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viernes, 12 de septiembre de 2025

EL CEREBRO ANCESTRAL FRENTE A LAS REDES SOCIALES

 No es casual que muchas de las grandes empresas de contenido estén vinculadas a pecados capitales: Netflix explota la pereza, Twitter la ira, Instagram la vanidad, LinkedIn la codicia, Amazon la gula, Pinterest la envidia y PornHub la lujuria.

Mariano Sigman y Santiago Bilinkis en “Artificial “

  1. “Nacimos con un cerebro moldeado durante millones de años para vivir en tribus pequeñas, pero hoy ese mismo cerebro se enfrenta a un universo digital sin límites. Las redes sociales, más que una herramienta, son un desafío evolutivo

Los que nacimos en la década de los sesenta crecimos en un entorno en el que la tecnología avanzaba deprisa, tratando de acortar distancias con el resto de Europa. Fuimos testigos de la llegada de innovaciones que transformaron la vida cotidiana: el televisor, que cambió la forma de convivir en familia; la lavadora y el lavavajillas, que aliviaron las tareas domésticas; el coche y el aire acondicionado, que facilitaron la movilidad y el confort; o la televisión en color, oh! o el vídeo doméstico, que nos permitió volver a ver en casa aquellas películas que antes solo podían disfrutarse en el cine.

Todas estas tecnologías tenían algo en común: estaban orientadas a ahorrar esfuerzo, a sustituir trabajo humano,  y a facilitar la subsistencia y el bienestar. Ortega y Gasset lo resumió con claridad: la técnica es un modo de ahorrar esfuerzo.

 Pero los avances actuales que vivimos ahora son distintos. No me refiero tanto a Internet o incluso a la inteligencia artificial, sino a un fenómeno más cotidiano y, a la vez, más perturbador: las redes sociales. 

El teléfono móvil, sin duda, ha traído incontables ventajas. Nos ha facilitado la vida, nos ha abierto puertas culturales y nos ha conectado con el mundo. Sin embargo, las redes sociales poseen una característica singular que las hace diferentes de todo lo anterior. No se trata de ahorrar esfuerzo físico, como hacían la lavadora o el coche, o proporcionar bienestar físico como un sofá con hidromasaje o un mando a distancia, sino de ocupar un espacio central de la vida emocional y social.

El ser humano tiene un impulso biológico, adquirido a lo largo de la evolución, que sirvió para la cohesión del grupo favoreciendo su supervivencia y es la tendencia a relacionarse con los demás, a pertenecer y sentirse aceptado por el grupo. El famoso número de Dunbar señala que nuestro cerebro puede gestionar vínculos significativos con unas 150 personas. Pero con las redes sociales esa frontera natural ha quedado rota: ahora podemos interactuar con miles de desconocidos, en un espacio virtual donde el ansia de contenidos y la búsqueda de dopamina que ocasiona se convierten en un mecanismo adictivo.

Las redes sociales no ahorran esfuerzo: explotan nuestra necesidad de socializar. Y lo hacen con un poder replicador implacable. En el universo, todo lo que se reproduce con facilidad tiende a expandirse: un virus, una célula cancerosa, un ejército de clones, un meme. No importa si es justo o injusto, benigno o maligno; lo que se replica sin freno acaba imponiéndose en el entorno. Así ocurre con las redes sociales, generando necesidades sociales de reconocimiento y contenidos que moldean sus mentes en función de beneficios empresariales o políticos independientemente de la veracidad o del bienestar general de los usuarios. Su principal objetivo es que pasemos el máximo tiempo posible conectados en la red y por eso se replican en la mayoría de móviles del planeta atrapando y manipulando especialmente a los más jóvenes, aunque no solo a ellos. 

Nuestros antepasados solo podían relacionarse con un grupo reducido de personas. Ahora un joven puede quedar expuesto y ser sometido al juicio de miles de personas en cuestión de segundos y quedar atrapado en una dinámica adictiva que no pueda controlar, y que se enfrenta a consecuencias impredecibles.

El resultado es un planeta inundado de tendencias que no encajan bien con el cerebro de Homo sapiens, un cerebro que sigue siendo, en lo esencial, el mismo de hace miles de generaciones. De ahí los riesgos: adicciones, polarización, distorsión de la convivencia, enfermedades mentales o desadaptaciones sociales que apenas empezamos a vislumbrar.

Lo paradójico es que ni siquiera sus propios creadores previeron este desenlace. Muchos ingenieros de Silicon Valley han acabado reconociendo que estas plataformas, diseñadas inicialmente como herramientas de comunicación, han terminado escapándoseles de las manos. Y hoy sabemos que tienen la capacidad de alterar la forma en que pensamos, sentimos y nos relacionamos.

Por eso, más allá de cualquier otra tecnología, considero que las redes sociales son especialmente peligrosas. Porque no solo polarizan y expanden el odio, sino que además convierten a adolescentes en adictos que sustituyen la calidez de las relaciones de carne y hueso por la fugacidad de un “me gusta” en la pantalla. El crecimiento tecnológico es exponencial y los cambios que viviremos en las próximas décadas serán más profundos que los acumulados en muchos siglos anteriores, pero conviene recordar que el cerebro humano sigue siendo el mismo: un cerebro con impulsos biológicos heredados de nuestros antepasados simios. Impulsos que se enfrentan a un entorno que nunca imaginaron.

Por tanto, las redes sociales, y posiblemente también la inteligencia artificial ponen sobre la mesa el mismo dilema: cómo proteger un cerebro ancestral en un mundo que cambia demasiado rápido. La pregunta ya no es solo técnica, sino filosófica y social: ¿cómo seguir siendo humanos en medio de una tecnología que no descansa en facilitarnos la vida, sino en ocupar nuestra mente?


domingo, 23 de abril de 2023

SALDRÁS GANANDO

 Hay que volver a recordar la cita de Mark Twain, que más o menos podía traducirse así : “Nunca discutas con un idiota. Te arrastrará hacia su terreno y ahí te ganará por experiencia”. Por eso, utiliza la sabiduría que has adquirido con el paso de los años para querer mejor a los que pueden mejorar tu vida y prescinde de la crueldad de las discusiones inútiles y de los gritos.  Es imprescindible no reaccionar, no interactuar. Olvida la provocación, el reproche, la rabia, el insulto; la razón te acompaña y a estas alturas la emoción debe ser controlada. Merecerá la pena que no reacciones. 

Para defenderte, calla, y sal a caminar. No contestar se convertirá en un acto de dignidad y de firmeza. Huye de la crueldad y del relato falso ignorando la ira estéril, y no te apartes del principal objetivo que es evitar el conflicto y el drama, Lo más importante siempre será que no reacciones. 


Prepárate para encajar futuros golpes con la serenidad que mereces y decídete por el optimismo de cara al futuro. Por  tu higiene mental, elige la calma y la ilusión de nuevas alegrías y nuevos retos. A tu edad, ya has visto incendios, peleas, insomnio, desasosiego y caos, y ya pocas cosas te pueden sorprender. Aunque no sea fácil, acude al principal mandato: no reacciones. 

 

Discutir estando indignado no ha sido nunca una buena opción. Si te enfadas, resiste y opta por el silencio seguro hasta que el temporal escampe. Después, adopta la solución que creas conveniente. Pero no lo olvides, ignora la tentación y no reacciones. 

Saldrás ganando

viernes, 21 de abril de 2023

HASTA QUE…

No hay nada mejor ni peor en la naturaleza, ni ley del más fuerte, tan sólo el imperativo darwiniano que dicta a genes, memes y memeces a sobrevivir y reproducirse.Todo en la naturaleza, también en la humana, tiene ese severo propósito.

El lápiz del tiempo va dibujando alternativas que se van seleccionando en virtud de su capacidad de resistir y de funcionar. 


Todo es cuestión de defensa social, de aguantar, de adaptarse y vencer al tiempo. Hasta que…

sábado, 1 de octubre de 2022

CONSEJOS

 Consejos no vendo, son para mi los que tengo, y los leo cada vez que estoy decaído. Pero por si a alguien le sirve, ahí van algunos:

Piensa en positivo, la mayoría de las situaciones tendrán una más fácil solución.


No agaches la cabeza.


Aprovecha tu salud, no es para siempre.


Libérate de los complejos, de la inseguridad, y sobretodo del miedo, que es lo que más pesa, lo que te hunde.


Frena en seco tu impulso cuando te sientas nervioso y piensa en un momento las consecuencias de tu conducta.


Recuerda que mañana volverá a salir el sol.


Busca momentos que merezcan la risa, los días no te pesarán.


No te quejes, recuerda la tragedia que viven la mayoría de las personas del planeta.


Los humanos son animales con suerte de tener unos derechos que no son obra de la gracia de ningún dios.


Ponte frente al mar y escucha música de la que te hace llorar. Esa es la buena. 


Acuéstate cada noche pensando en que no debes tener miedo, ya que tu conciencia está tranquila.


Elimina la necesidad de que todos hablen bien de ti, no tienes el deber de ser perfecto. 

lunes, 28 de marzo de 2022

INSOMNIO

 Esta noche tengo insomnio de récord, a pesar de las pastillas. Son las 5:15 y tengo que levantarme a las 7.  Así que me dedicaré a escribir, ya dormiré otro día.

No hay marcha atrás, Habrá que controlar el miedo y la incertidumbre, pero los días van a ser tormentosos y el futuro impredecible. Las noches de abril serán lentas y el insomnio agotador. Marzo ha sido muy lluvioso, tenso y angustioso. El conflicto es inherente a las relaciones humanas y habrá que intentar sobrevivir como sea. Siempre había creído que el diálogo, la ciencia y la buena educación podrían solucionar cualquier situación problemática. Inocente. 

Crecimos con la paz y la guerra era cuestión del cine. De los otros. Pero han venido años de confinamientos y de guerra,  y nos ha tocado. Increíble. La invasión rusa y la inocente y solitaria  Ucrania como metáfora. Pero, no hay marcha atrás, solo hacia adelante, y no sabemos dónde nos puede llevar la podredumbre y la frágil salud mental. Espero tener un corazón resistente. Pero, en ocasiones, se traspasan todos los límites. En demasiadas ocasiones. Y …es tarde y no puedo más. O temprano. Help. 


28 de Marzo de 2022. Hora 06:45 a.m. 

Depresión

 Por si sirve, voy a publicar de nuevo una vieja entrada sobre la depresión. A mí no me sirve, será que no tengo depresión.



Aunque soy licenciado en Psicología nunca he trabajado como psicólogo ni he tenido la intención de hacerlo. La inmensa mayoría de las cosas que tuve que estudiar durante la carrera me parecieron inútiles 
Al menos en la universidad donde yo estudié, no se le otorgaba ninguna importancia a lo que ocurría en el interior del cerebro, considerado como una caja negra donde no era necesario indagar. Todo se resumía a estímulos y respuestas para explicar la conducta. Yo siempre creí que no solo en el cerebro, sino también en su origen evolutivo se encontrarían muchas de las claves para entender la naturaleza humana; por esto creo que la psicología evolucionista aporta el marco teórico adecuado para progresar en el conocimiento de la mente. 
En los blogs “La nueva ilustración evolucionista” o  “Evolución y neurociencias” he encontrado ideas más inteligentes que en los textos clásicos de psicología del pasado siglo. 
En este último blog, Pitiklinov publicaba hace unos meses una carta del director de cine Stephen Fry que ha sufrido depresiones a los largo de su vida  a una mujer llamada Crystal que estaba padeciendo dicho trastorno y le había pedido ayuda. Por si esta interesante reflexión le puede ser útil a alguien, me permito transcribir la carta.

“Querida Crystal,

Me apena oír que la vida te está golpeando fuerte en estos momentos. Dios sabe que puede ser muy duro cuando nada parece que encaja y nada nos llena. No estoy seguro de que exista un consejo específico que yo pueda dar que ayude a que vuelva el gusto por la vida. Aunque lo hacen con la mejor intención, duele que nos recuerden cuánto nos aman los demás cuando tú no te amas a ti mismo.

He encontrado que es de ayuda pensar acerca de las emociones y sentimientos propios como similares a los cambios meteorológicos.
He aquí algunos hechos obvios acerca del tiempo:
Es real
No puedes cambiarlo con tus deseos
Si llueve y está oscuro, realmente llueve y está oscuro, y no puedes cambiarlo
Puede estar oscuro y llover 15 días seguidos

PERO

Algún día saldrá el sol
No podemos controlar cuando saldrá el sol, pero saldrá
Algún día

Ocurre lo mismo con nuestros estados de ánimo. El enfoque equivocado es creer que son ilusiones. Son reales. La depresión, la ansiedad, la apatía -son reales como el tiempo- Y DE LA MISMA MANERA, NO ESTÁN BAJO NUESTRO CONTROL. No son culpa nuestra

PERO

Pasarán: 

algún día lo harán

De la misma manera que uno debe aceptar el tiempo, uno tiene que aceptar cómo se siente acerca de la vida a veces. “Hoy es un día de mierda” es un enfoque perfectamente realista. Se trata de encontrar una especie de paraguas mental. “Hey-ho, está lloviendo dentro de mí: no es culpa mía y no hay nada que pueda hacer más que aceptarlo. 

Pero el sol podría salir mañana, y cuando lo haga, lo aprovecharé”.

No sé si esto te sirve de algo: podría no serlo y, si es así, lo siento. Simplemente pensé en escribirte algo para desearte buena suerte en tu búsqueda por encontrar un poco más de placer y sentido a la vida.
Mis mejores deseos
Stephen Fry

jueves, 28 de octubre de 2021

LA VERDAD

 Desde hace más de 10 años vengo escribiendo al menos una entrada al mes, algunas sobre cine, música o ciencia; otras sobre reflexiones más personales. Pero puede que sea la hora de acabar. Porque, a pesar de que la sinceridad ha sido completa en todas las entradas de este blog, no es toda la verdad la que puedo contar, ni siquiera aquí. No puedo contar la verdad, no me refiero a mi verdad, sino a la verdad. No me atrevo. No sé si escribiré más. Posiblemente cambie de opinión en unos meses. Veremos.

 Un saludo a los pocos, aunque fieles, seguidores de este blog.

sábado, 6 de marzo de 2021

SÁBADO, 6 DE MARZO DE 2021.

El tiempo se escapa, yo soy el testigo único de lo que mi memoria va registrando. Como no existe el libre albedrío nada se puede hacer más que asistir a la implacable caída de los días mientras se cumplen las leyes de la naturaleza. Mi memoria ha registrado lo que hoy ha sucedido de tal manera que lo recordaré mientras mi cerebro siga funcionando con relativa normalidad. Y los hechos son los que son. Que barbaridad.


jueves, 24 de diciembre de 2020

UN AÑO DESCONCERTANTE


Un año inquietante está a punto para pasar a la historia. Un año en el que vivimos peligrosamente y que cambiará el modo de vivir de los siguientes.
Si hasta ahora, para morir, lo único suficiente era estar vivo, ahora para enfermar puede ser suficiente con salir a la calle. Si el roce traía el cariño, ahora también trae el contagio. En este año del estado de alarma vamos a resignarnos tranquilamente al cierre de espectáculos, de restaurantes, de viajes, de la noche; pero que nadie nos quite ya nuestro mundo virtual. A un niño puedes apartarlo de sus amigos pero no de sus videojuegos,y no intentes apartar a un adolescente de su teléfono móvil. Es verdad, tampoco a un adulto, ¿o es que alguien conoce a alguien que se resignara a hacer la cuarentena sin su smartphone y sin su internet?
Este año histórico ya está a punto para despedirse. El año de la pandemia, del coronavirus, del confinamiento y de la mascarilla, del teletrabajo y de las telecompras. Este año está a punto de acabar con una etiqueta más, el año sin Navidad.
En este año del desconcierto, unos días puedes cenar con diez comensales, y otros con seis, unos días te recomiendan las autoridades que no haya picoteo en la cena de Nochebuena, o que solo haya convivientes de dos núcleos familiares, otros días te explican el significado de ser "allegado" para que puedas cenar o no con él. También el delirio se instala en otros lugares, como en Italia, donde se explica tranquilamente que " quien al mediodía vaya a comer con sus abuelos no podrá ir a cenar con sus primos por la noche"
Bien, no pasa nada, pero no hay una navidad diferente, no hay navidad.
No hay navidad porque no hay cena de nochebuena con familiares, porque no hay reuniones en los bares con el ambiente prenavideño de siempre. No hay villancicos, ni comidas con los sobrinos, no hay ilusión en las compras de los días previos con las calles repletas de gente, ni tampoco conciertos navideños en la Iglesia donde puedas ir a ver cantar o tocar sus primeras notas a los más pequeños. Tampoco ha existido el último día de clase antes de Navidad, ese día que, anticipando las dos semanas de vacaciones, se respiraba un ambiente diferente en los centros, no lectivo sino festivo, donde los alumnos circulaban libremente siguiendo sus primeras lecciones hormonales, ese ambiente con una banda sonora reconocible, que este año no ha existido.
Pero, claro, habrá felicitaciones y besos virtuales por whatsapp, instagram, facebook y demás redes sociales. La vida digital se reforzará y continuará con su excelente estado de forma, dominando en todos los ámbitos de las relaciones personales. La vida presencial no será lo que era, y puede que, sencillamente, estuviera sobrevalorada. Por ahora continua presente un fuerte impulso a intercambiar ciertos flujos biólógicos,  pero siempre puede uno volver, de nuevo, al cortejo digital. Pero no es lo mismo. 
Esperemos que el próximo año sea el de una vacuna eficaz y no virtual. No les digo feliz Navidad, pero si les deseo un esperanzador año 2021.

miércoles, 11 de noviembre de 2020

10 AÑOS

 
El blog cumple 10 años. En noviembre de 2010 inicié este blog con una cita de Spinoza sobre el libre albedrío, hoy sigo pensando lo mismo. Los primeros meses publiqué muchas entradas porque ya las tenía escritas. Muchas eran sobre cine, formaban parte de un proyecto de libro, otras sobre reflexiones en torno al libre albedrío o a la naturaleza humana vista desde una perspectiva evolucionista. Muchas otras sobre vivencias o gustos culturales. Todas breves, ninguna sobre la actualidad política o social, excepto las de la primera ola de la pandemia.  En los últimos años no he sido tan prolífico, pero al menos una vez al mes acudo a estas páginas para dejar testimonio escrito de aquello que me empuja desde dentro.
 
227 entradas, 342 comentarios, son los números que aparecen hoy. El visitante curioso las puede encontrar clasificadas con el filtro de las etiquetas. Una selección de las publicadas los primeros años aparecieron en un pequeño libro titulado “Tiempo, memoria y libre albedrío”.
 
Ha pasado una década que me deja dos hijos. Pasa la vida, que diría una canción, un trozo de mi vida.
 

 


lunes, 26 de octubre de 2020

UNA NARANJA

 

Esta tarde quería escribir sobre el libre albedrío, hace mucho que no lo hago, o sobre la felicidad, o sobre Rafael Nadal, o sobre el maldito virus que continúa infectando nuestro modo de vida. Pero he tenido pereza, y tristeza, así que me he ido a hacer una visita al mar. Me he llevado unas cuantas clementinas, las de esta tierra son las mejores del mundo y en estos días de finales de octubre están en su punto óptimo de acidez y dulzor. Con la música de Keane, cualquier canción me sirve, he disfrutado de la soledad de la playa vacía, que desprendía un aroma fuerte y puro. Por un momento, me he olvidado del virus y del incierto y extraño mundo que está dejando y me he concentrado en mi mundo interior. Las naranjas olían como hace 40 años, y la de la foto tenia un sabor que rozaba la perfección. Es lo que hay.



martes, 17 de marzo de 2020

EL MES DEL CORONAVIRUS


17 de marzo de 2020, cuarto día de confinamiento. No puedo evitar escribir sobre el coronavirus, el asunto que todo lo abarca. Un escenario sin precedentes, todo el planeta paralizado.

Me cuesta asomarme al televisor. Expertos de todos los colores dan lecciones de responsabilidad y vaticinan todo tipo de futuros, pero nadie sabe lo que ocurrirá dentro de unos días. La Unidad Militar de Emergencias desintoxicando las calles desiertas de Valencia. La vida social de Occidente congelada, las consecuencias económicas incalculables, aunque lo que ahora importa es la incertidumbre sanitaria.

En casa procuro proteger a mis hijos de la angustia, mi misión es que permanezcan ajenos a cualquier preocupación. Mi mujer trabaja en el sector sanitario, pero mis hijos y yo tenemos tiempo. Ayer mi hija me ayudó a montar una vieja batería electrónica mientras mi hijo corría en la terraza detrás de una pelota inventando ruletas, rabonas, y toda clase de recursos futboleros. Tenemos tiempo y voy a darles sus primeras clases de piano y batería. Tenemos tiempo y celebro continuamente la alegría de vivir junto a ellos, los beso y los abrazo aún más de lo que lo hacía, que era mucho.

Sin embargo, cuando estoy solo, confieso que estoy aturdido. Sí, ya sé que los conflictos son inevitables, pero también  solucionables, y uno ya ha visto muchas cosas, muchos cisnes negros, ¿pero, esto?

De cualquier forma, soy optimista y confío en la capacidad de la biotecnología para detener a este maldito virus, y creo que es el progreso del conocimiento básico, la ciencia pura, el mejor escudo que tenemos frente a ésta y otras posibles amenazas futuras, como la resistencia bacteriana frente a los antibióticos. De momento, nadie sabe cuándo se podrá restablecer una mínima normalidad, esa rutina que nunca se valora cuando se tiene, esa libertad que ahora sí tenemos limitada. De esta crisis podemos aprender a poner en valor la importancia del bienestar y progreso alcanzado en el siglo XXI. Así que mientras te lavas las manos frente al espejo, pregúntate: ¿Cuándo podré pasear por el parque, cenar en una terraza, salir a la calle y sonreír junto a mis seres queridos? Esa es la cuestión. Lo que importa.

lunes, 20 de enero de 2020

MOMENTOS DE ORO, ORO PURO.


A partir de cierta edad, conviene tener claro que los momentos placenteros hay que subrayarlos. Puede que haya que intentar buscarlos y saborearlos cada semana.

Despertarme una mañana de sábado junto a mis hijos en la misma cama, sin prisas, con sonrisas.
Caminar junto al mar en soledad, con música en los auriculares que me ayudan a recorrer libremente mi pasado. Nada como la música y la soledad para fundir la memoria y el tiempo.
Pasear por un parque tranquilo un día gris de invierno.
Ver correr a mi hijo con un balón pegado a sus pies, practicando regates traviesos y atrevidos.
Escuchar las risotadas gruesas y redondas de mi hija después de una de sus típicas e inocentes bromas.

Momentos de oro, de oro puro.

viernes, 18 de octubre de 2019

LOS HECHOS


Los hechos existen. Los hechos son los hechos. Aunque una mente pueda interpretarlos a su manera y elaborar un relato a posteriori que se acomode a sus intereses o a sus expectativas, aunque pueda recordarlos con muchos matices añadidos para evitar disonancias cognitivas, los hechos existen.

A medida que pasa el tiempo, la memoria selectiva de los hechos ofrece oportunidades para tranquilizar la conciencia, para recomponer recuerdos y ofrecer una historia que permita cargar de razones que refuercen la autoestima y la superioridad moral.

Pero en un lugar y en un tiempo concreto, los hechos, desnudos, suceden como suceden. No sé si me entienden.


lunes, 16 de septiembre de 2019

FIN DEL VERANO 2019


Una “gota fría” y final abrupto del verano 2019. Sin tiempo para disfrutar de las playas casi vacías, las mangas largas y el encanto de los bares fuera de temporada. Malas sensaciones. Volverán otros días soleados. Atrás queda una colección de momentos grabados en mi memoria junto a una emotiva y ecléctica banda sonora. Nada más. A esperar.

viernes, 28 de diciembre de 2018

FELIZ 2019

El orden del tiempo y la construcción de la memoria son las cuestiones fundamentales a las que hay que enfrentarse. En estas fechas, además tienen un protagonismo especial. Desde Andorra, mis más sinceros deseos de que tengan suerte en el próximo año. Feliz 2019



jueves, 30 de noviembre de 2017

NOVIEMBRE


Desde que comencé mi andadura en este blog, hace ahora justo siete años, me propuse publicar una entrada al mes como mínimo. Lo he podido cumplir sin tratar nunca de fútbol, ni de política ni de sexo, lo cual da una idea de las aspiraciones de llegar a un público muy amplio.
En este noviembre no he tenido ganas de escribir nada. Un mal mes lo tiene cualquiera. No diré más.


miércoles, 20 de julio de 2016

DOLOR

Aunque tenía intención de dejar unas cuantas entradas en este blog durante este mes de julio, no va a poder ser. El motivo es tan sencillo como que mi atención se ha centrado casi exclusivamente en mi pierna izquierda. Un persistente dolor de ciática se ha apoderado de mi tiempo y me impide vivir tranquilo durante el mes que más me gusta. Tampoco me quedan ganas de reflexionar y escribir sobre algunos asuntos que tenía pendientes. Así que voy a quedarme solo con este dolor, creo que va para largo, y les recomiendo a ustedes que disfruten, si pueden, de estos soleados y largos días que quedan del mes de julio.

miércoles, 26 de junio de 2013

ESTE BLOG



En esta entrada, la número 100, voy a escribir precisamente sobre este blog. Desde un principio, en noviembre de 2010, me propuse que todas las entradas tuvieran una extensión limitada: algunas citas, alguna recomendación, breves reflexiones de pocas líneas, o artículos que se pudieran leer en pocos minutos, siempre de un tirón.

Un blog es más que un libro, e incluso, más de un libro. Puede contener imágenes, o animaciones, se pueden incluir videos o links directos a otros lugares con información diversa; pero además, un blog contiene varios libros que el lector puede configurar a su antojo. Cada etiqueta engloba una serie de artículos con una temática común y puede considerarse como un solo libro, pero se puede añadir etiquetas de contenido similar logrando así un libro más voluminoso. Cada lector puede escoger el orden de las entradas con las que puede organizar su libro a medida.
Muchos de los artículos de este blog tenían en principio la intención de incluirse en dos libros que tenía en mente.
Uno era Momentos de cine, o tal vez, Momentos de cine clásico, con los momentos más emocionantes que había vivido como espectador apasionado de cine. Trataba de reflexionar sobre las escenas que más me habían emocionado y que las incluía en una lista de mis diez películas preferidas . Esto se amplió con sentidos homenajes a mis diez actores y diez actrices preferidas. A esto se volvió a sumar algunos breves recorridos por diversos géneros resaltando de cada uno de ellos un ejemplo significativo de cada género, y también alguna entrada referente a la música de algunos films.
El otro libro quería llamarse “el determinismo y el libre albedrío”  y los artículos los he ido publicando bajo la etiqueta de “tercera cultura”. Son algunas de las paginas que tenia escritas sobre el que considero el principal problema filosófico, sobre el cual espero volver en próximas entradas. 
En el blog añadí otras etiquetas que han formado el núcleo de mis preocupaciones de los últimos años. Algunas entradas tienen un componente autobiográfico más o menos explícito que bucea en lo más profundo de mi memoria.

No sé si se recopilarán alguna vez en un formato impreso, no tengo ninguna aspiración de ser escritor de libros, ni de contactar con ningún editor. Pero un blog no necesita editor que juzgue la oportunidad o no de publicación. Todos podemos publicar lo que nos parezca oportuno. Por esto, la libertad para escribir es total. Nadie me hace indicaciones sobre la oportunidad o comercialidad de mis entradas; de hecho, algunas entradas las intenté camuflar rápidamente con nuevas entradas por una cuestión de estúpida timidez. Como si quisiera que fuera leído, pero por una minoría.
 No me prodigo en blogs, ni hago ningún esfuerzo para aumentar el número de visitantes. No escribo sobre política, ni sobre fútbol o sexo, que, sin duda, incrementarían el número de lectores y de comentarios. Simplemente, cuando cuelgo un post, tengo la sensación de que trasciende a mi memoria y tiene entidad propia. Ya no se perderá en el vacío de mi soledad, y a partir de ahí,  no depende de mí que exista alguien a quien le pueda interesar, aunque evidentemente me gusta recibir comentarios y provocar debates que me aporten ideas nuevas.
100 entradas, 99 comentarios. 26 seguidores y unas 62.000 visitas hasta el momento. Es lo que hay.
Mi intención es seguir hablando sobre cine clásico, sobre tercera cultura, o sobre la vida.  Desde la soledad de mi memoria.