi memoria aparece una de las primeras películas que recuerdo, con un tipo muy cínico llamado Monedero; consultando  la web he recuperado el suculento  título: “Voy, le mato y vuelvo”, de Enzo Casteglari. Puede que la mayoría sean olvidables, pero entre ellas se encontraba también la apreciable trilogía de Sergio Leone El bueno el feo y el malo, Por un puñado de dólares,  o La muerte tenía un precio, todas con la impagable música de Ennio Morricone, y con la presencia de un tipo duro de rostro inquebrantable que masticaba un purito y disparaba sin temblar jamás; se llamaba Clint Eastwood y era el favorito de mi padre.


Posteriormente conocí los principales títulos del western americano que constituyen - eso dicen- junto al jazz, las principales aportaciones de los Estados Unidos a la cultura occidental.

Pueblos sin ley,  caballos al galope, pistoleros, sheriffs, colonos, indios, soldados del séptimo de caballería, alambradas, recompensas, el saloon y sus chicas... Toda una iconografía que sirve para contar historias de supervivencia en entornos hostiles y desarrolladas en enormes espacios abiertos o en polvorientos pueblos buscando la llegada de la civilización.

Entre los títulos míticos están los de John Ford: El hombre que mato a Liberty Valance, Centauros del desierto (considerada por los críticos como uno de los mejores films de la historia), Fort Apache, entre otras películas del séptimo de caballería; los míticos títulos  de Anthony Mann, de Bud Boetticher, en fin, la lista sería demasiado larga.

A mí me gusta especialmente la cinta sobre el juez Roy Bean El forastero, (inolvidable Walter Brenan) de William Wyler, o El pistolero de Henry King con un sobrio Gregory Peck. También el conocido Johnny Guitar, con diálogos excelentes, donde la  dura Joanne Crawford regenta un local con muchas dificultades, o el gran clásico Raíces profundas, tierno y soberbio como pocos.

En otro estilo recomendaría el sobrecogedor Pat Garrett y Billy the Kid(1973) de Sam Peckimpah con la profunda canción de Bob Dylan “tocando a las puertas del cielo” y que nos contaba una de las historias más míticas y legendarias del Oeste.

Me voy a permitir comentar un western menos conocido: Juntos hasta la muerte (Colorado Territory), rodado en 1949 por el maestro del género de aventuras Raoul Walsh.
 

Basándose en una novela de Burnett que el propio Walsh ya adaptó anteriormente en un magnífico film negro, El último refugio, realiza un film austero, rotundo y salvajemente romántico. 
Joel McCrea es un preso solitario al que ayudan a escapar para que realice un último golpe. Cruza toda clase de fatalidades intentando redimirse junto a una bellísima chica de oscuro pasado (Virginia Mayo) con la que tendrá una intensa y apasionada relación. El espectador asiste sin pestañear a una historia de amor y muerte en pueblos abandonados en mitad de un desierto y con un final que inspirará a muchas obras posteriores como Duelo al sol de King Vidor (otro grandioso western) o el maravilloso film negro de serie B El demonio y las armas.
 

Buena parte de la iconografía del western está contenida en los 90 minutos que dura esta joya del género. Puñetazos, tiros, traiciones, asaltos a trenes, la fatalidad del destino impregnada en el Cañón de la Muerte del río Colorado y en el rostro de los protagonistas. Pueblos erosionados por el tiempo, paisajes y personajes con carácter fúnebre que nos recordará al magistral Sin perdón de Clint Eastwood, sin duda uno de los principales nombres de la historia del western, y del cine.

lunes, 10 de junio de 2013

CINE DE RISA

 
Según el neurobiólogo Robert Provine, la risa es un “balbuceo lúdico, instintivo, contagioso, estereotipado y de control subconsciente —o involuntario— que raramente se produce en soledad”. Es por esto que la risa es más placentera cuando se comparte, cuando se contagia. Las neuronas espejo, que nos ayudan a ponernos en el lugar del otro, se activan cuando oímos risas invitándonos  a unirnos, sobre todo en presencia de personas de nuestro agrado

La risa es también la expresión compartida de alivio, de ausencia de miedo, una señal de confianza hacia los demás eliminando cualquier atisbo de agresividad. Pero ante todo es un comportamiento social, reforzamos nuestros afectos cuando nos reímos, porque la risa es una manifestación de nuestra intención de mantener lazos de unión con los demás.

Así pues, la soledad no es buena compañera de la risa; de ahí la exclamación de Cioran  “Todo el mundo me exaspera, pero me gusta reír, y no puedo reír solo”.

Por esto se disfrutaba tanto en las salas de cine cuando prácticamente toda la sala compartía la carcajada. Pocas cosas hay más contagiosas que un niño riendo tiernamente ante una pantalla. Y por esto, durante mi niñez, las comedias se llamaban películas de risa. Durante esa época, en televisión se ofrecía a menudo, “momentos de cine cómico”, y era frecuente encontrar a varios niños vecinos, compartiendo merienda y risas sentados en el suelo frente al televisor de cualquier casa.


Desde los primeros tiempos del cine mudo los cómicos han buscado el entretenimiento provocando la risa con toda clase de gags absurdos repletos de tartas y de golpes. Harold Lloyd, Buster Keaton, Charles Chaplin, Oliver y Hardy, se convirtieron en los principales nombres del cine en sus inicios.

Cuando el cine se hizo sonoro, aumentó sus posibilidades para la comedia y, en un principio, se apoderó de la palabra el genio de Groucho Marx. Aunque las películas con sus hermanos no envejecieron muy bien, entorpecidas sobre todo por unos números musicales que interrumpen el ritmo, quedan muchas de sus secuencias para la lista de los disparates más provocadores de risa que dejó el cine clásico.

Entre ellas destaca  Sopa de ganso, de1933, una alocada comedia que la crítica acoge ahora como una de las mejores películas de los hermanos Marx, y también del genero de la comedia. Sin embargo supuso tal fracaso de taquilla en su momento que la Paramount les rescindió el contrato, obligándolos a marcharse a Hollywood; ficharon por la MGM y protagonizaron nada menos que Una noche en la ópera y Un dia en las carreras.

Sopa de ganso, trata, es un decir, de un estado llamado Freedonia donde eligen como presidente a Groucho. En sus 70 minutos de duración contiene una larga cantidad de momentos muy divertidos, desde el numero de los tres sombreros hasta la que considero la cumbre del gag: la secuencia de los espejos donde Groucho, con gorro de dormir, camisón, bigote y cigarro se sitúa delante de un inexistente espejo. Imagino que ya la habrán visto, de lo contrario, les aconsejo que busquen la secuencia, o la película. Los hermanos disparan todo tipo de armas, contra todo tipo de enemigos y contra la señora Dumont, blanco perfecto para el afilado verbo de Groucho.

Para terminar, una anécdota que no sé si conocerán: una ciudad del estado de Nueva York llamada Fredonia protestó por la utilización en el film de Freedonia para dar nombre a un estado. Los Marx contestaron, “Cambien el nombre de su ciudad, perjudica nuestra película”

 

lunes, 27 de mayo de 2013

ACTORES Y ACTRICES (II)

Los alumnos que acaban ahora el bachillerato no han visto prácticamente ninguna película en blanco y negro, y por supuesto, no han oído hablar de James Stewart o de Ingrid Bergman. Pero los estudiantes no entenderán la historia del siglo XX  sin comprender la fascinación que fueron capaces de despertar un buen puñado de estrellas del celuloide.
 
En los sueños de medio mundo siempre ha habido instantes en que la mayor gloria consistía en rescatar de la jauría a una Marilyn herida de cualquier ciudad del mundo. Toda la poesía del universo consistía en comerse un plato de spaguetti  junto a la mirada vencedora de Sofia Loren con una sonrisa abierta. También te hubiera gustado correr alguna pillería compartiendo sonrisas y cervezas con Paul Newman o Burt Lancaster, o vestir un elegante traje al lado del Redford más guapo, o diluir en un whisky tu última derrota junto a Bogart en la madrugada de un bar.  Entre los anhelos masculinos, uno de los favoritos hubiera sido coincidir en algún sarao nocturno con Ava Gardner;o con la dulce Audrey Hepburn en el escaparate de Tyfannis, en una madrugada de resaca  y llevarla a la chocolatería más cercana a entenderla mientras mojas unos churros.  

Los hombres que nacieron durante nuestra guerra civil, vieron en el brazo y en la cabellera de Rita Hayworth o en los bailes de Silvana Mangano un río de sexualidad que despertó sus impulsos más profundos;  a la vez se enamoraron de la bondadosa Joan Fontaine convertida en Rebeca. Las siguientes generaciones que disfrutaron del cine durante el siglo XX continuaron disfrutando del glamour de las grandes estrellas.

Gary Cooper,Gregory Peck, Clark Gable, Kirk Douglas, o Clint Eastwood entre muchísimos otros, transmitían a sus personajes una personalidad y un estilo que podría servirte como referente para encarar tus futuros proyectos  o ayudarte a sobrevivir en cualquier combate de tu vida mientras escuchabas música del eterno Sinatra.
La sensualidad y el aroma de Gene Tierney , Angie Dickinson, Natalie Wood, Romy Schneider, Claudia Cardinale o de las más recientes Michelle Pfeiffer, o Julia Roberts han acariciado el gesto de los espectadores de varias generaciones que llenaron las salas de cine.
Pertenecen a una época en que el cine y sus estrellas tenían una hipnótica atracción hacia el público. En su vida real podrían ser unos estúpidos, pero sus personajes tenían estilo, sensualidad, belleza, categoría moral y una insólita forma de ser y de sentir  que los hacían poderosamente fascinantes y distinguibles del resto de los mortales. Constituían la esencia del cine, del genuino cine clásico.   Ahora supongo que la esencia reside en la tecnología informática y sus efectos visuales y sonoros, o ruidosos.
 
 


 
 
 
 
 
 
 


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

domingo, 5 de mayo de 2013

ACTORES Y ACTRICES






 

















 
 
 











 A  lo largo de este blog han ido sucediéndose pequeños artículos sobre mis actores y actrices preferidos. Se trata de una lista de 10 actores y 10 actrices que representaron inolvidables personajes en la pantalla y que dejaron huella en el inconsciente colectivo de varias generaciones. Aunque alguno de ellos sigue vivo fueron personajes de otro tipo de cine, de otro tiempo, incluso de otro siglo. Sus principales trabajos los realizaron a lo largo del siglo XX y encarnaron unos valores y unas ilusiones que se incrustaron en algún profundo rincón de mi cerebro. Junto a muchos otros personajes de cine,- la lista sería muy larga, y cada uno tiene la suya- representan una forma de entender el cine y la vida, que parece ya muy lejana.
A ellos me hubiera gustado parecerme y de ellas me enamoré en mis mejores sueños. A todos les debo un agradecimiento por formar parte de mis anhelos durante muchos años. Por este blog pasaron pequeños homenajes a ellos y a ellas:
ELLOS
La guapura insultante de Paul Newman,  el pillo más atractivo y simpático del cine. La serenidad de los gestos de su amigo Redford, que supo llevar una chaqueta y mover las manos como nadie. La elegancia moral que Gregory Peck le impregnó a su Atticus. La rectitud y la fidelidad a sus principios del bueno de James Stewart en la genial “Que bello es vivir” entre muchas otras obras maestras. Burt Lancaster brincó en interminables aventuras por todos los mares y por todos los pasillos del cine negro, el mismo cine por el que circularon los tipos duros y con valiente determinación que encarnó Bogart. El humor de Gary Grant para pasar por delante de cualquier bella dama sin hacer nunca el ridículo. El camaleónico De Niro que frecuentó todos los rincones del alma humana saltándose todos los códigos y todas las leyes. El seductor Mastroianni, el enternecedor dandi que nunca dejó de reconocer su fragilidad y sus sufrimientos, sin perder la compostura; o el bonachón y humilde Aleixandre que supo llevar con resignación y dignidad las miserias de la realidad y de las derrotas.
ELLAS.
 La inteligente y rebelde fiera que sufre por amor hasta el final de Katherine Hepburn. La belleza romántica de Ingrid Bergman en cualquiera de sus películas. La enigmática  mirada felina de Lauren Bacall, que hizo silbar a los tipos más duros. La bondadosa ternura que impregnó Joan Fontaine a dos personajes inolvidables: la “Rebeca” de Hitchcock y la Lisa de “Carta de una desconocida” de Ophüls. La bestial belleza de Ava Gardner que hace recordar a cualquier hombre su condición de animal. La apasionada Natalie Wood de “Esplendor en la hierba” que me hizo llorar de adolescente. El estilo glamouroso y elegante del alma de Audrey Hepburn, uno de los mejores modelos de mujer que registró la pantalla de cualquier época. Marilyn Monroe, la excitante seducción que emanaba con solo guiñar un ojo, y cuyo bellísimo rostro se ha convertido en una de las imágenes más representativas del pasado siglo. La sexualidad volcánica de Sofia Loren ,que uno ha de frotarse los ojos para creer lo que está viendo. Y como no puede faltar la mala, ahí está Barbara Stanwyck capaz de arrastrar a cualquier hombre convertido en pelele bajo sus garras de pantera herida e indomable. 




jueves, 11 de abril de 2013

MANUEL ALEIXANDRE

Entre la lista de mis actores favoritos está, junto a grandes estrellas de Hollywood, este eterno secundario de oro. Encarnó como nadie personajes humildes, llenos de bondad y resignación, convirtiéndose en uno de los principales nombres del cine español. Nacido en Madrid en 1917 empezó su carrera de actor gracias a su amigo Fernando Fernán Gómez pero fue “Bienvenido, Mr. Marshall"  el inicio de su éxito en la gran pantalla gracias a Luis G, Berlanga, director con el que rodó clásicos  como "Calabuch", "Los jueves, milagro" y "Plácido", entre los más destacados.

A lo largo de su deslumbrante carrera como intérprete de reparto, protagonizó títulos como  Atraco a las tres, Historias de la televisión, Amanece que no es poco, Así en el cielo como en la Tierra, El bosque animado , La marrana, Calle mayor, o Extramuros entre muchos otros. En los últimos años afrontó papeles protagonistas como el de "El ángel de la guarda", "Primer y último amor", o "Elsa y Fred", por la que optó al Goya al mejor actor principal.

Además de sus 312 apariciones en el cine, también intervino en numerosas obras de teatro – su gran pasión- y en series de televisión de gran éxito.
  
Medalla del Mérito de las Bellas Artes en 2002, Goya de Honor 2003 y merecedor de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio en 2009, su último trabajo fue en la serie "20-N" (2008), donde interpretó los últimos días del dictador Francisco Franco.
Su amigo, el escritor valenciano Manuel Vicent, le dedicó unas palabras hace unos años cuando falleció en 2010 a los 92 años.

“Siempre recordaré a Manuel Alexandre sentado en el Gijón, con el tique de la consumición enrollado a modo de pequeño pincel, que mojaba en el rescoldo del café, con el que pintaba un desnudo femenino en el papel de la servilleta, levemente escorado sobre el velador. Era la forma de abstraerse de la tertulia cuando se hablaba de problemas que no le interesaban o le traían un mal recuerdo o había algún gafe en la mesa. Llevaba todavía en los huesos todo el miedo de la Guerra Civil. Tenía un concepto catastrófico del ser humano, pero si en España se hubiera celebrado un concurso de recibir aplausos, cronómetro en mano, Manuel Alexandre lo habría ganado sin ninguna duda, más que ningún otro personaje de cualquier rango, clase u oficio. Fue muy amado por tenderos, camioneros, oficinistas, jubilados, amas de casa, presidentes de Gobierno, gente alta y baja, jóvenes y viejos. Hasta poco antes de morir, algunos en la calle aún le felicitaban por el Premio Nobel al confundirlo con el poeta de su mismo apellido. Manolo Alexandre lo mismo te recitaba sobre la marcha un soneto de Quevedo que te daba ideas para arreglar un grifo o un caldero mientras cruzabas con él un paso de cebra. Fue culto, muy leído, de costumbres consolidadas. Rafael Azcona decía: "Se nota que ya es primavera porque Manolito Alexandre ha dejado la bufanda cruzada y se ha puesto la pescadora". Lo único que le hacía llorar era el recuerdo de las noches de Pasapoga con su amigo Fernán-Gómez y el amor de algunas mujeres. Había aprendido el oficio bajo el bombardeo de Madrid, con toda la vida por delante en pensiones con olor a coliflor, corralas y camerinos hasta que, siendo por antonomasia el actor secundario en 300 películas, consiguió ser protagonista en dos de ellas a los 90 años, algo que no ha logrado ningún actor del mundo, Hollywood incluido, y que podría ser llevado al Guinness. Batió otro récord. Fue el único en ser atropellado por su propio coche al ponerse delante para detenerlo con las manos en la rampa de un garaje. Dos sucesos por los que puede pasar a la historia. Había que quererle. Cuando llegué al Gijón, hace mil años, él ya estaba allí pintando con el rescoldo del café a la mujer soñada.”