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jueves, 17 de noviembre de 2022

TIEMPO DE LECTURA


 Noviembre está siendo un mes con muchas lecturas, frente al mar y con más sol del habitual. Entre los libros, este de William con Hippel “El salto social” que aborda la naturaleza humana desde una perspectiva evolucionista. Quiénes somos, de dónde venimos y qué nos hace felices. El salto social que hicieron nuestros antepasados al adoptar la bipedestación y colonizar la sabana modeló nuestra mente y cambió nuestra forma de enfrentarnos al mundo y de buscar nuevas formas de satisfacción vital. 


Gracias al blog La nueva ilustración evolucionista por darme a conocer el libro.

miércoles, 18 de mayo de 2022

¿QUÉ NOS HACE HUMANOS?

 Si tienen tiempo y les interesa la memoria, les recomiendo este vídeo donde Juan Luis Arsuaga y Rodrigo Quian charlan sobre la singularidad de nuestra especie. 

Encontrarán ideas interesantes sobre el llamado abismo ontológico de los humanos, esto es, el posible salto cualitativo que nos puede diferenciar del resto de los animales. 

Juan Luis Arsuaga resalta el hecho de que todo está en la pelvis: el bipedismo que supuso el primer paso, las diferencias entre los sexos, el mismo sexo, el parto de bebés inmaduros y la consiguiente implicación paterna en la crianza. 

Rodrigo Quian, físico y neuro científico argentino, descubrió las denominadas neuronas “Jennifer Aniston” que ayudan a entender cómo funciona la memoria con la existencia de estas neuronas “concepto” que representan abstracciones y que no existen, al menos que se sepa hasta ahora, en otros animales. 

Rodrigo Quian es autor de un libro llamado NeuroCienciaFicción: Cómo el cine se adelantó a la ciencia. Ya lo estoy leyendo y está siendo un auténtico placer. Ustedes mismos. 

jueves, 27 de enero de 2022

MONISMO


Desde que vi la serie Cosmos de Carl Sagan a principios de los ochenta soy partidario convencido del monismo materialista, según el cual existe una unidad subyacente en la naturaleza en sus niveles más básicos y admite que el desarrollo evolutivo de los seres vivos pueda dar lugar a los procesos mentales. 

El idealismo sería otro tipo de monismo pero no es fácil explicar cómo la materia es una manifestación del espíritu. 

El materialismo  es una visión de la vida sin necesidad de entes sobrenaturales. Los seres vivos se explican por su asombrosa capacidad de organización pero a un nivel imperceptible para los humanos, a una escala de millones de veces más pequeña que los objetos cotidianos que nos rodean. Las estructuras celulares y las reacciones químicas que allí se producen no pueden ser entendidas si no es gracias a un largo proceso de investigación científica que ha resultado ser la manera más coherente de ordenar nuestras percepciones y  el modo más eficaz de gestionar nuestro entorno.

También la mente encaja en esta visión materialista del universo. 

Ya me gustaría poder ser dualista y creer que los humanos, o su mente, disfrutan  de una categoría especial y única que les acerca a Dios y  les permite encontrar un sentido a nuestro paso por este planeta. Poder asumir que el universo es algo más que un infinito incendio que tiende al equilibrio cruzando miles de millones de años hasta alcanzar la nada termodinámica. No es nada fácil admitir que los seres vivos se comen unos a otros para sobrevivir y en este juego se formaron unos animales que intentan comprender las reglas del mundo donde están atrapados sin ninguna posibilidad de trascendencia.

Microscopios y telescopios para poder escrutar la formación de las galaxias y el secreto más íntimo de la vida, para poder explorar cómo la materia pudo evolucionar y organizarse de tal modo que dio  origen a la experiencia sentida y consciente.


jueves, 24 de diciembre de 2020

UN AÑO DESCONCERTANTE


Un año inquietante está a punto para pasar a la historia. Un año en el que vivimos peligrosamente y que cambiará el modo de vivir de los siguientes.
Si hasta ahora, para morir, lo único suficiente era estar vivo, ahora para enfermar puede ser suficiente con salir a la calle. Si el roce traía el cariño, ahora también trae el contagio. En este año del estado de alarma vamos a resignarnos tranquilamente al cierre de espectáculos, de restaurantes, de viajes, de la noche; pero que nadie nos quite ya nuestro mundo virtual. A un niño puedes apartarlo de sus amigos pero no de sus videojuegos,y no intentes apartar a un adolescente de su teléfono móvil. Es verdad, tampoco a un adulto, ¿o es que alguien conoce a alguien que se resignara a hacer la cuarentena sin su smartphone y sin su internet?
Este año histórico ya está a punto para despedirse. El año de la pandemia, del coronavirus, del confinamiento y de la mascarilla, del teletrabajo y de las telecompras. Este año está a punto de acabar con una etiqueta más, el año sin Navidad.
En este año del desconcierto, unos días puedes cenar con diez comensales, y otros con seis, unos días te recomiendan las autoridades que no haya picoteo en la cena de Nochebuena, o que solo haya convivientes de dos núcleos familiares, otros días te explican el significado de ser "allegado" para que puedas cenar o no con él. También el delirio se instala en otros lugares, como en Italia, donde se explica tranquilamente que " quien al mediodía vaya a comer con sus abuelos no podrá ir a cenar con sus primos por la noche"
Bien, no pasa nada, pero no hay una navidad diferente, no hay navidad.
No hay navidad porque no hay cena de nochebuena con familiares, porque no hay reuniones en los bares con el ambiente prenavideño de siempre. No hay villancicos, ni comidas con los sobrinos, no hay ilusión en las compras de los días previos con las calles repletas de gente, ni tampoco conciertos navideños en la Iglesia donde puedas ir a ver cantar o tocar sus primeras notas a los más pequeños. Tampoco ha existido el último día de clase antes de Navidad, ese día que, anticipando las dos semanas de vacaciones, se respiraba un ambiente diferente en los centros, no lectivo sino festivo, donde los alumnos circulaban libremente siguiendo sus primeras lecciones hormonales, ese ambiente con una banda sonora reconocible, que este año no ha existido.
Pero, claro, habrá felicitaciones y besos virtuales por whatsapp, instagram, facebook y demás redes sociales. La vida digital se reforzará y continuará con su excelente estado de forma, dominando en todos los ámbitos de las relaciones personales. La vida presencial no será lo que era, y puede que, sencillamente, estuviera sobrevalorada. Por ahora continua presente un fuerte impulso a intercambiar ciertos flujos biólógicos,  pero siempre puede uno volver, de nuevo, al cortejo digital. Pero no es lo mismo. 
Esperemos que el próximo año sea el de una vacuna eficaz y no virtual. No les digo feliz Navidad, pero si les deseo un esperanzador año 2021.

lunes, 20 de abril de 2020

PANDEMIA. PROGRESO DEL CONOCIMIENTO Y CARÁCTER GLOBAL


Dia 20 de abril. Dia 38 de confinamiento. 

Los de mi generación nunca habíamos visto nada igual. Creíamos tener controlada a la naturaleza. Nos sentíamos, desde nuestra cómoda sociedad del bienestar, invulnerables frente a catástrofes gracias al progreso tecnológico. Ahora, muchos han aprovechado la pandemia para mantener que el coronavirus es producto de nuestro modo de vivir globalizado y capitalista, y que por tanto, deberemos cambiar nuestro modo de vida consumista e insostenible. Se proclama que ya nada será igual, que la humanidad puede desaparecer ante esta o cualquier otra catástrofe que hasta ahora, solo creíamos reservadas a la ficción.

Pero las epidemias han existido siempre, incluso desde la aparición de nuestra especie. Algunos autores sostienen que alguna enfermedad vírica fue una de las principales causas de la desaparición de los neandertales, en cambio, Homo sapiens prosperó con un fuerte sistema inmune. Sin ir tan lejos, en el siglo XIV, la peste se propagó por Asia y Europa causando en algunos lugares, como Florencia, el fallecimiento de casi la mitad de sus habitantes. La conocida gripe española de 1918 provocó una pandemia que causó la muerte de varias decenas de millones en un año, llegando a infectar a la cuarta parte de la población humana.

El desarrollo tecnológico de los últimos decenios, con los avances en transportes de todo tipo, ofrece, sin duda, a los microbios una posibilidad de difusión extraordinaria. Sin embargo, a excepción del SIDA, prácticamente todo el mundo occidental ha vivido durante muchas décadas, despreocupado de cualquier amenaza infecciosa, y las epidemias matan a menos personas que nunca. Y esto ocurre gracias al progreso de la ciencia y la tecnología. Son ellas las que nos salvan de las epidemias, no las que nos conducen a ellas. Es la información lo que les faltó a los neandertales, a los habitantes de Florencia del siglo XIV o a los de principios del siglo XX. La falta de conocimiento y tener explicaciones falsas sobre las enfermedades infecciosas provocaron la mala defensa frente a los patógenos. La simple idea de que las enfermedades contagiosas están provocadas por un microbio y no por dioses o demonios enfadados, y por tanto, que había que prevenir el contacto y no rezar en grupo, es la que inicio el avance de la medicina para el control de pandemias y la que condujo al progreso y a la tecnología de las vacunas, los antibióticos y otras formas de combatir la muerte.

El  principal éxito en la lucha contra los patógenos se produjo con la vacunación global de viruela que llevó a que en 1979, la OMS declarara la erradicación total de la enfermedad. Sin cerrar fronteras ni ceder a nuestros avances tecnológicos, sino con la cooperación científica entre todos los países para una causa común como era la lucha contra la viruela. El progreso del conocimiento y el carácter global del problema son los dos aspectos importantes en la lucha contra cualquier enfermedad infecciosa que puede convertirse en pandemia, que por definición, se trata de una cuestión global. Y son estos mismos aspectos los que serán importantes en nuevos problemas mundiales que pueden suceder en este mismo siglo como la lucha contra la resistencia bacteriana a los antibióticos, el cambio climático, los flujos migratorios o una guerra nuclear.

Estamos pues, ante un problema global que necesita una respuesta global coordinada. Es toda la especie humana la que se enfrenta a un enemigo común: si un virus, con toda su capacidad para replicarse y mutar, infecta a un humano de un rincón del mundo, pone en peligro a cualquier ser humano del planeta. La trinchera que separa a los dos bandos es la piel de cualquier ser humano. Los virus están al otro lado y es el enemigo común a todos los humanos. Por consiguiente, hay que estar preparado científicamente para este escenario con una respuesta sanitaria que afecte a toda la especie. También hay que estar preparado con sociedades con más humildad, libertad y democracia, menos dictatoriales, arrogantes, egoístas y oscuras.

La cuestión clave puede ser la gestión sanitaria, política y económica que coordine a todos los países. La OMS debería jugar un papel crucial en el plano sanitario, pero no sé si es el caso. Pero los Estados Unidos, Europa, China, Rusia o los Países Árabes son los principales actores que deberán proponer autoridades que lideren esta crisis global sin precedentes. En estos líderes está la clave.  No digo en ningún momento que sea fácil.

miércoles, 8 de abril de 2020

MEMES Y CORONAVIRUS


Día 8 de abril. Día 26 de confinamiento. Aún no se han actualizado las cifras de hoy, pero estarán cerca de 14.000 muertos y de 150.000 contagiados en toda España. Son las cifras oficiales, pero creo que son aproximaciones poco rigurosas por la falta de test masivos que aporten datos más realistas sobre la enfermedad. El panorama sanitario puede que esté comenzando a aclararse, que la famosa curva de contagios empiece a descender y puede que el colapso hospitalario más trágico ya haya pasado, aunque seguramente nos queda una recuperación lenta y prolongada. Pero el panorama político está preparado para hervir. Los seguidores de este blog ya saben que aquí he estado absolutamente al margen de posicionarme políticamente; también ahora lo dejo para otros momentos y otros lugares. Cuestión de carácter. Pero quiero decir algunas cosas que no sé si quedarán claras para todos los lectores.

Aunque ya saben que los hechos son los hechos, las explicaciones que se dan de los hechos se amoldan  a los prejuicios que cada uno tiene y por tanto, las interpretaciones son diversas y encontradas. Pero las opiniones que algunos ladran en las redes sociales me asustan. También el panorama en la televisión es desalentador y circulan muchas ideas que se replican como los virus se replican por los hospitales.

El concepto de “meme” fue introducido hace ya mucho tiempo por Richard Dawkins en un famoso y polémico libro titulado “El gen egoísta”. Se refería a ideas que pueden pasar de un cerebro a otro y de este modo, reproducirse. Con un claro paralelismo con los genes, los memes también se someten a los procesos de variación y selección darwinianas, y son paquetes de información que aparecen con los humanos, y que afectan al comportamiento de las personas produciendo una evolución cultural semejante a la evolución biológica. Aunque la idea de meme no fue bien recibida por muchos científicos y fue duramente criticada por motivos que ahora no vienen al caso, en realidad ha sobrevivido hasta aquí, comportándose realmente ella misma como un meme que ha sido seleccionado y que continua siendo utilizado por los cerebros de muchos autores.  Son como genes, o como virus que se replican y consiguen aumentar el número de copias y permanecer en el tiempo, aunque estas ideas no tienen por qué aproximarse a la verdad fáctica  o a la utilidad social.

En estos tiempos de pandemia, es una cuestión fundamental la de sobrevivir evitando ser contagiado por cualquier tipo de virus. Existen ideas, que pueden considerarse auténticas memeces, que son auténticos  memes, también pasan de cerebro a cerebro reproduciéndose y afectando a la capacidad de ver la realidad y al comportamiento del portador. Las redes sociales consiguen que las bobadas se reproduzcan con mucha eficacia haciendo que el portador de algunos de éstos memes se convierta en un enfermo que cree que lleva la receta mágica para acabar con todos los virus. Es un memo que está convencido de estar en posesión de la verdad cuando en realidad su cerebro huele a podrido porque contiene muchos memes peligrosos que pueden ocasionar una pandemia terrible. Es difícil de contabilizar la cifra de estos memos, pero son muchos.

Pues eso. Voy a ver la cifra diaria de muertos y contagiados por el coronavirus, que también son difíciles de contabilizar.

miércoles, 26 de febrero de 2020

DIVULGACIÓN CIENTÍFICA

Empecé a interesarme por la ciencia hace varias décadas, gracias a los libros de Isaac Asimov o de Carl Sagan (también su conocida serie de televisión Cosmos). Acercar la ciencia al gran público, hacerla entretenida y fácil para los demás, contribuye, creo, a mejorar los valores de los ciudadanos, y por tanto favorecer el progreso y el bienestar de la sociedad. Hacer que la cultura científica constituya un componente de la felicidad para alguien es una importante tarea, tanto  para exitosos divulgadores científicos como para humildes profesores.
Poco sentido tendría que lo que ocurre en los laboratorios o lo que se discute en los principales foros científicos se quedara allí
La psicología evolucionista, las neurociencias, la biotecnología o la genética han sido los temas que siempre busqué para entender las claves del comportamiento del ser humano. ¿Por qué somos como somos? Ésta es la cuestión para encontrar sentido a la vida, si es que lo tiene. Desde hace un tiempo, es la física teórica la que ocupa el centro de mis lecturas. Unas gafas nuevas y adecuadas para apreciar la belleza del mundo. Desentrañar los misterios del universo, buscar lo absoluto, si es que eso es posible.

“Siete breves lecciones de física”, “El orden del tiempo”, “La realidad no es lo que parece”, “¿Y si el tiempo no existiese?” Estos son los sugerentes títulos de un excelente divulgador italiano, Carlo Rovelli, que han ocupado los últimos momentos de cada noche desde hace unos meses. 

Para completar mi selección, añado este otro: "La termodinámica de la vida”, de Eric D. Schneider y  Dorion Sagan. 



viernes, 29 de noviembre de 2019

LA NATURALEZA HUMANA EXISTE


Para entender mejor al ser humano hay que "animalizarlo", es decir, verlo como un animal, como el animal que es. Cumple las mismas funciones básicas que cualquier otro animal: se relaciona con los otros y con el entorno para poder nutrirse, obtener energía que le permita sobrevivir, y para poder reproducirse. Para cumplir estas funciones se ha tenido que adaptar de una forma peculiar a lo largo de su evolución.

La naturaleza humana existe, y ha sido moldeada por la evolución. La emoción durante la búsqueda de pareja y la generosa devoción que sentimos por nuestra descendencia son los principales rasgos que marcaron nuestra historia evolutiva. Por muchas variantes culturales que existan, por muchas diferencias que adornen nuestra existencia, por muchas excepciones que nos permita nuestra flexibilidad neurológica, la naturaleza humana existe.  Y, de forma abrumadoramente mayoritaria,  nuestra química nos marca y nos obliga a enamorarnos para encontrar pareja y a cuidar y querer de manera incondicional a nuestros vástagos. Junto a esto, nuestra voluntad de vivir y nuestro miedo al dolor y a la muerte.

domingo, 27 de enero de 2019

PATERNIDAD


En varias entradas de este blog y en algunos capítulos del libro “Tiempo, memoria y libre albedrío” traté el tema de la paternidad desde el punto de vista evolutivo. Conviene retomarlo de nuevo.

Desde que los Australopitecos adoptaron una posición bípeda, fueron varias circunstancias especiales las que marcaron el desarrollo evolutivo del género Homo. El hecho de tener el canal del parto tan estrecho para un volumen craneal tan grande obligó a las madres a parir crías inmaduras necesitadas de largos períodos de aprendizaje. Las madres, que pronto destetan para estar preparadas para un nuevo embarazo, requerirían cada vez más ayuda para la crianza de unos hijos con grandes cerebros y altas necesidades alimentarias y educativas. Esta vulnerabilidad debió ser una amenaza para los Homo sapiens de hace medio millón de años y condujo a una solución rara entre los mamíferos: el padre, con un interés genético evidente, se implicó en cooperar con la madre para preparar a sus descendientes para la supervivencia. Los vínculos de pareja se desarrollaron y fortalecieron, al menos durante el tiempo que dura la crianza, y el padre tuvo que ser el primer maestro para sus hijos, a costa de renunciar a nuevas conquistas sexuales. Pese al conflicto de intereses, el rol del padre se convirtió en un elemento clave que complementó al de la madre.

En esta línea, la antropóloga Anna Machín, ha publicado recientemente un excelente artículo La maravilla del papa humano que resume las ideas de su nuevo libro La vida de papá. La forja del padre moderno. La idea central puede ser especialmente relevante en la actualidad: la paternidad es uno de los principales rasgos distintivos de la naturaleza humana.

Les dejo el enlace del artículo cuya lectura considero altamente recomendable:





domingo, 29 de julio de 2018

SELECCIÓN NATURAL


La genial intuición de Darwin sobre la evolución por selección natural constituye una elegante y sencilla explicación de la diversidad de seres vivos que habitan en nuestro planeta. Esta idea se puede formular de forma compacta y clara en estos tres puntos:
n  Existen muchas diferencias  entre las características de los seres vivos de una población, y buena parte de esta variabilidad es heredable.
n  Como nacen más organismos de los que pueden sobrevivir se produce una lucha por la existencia donde unas variaciones son más útiles que otras para prosperar y reproducirse.
n  Aquellas variaciones más útiles y mejor adaptadas a su entorno se propagarán entre la población mientras que las más perjudiciales se eliminarán. A esto se le denomina selección natural y genera una progresiva mejora en el diseño de las estructuras de los seres vivos.

Este proceso (algoritmo) es el núcleo central de la teoría darwinista para explicar el origen de las especies y la diversidad de la vida, pero también constituye una poderosa  herramienta cognitiva para entender otros fenómenos, no solo del mundo viviente.

jueves, 22 de marzo de 2018

PREGUNTA ANUAL DE "EDGE"



¿QUÉ  CONCEPTO CIENTÍFICO DEBERÍA SER MÁS AMPLIAMENTE CONOCIDO?


Ésta es la pregunta que el editor John Brockman ha hecho en 2017 en su página de Edge (www.edge.org) a muchos de los principales intelectuales anglosajones de la actualidad. Lo viene haciendo con una periodicidad anual desde 1998, y es respondida en forma de un breve ensayo limitado a varias páginas. A principios de este año se ha editado el volumen con las respuestas a la pregunta del año anterior. Les recomiendo que visiten la página si no la conocen.

Dawkins, David Buss, Helen Fisher, Carlo Rovelli, Susan Blackmore, Sapolsky, Gazzaniga, Jerry Coyne y Steve Pinker entre los participantes que he leído en alguna ocasión. Aquí tienen la respuesta de Pinker por si acaso le sacan punta. El concepto es "La segunda  ley de la Termodinámica"


domingo, 25 de junio de 2017

UNA CERTEZA Y UN MISTERIO

Tengo una certeza que me permite entender la esencia de la vida y que constituye una sólida base para construir el conjunto de conocimientos y opiniones que tengo sobre la naturaleza del ser humano y su lugar en el mundo. Esta certeza es la  idea derivada de la teoría darwiniana de la evolución según la cual el hombre es un animal como los demás que se ha forjado tras millones de años de peripecias evolutivas  sometidas a selección natural.

Con este punto de partida es más fácil entender la importancia del sexo y de la selección de pareja en el comportamiento humano de cualquier tiempo y de cualquier lugar, los potente lazos sentimentales  en la familia y no en la tribu, la búsqueda de notoriedad dentro del grupo para mejorar los recursos y la mezcla de egoísmo  y cooperación con que el cerebro humano logra gestionar las necesidades que tiene como animal.  Pueden buscar excepciones, pero el potente apego entre una madre y su hijo solo es explicable admitiendo una naturaleza humana con fuertes raíces en su pasado evolutivo. También así comprendo mejor el importante papel del padre en la crianza o la hondura del sentimiento amoroso y de todos los vínculos de sangre.

Como los demás animales somos arrojados al mundo sin ningún derecho natural y es la cooperación entre individuos y la necesidad de la defensa social la que nos obliga a cumplir unos deberes y nos permite reclamar unos derechos que mejoren nuestro bienestar.

Nuestra aventura evolutiva nos llevó a un aumento de la inteligencia gracias a una extraordinaria complejidad cerebral que hizo posible la aparición de  sociedades donde la esperanza y la calidad de vida se incrementaron notablemente, lo cual  deberíamos  reconocer  y agradecer. Esta complejidad cerebral, trajo consigo la aparición  de un  sentimiento religioso  que aliviara la soledad y la angustia frente a la furia de una naturaleza que lucha desprovista de sentido. Así surgieron líderes que con su charlatanería prometían incluir al clan en un plan cósmico, proporcionando también unidad y estabilidad en grupos  cada  más amplios que resistieron mejor el paso del tiempo. Hasta que apareció  la ciencia,  que con su método permite extraer información y orden del entorno de manera eficaz, y veraz, y  ha logrado desarmar al hombre frente a un ambiente cruel y un universo ciego y sin propósito. La ciencia no encuentra ninguna finalidad y avanza inestable con tecnologías ajenas al futuro.

Pero también tengo un misterio.¿Qué necesidad había de que la materia se transformara en conciencia y reflexionara sobre sí misma? ¿Por qué el hombre tiene que sufrir ante la llegada de la muerte y el retorno al abismo de la nada? ¿Por qué tanto dolor y tanta angustia en su lucha por la supervivencia? Los filósofos siempre se han preguntado de manera precisa: ¿por qué el ser y no la nada? Puede que exista un enigma que no tenga nada que ver con la tecnología porque no tiene nada que ver con la materia. Puede que ese enigma suponga el único hilo que nos mantenga atados a Dios.


Tengo la certeza de que la evolución de la materia es un hecho pero  es un misterio el porqué esta materia se ha hecho sensible y consciente.

lunes, 13 de marzo de 2017

TECNOLOGÍAS

No es lo mismo utilizar el teléfono móvil para pagar la cuenta en un restaurante que para elegir el plato que vas a comer. Tampoco es lo mismo que una aplicación te reconozca una canción tras unos pocos segundos  que el hecho de que componga una sinfonía sin que se aprecie la diferencia respecto a una de Mozart. Que la tecnología informática nos ayude a elegir la carretera para ir a nuestro destino es diferente a que nos ayude a decidir la carrera que estudiar o la esposa con quien casarnos. Existen dispositivos tecnológicos que van más allá de ser un asunto mecánico, ya que parecen comprender y simular el funcionamiento de nuestro cerebro.

La revolución digital ya ha cambiado nuestra vida cotidiana, y los cambios que nos esperan para las próximas décadas son impredecibles: excitantes, o terroríficos. Pero será la unión de estas tecnologías con la biotecnología lo que producirá una revolución cultural sin precedentes al cambiar el concepto que el hombre tiene de sí mismo y socavar los principales cimientos sobre los que se sustentaban nuestros esquemas cognitivos. La esencia misma de la naturaleza humana, fruto de las reflexiones filosóficas de varios milenios puede llegar a su punto más crítico

Pero, permítanme que vuelva al hombre con quien empezó todo, que no es otro que Charles Darwin. Cuando el naturalista inglés elaboraba su teoría sobre la evolución, tuvo muchas dudas en publicar sus ideas por el temor de que hiciera tambalear la sociedad en la que vivía. En su principal libro proponía un mecanismo para explicar el origen de las especies, y aportaba muchas pruebas y convincentes argumentos a favor de su teoría de la evolución; pero la autentica revolución conceptual era la idea de que el ser humano era un integrante más del mundo viviente, un animal más, con un comportamiento más complejo que los demás animales, pero desprovisto de una entelequia psíquica que lo gobierne de manera libre y sin ataduras biológicas. Darwin ya advirtió de las implicaciones que tendría para la psicología del futuro sus ideas sobre el origen del hombre.
Casi dos siglos después, sus ideas dominan las ciencias de la vida, y nadie duda del lugar central que ocupan en la biología. Sin embargo, no se puede decir lo mismo de las humanidades. Nuestro sistema jurídico y político flota sobre la idea de un ser humano que se despoja de su naturaleza animal y se erige como un individuo responsable, racional y dotado de un libre albedrío que infunde sentido a su vida. Pero esta idea no tendrá nada que hacer cuando se vea socavada por las tecnologías concretas e imparables que nos invadirán en las próximas décadas y que nos conectarán con las máquinas.
Las ciencias de la vida se han dado cuenta de que los organismos vivos cumplen las mismas leyes universales que el mundo físico, de que las barreras que separan el mundo viviente y el resto de la materia se desmoronan. La última consecuencia de la teoría darwiniana es que los organismos funcionan como algoritmos bioquímicos, abriendo de esta manera las puertas a su conexión con los ordenadores. La fusión de las nuevas tecnologías digitales con la biotecnología nos llevará a la mayor revolución cultural de la historia de la humanidad. El alma y la individualidad podrían pasar a ser conceptos anticuados y difusos junto a muchas de nuestras creencias religiosas y culturales.

Hace casi cien mil años unos primates africanos sufrieron unas mutaciones que cambiaron el modo de desplazarse y  aumentaron notablemente sus conexiones neuronales y las posibilidades de comunicarse con sus semejantes. El aumento de su capacidad cerebral hizo que aprendieran a cooperar y a intercambiar información. La conexión de las mentes formando complejas estructuras sociales supuso su mayor logro. Construyeron ciudades, máquinas, dinero y dioses; trasladaron su información en forma de escritura  y se convirtieron en una especie singular que se apoderó del planeta y miró hacia otros mundos.

En el presente siglo, puede que asistamos a cambios de la misma trascendencia que los que originaron nuestra especie, pero a una velocidad incomparable. La revolución digital puede hacer que la mente humana se fusione con la materia inorgánica procedente de los ordenadores, amplificando enormemente la capacidad de procesar e intercambiar datos. El transhumanismo vaticina una nueva y decisiva revolución cognitiva en la que el humano trascenderá nuestras capacidades biológicas hasta límites insospechados. Nadie puede vislumbrar si ese futuro traerá el caos en la tierra o la conquista de otras galaxias. Nadie puede saber si se aplacarán sus viejas angustias existenciales.


Puede que al final, sólo le servirá para dejarse caer en el vacío del cosmos.

lunes, 6 de junio de 2016

LA EVOLUCIÓN DE LA INTELIGENCIA Y LA SELECCIÓN “DESBOCADA”

En el recomendable blog La nueva ilustración evolucionista aparece una entrada donde Pitiklinov comenta una nueva hipótesis para explicar el extraordinario incremento de la inteligencia en nuestra especie. Los autores Steven Piantadosi y Celeste Kidd proponen que la crianza de la descendencia fue el principal factor que desencadenó una inteligencia desproporcionada para las necesidades de supervivencia de nuestros antepasados. Según estos autores se produjo lo que se denomina selección desbocada, que funciona del siguiente modo;
Los humanos nacen en un estado muy inmaduro para que puedan pasar por el canal del parto, lo cual lleva a que la inversión parental sea muy alta y muy exigente; los padres necesitarían de una gran inteligencia para llevar adelante la crianza, que a su vez conduce a un mayor tamaño cerebral, que implicaría una mayor inmadurez en el momento del parto, que de nuevo conduce a mayor inversión parental, y así sucesivamente. En otras palabras, una mayor inmadurez en el parto favoreció una mayor inteligencia en adultos, que a su vez implicaba mayor inmadurez en los neonatos que precisaban un cerebro mayor, cerrando así un circulo virtuoso. Los autores aportan también una correlación entre el tiempo de destete y la inteligencia en diferentes especies de primates estudiados.

Por cierto, este esfuerzo para la crianza de bebés inmaduros favorecería unos fuertes vínculos entre la pareja y entre los padres y los hijos. El amor entre parejas y el amor materno-filial estarían en este caso anclados en lo más profundo de nuestra naturaleza.

Esta hipótesis no tiene porqué ser incompatible con la existencia de otros factores que interactuaron para favorecer la explosión de inteligencia que se produjo hace unos millones de años y que nos distanció de otros primates. La necesidad de crear grupos sociales para mejorar la caza y la defensa de los depredadores, la selección sexual, las posibilidades tecnológicas que ofrecían las manos libres y prensiles, el aumento del tiempo de crianza, todos estos factores pudieron, junto a otros,  actuar conjuntamente para favorecer un cerebro sofisticado que les dotaba de una gran inteligencia. Y en todos ellos se pudo dar este efecto de selección “desbocada” o en “cascada” que gracias a la retroalimentación positiva que se produce, puede explicar los impresionantes logros que se han producido en nuestra historia evolutiva.

Para el lector interesado, les dejo algunas entradas de este blog que abordan este tema:



domingo, 24 de abril de 2016

EN BUSCA DE LA MEMORIA. ERIC KANDEL


“En busca de la memoria” es el título sugerente, preciso y  precioso de un libro que Eric Kandel publicó en nuestro país en 2007. El autor rastrea su pasado y nos relata su infancia como judío en Viena en los años previos al nazismo, su huída a los Estados Unidos, su formación profesional como psiquiatra y psicoanalista, y su definitivo camino como investigador de los fundamentos biológicos de la memoria. Pero integrada en esta autobiografía el lector puede encontrar una breve historia de la Neurociencia que se desarrolla a lo largo del siglo XX partiendo de los trabajos de Cajal y su descubrimiento de la neurona. Como indica el subtítulo del libro, “El nacimiento de una nueva ciencia de la mente”,  Kandel cuenta de primera mano su trayectoria como investigador junto a los más brillantes científicos que abordaron el estudio de la mente desde un punto de vista celular y molecular, y cómo a lo largo del pasado siglo, se formaron los cimientos para poder estudiar, desde un punto de vista reduccionista, el sustrato biológico de la mente humana. Partiendo de su obsesión por el estudio de las bases bioquímicas de la memoria, y después de encontrar el modelo animal apropiado en la babosa marina Aplysia, llegó a descubrir las primeras pruebas de los cambios químicos que ocurren en el cerebro durante el aprendizaje, cambios que se pueden extrapolar al caso de los mamíferos.
Pero sobre todo, el libro deja la puerta abierta al futuro de esta nueva ciencia y lo que puede suponer para la comprensión integral del ser humano. En sus propias palabras: “[…] la comprensión de la mente humana en términos biológicos se ha transformado en la tarea científica fundamental del siglo XXI”
O, al final del capítulo 27, escribe “La meta es unir el reduccionismo radical, motor de la biología básica, con el empeño humanista por comprender la mente humana, motor de la psiquiatría y el psicoanálisis. Al fin y al cabo, es la misma meta de la ciencia del cerebro: vincular los estudios físicos y biológicos de la naturaleza y sus habitantes con una comprensión de la trama más íntima de la mente y la experiencia humanas.”
En un discurso pronunciado al recibir el Nobel en el año 2000 dijo:
 “Mirando hacia el futuro, nuestra generación científica ha llegado a la conclusión de que la biología de la mente será tan importante en este siglo como lo fue la biología del gen en el siglo XX”. En un sentido más amplio, el estudio biológico de la mente es mucho más que una indagación científica promisoria: es también una empresa humanista de gran importancia. Es un puente entre las ciencias -que se ocupan del mundo natural- y las humanidades que se ocupan del sentido de la experiencia humana. Las ideas que inspire esta nueva síntesis no sólo mejorarán nuestro conocimiento de las perturbaciones psiquiátricas y neurológicas, sino que nos aportarán una comprensión más cabal de nosotros mismos”

En busca de la memoria es un libro muy interesante, con una hábil combinación de recuerdos y reflexiones personales junto a conocimientos procedentes de la neurología, la biología evolutiva, la genética molecular, la biotecnología,  la bioquímica y la psicología. Un recomendable libro que nos permite conocer la vida y la obra de una de las mentes más lúcidas y peculiares de la ciencia actual. Puede que ejerza una influencia enorme sobre la ciencia del presente siglo; el tiempo lo dirá.



lunes, 4 de abril de 2016

FACTORES CLAVE EN EL ORIGEN DE LA MENTE

“En lo futuro, veo ancho campo para investigaciones mucho más importantes. La sicología se basará seguramente sobre los cimientos, bien echados ya por Mr. Herbert Spencer, de la necesaria adquisición gradual de cada una de las facultades y aptitudes mentales. Y se arrojará mucha luz sobre el origen del hombre y sobre su historia”   
                                                                                    CHARLES DARWIN, El origen de las especies


Darwin debería ser considerado el padre de la psicología. Cualquier tratado de Psicología general debería empezar con un capítulo dedicado a la Zoología desde un punto de vista evolucionista. Cómo los animales, desde las esponjas y las medusas, hasta nuestros parientes más próximos,  los chimpancés, consiguieron superar sus retos para sobrevivir, iluminaría nuestra mirada sobre la mente humana, que ha sido la herramienta principal para solucionar nuestros problemas como especie.
Los procesos de selección natural y selección sexual propuestos por Charles Darwin son imprescindibles para entender cómo pudo surgir un animal tan peculiar como el Homo sapiens capaz de transformar el planeta en el que habita. No digo que sea suficiente, pero entender el origen evolutivo de la humanidad proporciona el punto de partida adecuado para la comprensión de la naturaleza humana. Además esta idea abre el campo a una nueva biología que postula que la mente es un proceso biológico que, con el tiempo, pueda explicarse en términos de mecanismos moleculares y celulares que ocurren en el cerebro.

En el proceso de hominización  producido en los últimos 5-6 millones de años se pueden destacar diversos factores que favorecieron el progresivo aumento del cerebro, su reorganización interna y la consiguiente aparición de la mente humana. Algunos de estos factores serían la consecuencia, y no la causa del aumento inicial del cerebro, pero posteriormente favorecieron una presión selectiva hacia la adquisición de cerebros más grandes; por tanto pueden considerarse como agentes que interactúan y convergen hacia el objetivo común que es el aumento de la complejidad mental que supone mayores posibilidades de supervivencia. Intentaré resumir algunos de estos factores:

-Posición bípeda, mano prensil y capacidad de representación central del espacio donde se desenvuelve. Modificación de la pelvis disminuyendo la anchura del canal del parto, lo que hará que las crías nazcan poco desarrolladas. Elaboración de herramientas de un modo planificado por un cerebro capaz de imaginar situaciones no experimentadas directamente. Transmisión de las capacidades aprendidas a la descendencia. Aparato fonador apropiado para un lenguaje rudimentario
-Vida familiar monógama que evitaba las tensiones entre los machos que producía la poligamia. En una estepa donde no existía la riqueza de alimentos de la selva, la monogamia permitió salir a cazar sin tener que gastar muchos recursos para la protección de las hembras y las crías frente a los rivales.  
-Incremento de la inversión parental provocado por el aumento del periodo en que las crías están indefensas y necesitadas de aprendizaje. Esto conlleva un cuidado de la prole muy exigente y durante mucho tiempo que necesitará de parejas estables durante el periodo de dependencia infantil. El aumento del cerebro permite la elevada capacidad de memoria y de aprendizaje que crecerá de manera extraordinaria, lo que implica la reducción de la importancia de los instintos. Las habilidades aprendidas se enseñarán a la descendencia y al resto de los integrantes del grupo.
-Creación de grupos sociales amplios necesarios para protegerse de los predadores, así como aumentar la eficacia en la caza y en la recolección de comida, que iría permitiendo una dieta rica en calorías para alimentar un cerebro caro desde el punto de vista metabólico.
-Control del fuego que amplió extraordinariamente las posibilidades alimenticias y la defensa de presas y condiciones adversas. Paulatinamente fue enriqueciéndose el tipo de relaciones sociales, la división del trabajo y la cooperación en la caza gracias a un lenguaje cada vez más complejo.
-La cooperación y el desarrollo de aptitudes sociales que se requieren para sobrevivir en grupos que desarrollan numerosas actividades con objetivos comunes. Para ello no se debería engañar con la mirada, lo que favorecería una esclerótica visible (blanco de los ojos), nada habitual en otros primates. Esto impulsaría desafíos cognitivos diferentes a los de la competencia como la capacidad de comprender los estados mentales de los demás (teoría de la mente).Entender que los demás tienen creencias y deseos y poder formular conjeturas sobre las intenciones de los demás es una capacidad innata de nuestro cerebro que nos diferencia del resto de especies y que se tuvo que desarrollar a los largo de nuestro proceso evolutivo.
-Desarrollo de un aparato cognitivo que le permite encontrar regularidades en el mundo real y que le sirven para controlar y dominar su espacio. Enriquecimiento de un lenguaje cada vez más abstracto que le permite realizar generalizaciones y asociaciones causales. Posibilita la formulación de teorías sobre el funcionamiento de la naturaleza que aumentan su eficacia para adaptarse a su entorno, así como aumentan las habilidades para el flirteo y la búsqueda de alianzas para conquistar parcelas de poder. Inicio del sedentarismo y abandono de la vida nómada. Incremento de la sociabilidad, aparición de la cultura con la transmisión de las primeras normas científicas,  éticas, religiosas, y artísticas.

Todos estos procesos se activaron de manera continua y reciproca, beneficiándose unos a otros. Estos progresos suponen pequeños cambios cuantitativos que van acumulando ventajas en su lucha por la supervivencia y  acabarán suponiendo características que, con el paso de las generaciones, pueden considerarse saltos cualitativos. Pero es el extraordinario desarrollo del sistema nervioso central y su capacidad para generar un lenguaje simbólico lo que proporcionará una mente que le distinguirá del resto de animales. El cerebro,  más que los demás órganos del cuerpo, sirve al individuo para adaptarse al medio y se enfrentó continuamente a la selección de cada mejora.

A partir de aquí, la evolución cultural añadiría elementos nuevos a la evolución biológica. Ambas operan conjuntamente, se complementan y se alimentan mutuamente. Entre los factores nuevos aportados por la evolución cultural resaltaré algunos: 
Los logros de la actividad médica permiten curar enfermedades y evitan que los genes responsables de las mismas sean eliminados por la selección natural. Incluso en la actualidad se está asistiendo a la manipulación directa del material genético de la especie.
La sexualidad se desliga de la reproducción y el humano es el único ser vivo que adquiere un control activo sobre la natalidad. Con independencia de los recursos disponibles para mantener a la descendencia, pueden evitar la transmisión de genes a la descendencia.  El concepto de anticoncepción es impensable en otra especie.
El ser humano ha adquirido un control sobre las condiciones del entorno haciendo que sea éste el que se adecue a las necesidades del hombre y no al revés. Prácticamente todo el planeta ha sido modificado por instituciones culturales humanas a través de sofisticadas tecnologías.

Las novedades culturales son producto de una memoria compartida acumulada durante siglos mediante registros exteriores al cerebro y pueden ser transmitidas, no sólo a los miembros de su grupo sino a los de los humanos de cualquier lugar de una forma cada vez más rápida y eficaz hasta llegar a la universalización actual en el que todos los humanos están conectados a través de Internet.

lunes, 7 de marzo de 2016

REPRODUCCIÓN SEXUAL Y MUERTE

La muerte no es consustancial a la vida, sino a la reproducción sexual.  Durante más de 2500 millones de años, la vida fue un proceso bioquímico cuya forma de perpetuarse en el tiempo era mediante una división celular en la cual una célula se transforma en dos células hijas idénticas, recién formadas e igual de recién nacidas. Aunque algunas de ellas desaparezcan, no tiene sentido hablar de muerte alguna, como no hablamos de muerte cuando un animal pierde una parte de su cuerpo.
Hace unos 1000 millones de años surge un nuevo modo de conquistar el espacio y el tiempo; algunos organismos se han vuelto pluricelulares y complejos y en ellos se ha especializado un grupo de células germinales responsables de transmitir los genes a la siguiente generación. Dos de estas células, de distinto sexo, estarán condenadas a buscarse y a entenderse, se fusionarán y continuarán en el teatro de la vida. El resto del organismo, formado por las células somáticas, tiene la única función de asegurar la misión de las células germinales o gametos. Una gallina es la estructura que un huevo aprovecha para originar otros huevos. La estrategia triunfó porque permitió a los seres vivos tener dos copias de cada gen y una diversidad que los hacía resistir en ambientes cambiantes; ofrecía a estos seres pluricelulares una variedad de mecanismos que resultaron útiles en la lucha por la supervivencia. Pero el cuerpo, auténtico vehículo de las células germinales, no tiene ninguna importancia en el sentido evolutivo y puesto que es costoso su mantenimiento metabólico, si no ha sido destruido por una presa, degenera y muere cuando ha pasado un tiempo prudente en el cual se supone que ya ha cumplido su cometido.
No creo que esta cuestión les importe a los pinos, mosquitos o ratones, pero los humanos han sido capaces de captar su fugacidad en este mundo y no aceptan el truco de la vida, no encajan con agrado su finitud. Su extraordinaria complejidad neuronal les proporcionó una conciencia y durante muchas generaciones, ha sido la mejor arma para dominar todos los ecosistemas donde se ha instalado, pero también les ha ocasionado grandes dosis de angustia y sufrimiento. Por eso el hombre busca a Dios, o lo rechaza cuando se enfada porque no encuentra consuelo ante tanta soledad. Usa su cerebro para encontrar la lógica de lo viviente y la armonía de los mundos, pero la muerte continua pareciéndole injusta y no se conforma con el sinsentido de su existencia. Su papel como mero intermediario de instrucciones genéticas hacia el futuro, como un simple transportador de paquetes de genes de su especie no es fácil de asimilar. Diseminar por el espacio y por el tiempo un mensaje bioquímico que está oculto en el interior de las células germinales, ésta es la estrategia que usan todos los organismos con reproducción sexual que habitan en este planeta que danza por un universo totalmente indiferente.
Durante el tiempo finito que dispone, el humano busca las más variadas formas de entretenimiento para controlar sus miedos, se intenta organizar socialmente como puede, persigue refugios donde abrazarse con seguridad y ternura a un compañero de viaje y abusa como un gran experto en el arte del autoengaño inventando toda clase de ficciones para aplacar su vacío y creerse libre y especial. Pero aunque su cerebro proporcione una extraordinaria flexibilidad donde caben excepciones para todos los gustos, nuestra condición animal grita desde el fondo de nuestras células.

Por eso, la mayoría de los conflictos humanos derivan de nuestro papel como guardianes de nuestros gametos y de la desesperación que supone entender que nuestro tiempo está tasado. Nuestras pasiones sexuales y nuestra insignificancia frente a la muerte. De ahí que Woody Allen, gran experto en el uso del lenguaje, acertó en su frase, “en el fondo, todos estamos detrás de la chica y con miedo a morirnos”, que ya cité en mi entrada sobre la selección sexual y que pueden leer aquí.

martes, 1 de septiembre de 2015

CITA DEL LIBRO; "DE ANIMALES A DIOSES". (Yuval Noah Harari)

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"Nuestros sistemas  políticos y judiciales liberales se basan en la creencia de que cada individuo posee una naturaleza interior sagrada, indivisible e inmutable, que confiere significado al mundo, y que es el origen de toda autoridad ética y política. Esto es una reencarnación de la creencia cristiana tradicional del alma libre y eterna que reside en cada individuo, a pesar de que a lo largo de los últimos 200 años las ciencias de la vida han socavado completamente dicha creencia. Los científicos que estudian los mecanismos internos del organismo humano no han encontrado el alma de la que se habla. Argumentan cada vez más que el comportamiento humano está determinado por hormonas, genes y sinapsis, y no por el libre albedrío; las mismas fuerzas que determinan el comportamiento de los chimpancés, los lobos y las hormigas. Nuestros sistemas judiciales y políticos intentan barrer en gran medida estos descubrimientos inconvenientes bajo la alfombra. Pero, con toda franqueza, ¿cuánto tiempo más podremos mantener el muro que separa el departamento de biología de los departamentos de derecho y ciencia política?"    (pág. 262)

   De animales a dioses. Una breve historia de la humanidad.Yuval Noah Harari. Traducción de Joandomènec Ros. Debate                                                                      

lunes, 22 de junio de 2015

DILEMA

Cualquier teoría sobre la naturaleza humana, o lo que es lo mismo, sobre la mente, debe resolver el siguiente dilema:
O bien la conciencia es el producto de la maquinaria bioquímica subyacente en los  miles de millones de conexiones neuronales del  interior del cerebro humano o bien consiste en una dimensión espiritual que funciona de forma independiente de las leyes del cuerpo.
Dicho de otro modo, o bien aceptamos que sólo somos un animal con un cuerpo gobernado por un montón de neuronas y de hormonas o creemos que lo humano no se agota en lo físico y hay que acudir a un alma o espíritu que opera con leyes independientes a las de la materia. Uno está obligado a  enfrentarse a la disyuntiva de aceptar que los rasgos que nos parecen más específicamente humanos como la generosidad, la bondad, o el amor, así como el egoísmo o la crueldad  proceden de nuestra maquinaria neurológica o, en cambio, aceptar que hay algo más.

El problema es que lo que de verdad está en juego es el papel de la responsabilidad moral y su relación con la libertad.
Si aceptamos que nuestra mente es el producto de nuestro cerebro  determinando nuestra conducta  deberá revisarse el concepto de libre albedrío y también el de responsabilidad moral. El hombre aparece despojado de su capacidad de decisión y la estructura social que nos distingue del resto de los animales acabaría desmoronándose. No parece que esta idea cale con facilidad en muchos intelectuales.
De cualquier manera se habrá de resolver la cuestión de la responsabilidad moral humana, porque el dilema al que nos enfrentamos se puede formular también de esta otra forma (que Pinker en su obra “La tabla rasa” atribuye  a Hume):

“O bien nuestros actos están determinados, en cuyo caso no somos responsables de ellos, o bien se deben al azar, en cuyo caso no somos responsables de ellos” 

miércoles, 12 de noviembre de 2014

DETERMINISMO

Puede que solamente sea una preferencia estética. Soy partidario de un determinismo donde no existe el azar en el Universo. Su evolución es el despliegue de un algoritmo donde todo viene determinado por sus condiciones iniciales. Un Universo cerrado, sin incertidumbre intrínseca, que no puede inventarse a medida que va acumulando accidentes. Aunque nuestro planeta parezca danzar en un caos sin ninguna finalidad, en realidad, orbita integrado en la Razón del Cosmos.

No entiendo como el azar que se observa en las mediciones cuánticas puede afectar al desarrollo de los fenómenos macroscópicos que la mente humana es capaz de aprehender. No soy capaz de imaginar un Universo abierto cuyo futuro dependa de acontecimientos estocásticos actuales y cuya evolución sea una narración sin un final determinado. Puede que solamente sea una preferencia estética.