Sentirse feliz es sentirse joven, eficaz, capaz. Capaz de seducir. De conquistar.
Sentirse feliz es sentirse potente, con futuro, con esperanza, con confianza. Estar en la antesala. En espera de la gran conquista.
Sentirse feliz viene desde dentro, no te lo dan los demás. Es cosa tuya. Se lleva en los genes. Pero se manifiesta principalmente en la época en la que uno ignora el tiempo y aun no ha empezado a envejecer.
Sentirse feliz es creer que lo mejor está por llegar, encontrar motivos para la euforia y esperar los días en que una avalancha de felicidad se derrame por los poros de tu espíritu.
Sentirse feliz es imaginarse feliz. Construir sueños donde nada detiene tu libertad. Te sientes libre, aunque no lo seas. Te sientes guapo, aunque los demás no lo vean. Te sientes invulnerable a pesar de tu enorme fragilidad.
Sentirse feliz es valorar la suave brisa que acaricia tu rostro y el tibio calor que ilumina tu piel. Respirar a pleno pulmón una extensa tarde de julio de un verano interminable. Ser consciente de que en tu interior los fluidos tienen los valores óptimos y tu composición química te mantiene en la mejor predisposición para la batalla.
No se viene a este mundo a hacer felices a los demás, esto es un cuento que nadie se cree. Puedes querer ayudar a los demás, pero para que te agradezcan eternamente tu bondad infinita. Se viene a creerse el rey de la creación. Ante la nostalgia por los milagros, aun sueñas que algún día el mundo dará una vuelta extraña y se trastocaran todos los planes inscritos en la armonía de los cielos. Un extraño ente te situará en el centro del planeta y desde allí impartirás tus lecciones morales y las más hermosas princesas se rendirán a tus pies. De esta manera te reproducirás y te expandirás por el Universo.
Sentirse feliz es ver el reflejo de tu sonrisa en los ojos de una niña de mirada inocente y pura.
Esto es sentirse feliz. Lo demás es sobrevivir, ir tirando, conformarte, o vivir en silencio tu angustia, desesperarte mientras te precipitas hacia tu desaparición.
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miércoles, 11 de julio de 2012
lunes, 9 de julio de 2012
CINE NEGRO. RETORNO AL PASADO
Uno de los géneros cinematográficos que más obras maestras ha aportado Hollywood a la industria del cine es el llamado cine negro. Tiene sus orígenes en la década de los treinta al intentar retratar los bajos fondos de las grandes urbes americanas con el estilo de las novelas policiacas cargadas de violencia y ambientes sombríos.
Entre la larga lista de joyas que este género ha aportado al cine podemos empezar con El halcón maltés, junto a otras interpretadas por el mítico Humphrey Bogart como El sueño eterno, Tener o no tener o Cayo largo. Me gustan especialmente algunas de Fritz Lang, como Perversidad o Los sobornados entre otras muchas.
El cartero siempre llama dos veces en sus distintas versiones (incluida la menos conocida de Visconti Ossesione basada en la misma historia)
La lista es prolífica y sigue con Gilda, Laura, Atraco perfecto, Forajidos, Cara de ángel, La jungla de asfalto. Una poco conocida pero igual de extraordinaria: El demonio y las armas.
Entre las grandes obras maestras del género es obligatorio mencionar Perdición, de Billy Wilder. Se trata de un film demoledor que marcará los códigos del género. Con un guión absolutamente magistral del propio Wilder y Raymond Chandler basado en una novela de James M. Caín sobre unos hechos reales ocurridos en el Nueva York de finales de los años 20. Con una turbadora mujer fatal, Bárbara Stanwyck, que llevará a la perdición al pobre Fred Mcmurray delante de un eficaz Edward G Robinson. Estamos, sin duda, ante una de los clásicos imprescindibles del cine.
La lista podría seguir pero como no puede, ni debe, ser exhaustiva, puede el lector entretenerse en completarla con sus perlas favoritas. Yo voy a terminar comentándoles ésta: Retorno al pasado de Jacques Tourneur.
Prácticamente todas las virtudes típicas del llamado “film noir” están reunidas en este genuino y soberbio film:
--una historia en la que el protagonista no puede escapar de su pasado- aquí es tan obvio que aparece en su titulo-. Son muy características de este género las historias en las que un hombre está atado a sus circunstancias vitales, a unos hechos que marcaron su vida y de los cuales le cuesta desprenderse.
--Una mujer bella y fatal. La de aquí no puede ser más bella, ni más fatal. Una hermosísima Jane Greer entre dos hombres de la talla de Robert Mictchum y Kirk Douglas.
--El carácter trágico y turbulento de los personajes que viven rodeados de muerte, traición, amor, odio
-- Elementos inconfundibles de una época y una sociedad: Los coches, los cafés, el bourbon, los cigarrillos, las gabardinas y sombreros.
-- El ritmo ágil y trepidante. Desde el inicio se entra de lleno en la historia que se va a contar y los personajes pronto son caracterizados; el espectador conecta con la historia desde el primer momento.
-- las frases cortas, secas, tajantes, justas.
Todo esto se puede apreciar en este magistral título donde en pocos minutos ya han aparecido todos estos elementos. Esto es lo que ocurre:
Un coche se acerca a una gasolinera. Un hombre pregunta por Jeff Bailey (Mitchum), y mientras el chico va a buscarlo el recién llegado entra en una cafetería donde oirá comentarios que le informan de la nueva vida del enigmático Jeff.
Jeff está pescando en un lago junto a su nueva prometida Ann (Virginia Huston). Están envueltos en una naturaleza serena y libre. Conversan bajo un esplendido paisaje y Ann muestra su admiración por Jeff: “¿Has estado en muchos sitios?”. “-Demasiados-“ le responde él.
La sensación de paz se ve truncada por el muchacho que le comunica la amenazadora llegada de un extraño. Las miradas anuncian el desasosiego.
Jeff se encuentra con el hombre que le busca, “Ojala me alegrara verte”. La sensación de fatalidad se apodera de la pantalla. El hombre trabaja para el peligroso Fred (Kirk Douglas) que le ha encargado encontrar a Jeff y le propone una cita con su jefe. Le advierte: “no puedes perderte, ni debes”.
Jeff, vuelve en busca de su prometida Ann (se oyen las voces de sus padres desde dentro de casa desaprobando el misterio que envuelve a Jeff), y está decidido a contarle su historia. Se inicia un largo flash back donde le explica su pasado junto al malvado Fred y la hermosa Kathie (Jane Greer). ¿Quien se lo perdería?
Apenas han pasado unos minutos y el espectador está atrapado en el misterio que envuelve a la vida de estos turbulentos personajes y ante la asombrosa sensación de estar asistiendo a grandes momentos de cine. De puro y humeante cine negro.
Entre la larga lista de joyas que este género ha aportado al cine podemos empezar con El halcón maltés, junto a otras interpretadas por el mítico Humphrey Bogart como El sueño eterno, Tener o no tener o Cayo largo. Me gustan especialmente algunas de Fritz Lang, como Perversidad o Los sobornados entre otras muchas.
El cartero siempre llama dos veces en sus distintas versiones (incluida la menos conocida de Visconti Ossesione basada en la misma historia)
La lista es prolífica y sigue con Gilda, Laura, Atraco perfecto, Forajidos, Cara de ángel, La jungla de asfalto. Una poco conocida pero igual de extraordinaria: El demonio y las armas.
Entre las grandes obras maestras del género es obligatorio mencionar Perdición, de Billy Wilder. Se trata de un film demoledor que marcará los códigos del género. Con un guión absolutamente magistral del propio Wilder y Raymond Chandler basado en una novela de James M. Caín sobre unos hechos reales ocurridos en el Nueva York de finales de los años 20. Con una turbadora mujer fatal, Bárbara Stanwyck, que llevará a la perdición al pobre Fred Mcmurray delante de un eficaz Edward G Robinson. Estamos, sin duda, ante una de los clásicos imprescindibles del cine.
La lista podría seguir pero como no puede, ni debe, ser exhaustiva, puede el lector entretenerse en completarla con sus perlas favoritas. Yo voy a terminar comentándoles ésta: Retorno al pasado de Jacques Tourneur.
Prácticamente todas las virtudes típicas del llamado “film noir” están reunidas en este genuino y soberbio film:
--una historia en la que el protagonista no puede escapar de su pasado- aquí es tan obvio que aparece en su titulo-. Son muy características de este género las historias en las que un hombre está atado a sus circunstancias vitales, a unos hechos que marcaron su vida y de los cuales le cuesta desprenderse.
--Una mujer bella y fatal. La de aquí no puede ser más bella, ni más fatal. Una hermosísima Jane Greer entre dos hombres de la talla de Robert Mictchum y Kirk Douglas.
--El carácter trágico y turbulento de los personajes que viven rodeados de muerte, traición, amor, odio
-- Elementos inconfundibles de una época y una sociedad: Los coches, los cafés, el bourbon, los cigarrillos, las gabardinas y sombreros.
-- El ritmo ágil y trepidante. Desde el inicio se entra de lleno en la historia que se va a contar y los personajes pronto son caracterizados; el espectador conecta con la historia desde el primer momento.
-- las frases cortas, secas, tajantes, justas.
Todo esto se puede apreciar en este magistral título donde en pocos minutos ya han aparecido todos estos elementos. Esto es lo que ocurre:
Un coche se acerca a una gasolinera. Un hombre pregunta por Jeff Bailey (Mitchum), y mientras el chico va a buscarlo el recién llegado entra en una cafetería donde oirá comentarios que le informan de la nueva vida del enigmático Jeff.
Jeff está pescando en un lago junto a su nueva prometida Ann (Virginia Huston). Están envueltos en una naturaleza serena y libre. Conversan bajo un esplendido paisaje y Ann muestra su admiración por Jeff: “¿Has estado en muchos sitios?”. “-Demasiados-“ le responde él.
La sensación de paz se ve truncada por el muchacho que le comunica la amenazadora llegada de un extraño. Las miradas anuncian el desasosiego.
Jeff se encuentra con el hombre que le busca, “Ojala me alegrara verte”. La sensación de fatalidad se apodera de la pantalla. El hombre trabaja para el peligroso Fred (Kirk Douglas) que le ha encargado encontrar a Jeff y le propone una cita con su jefe. Le advierte: “no puedes perderte, ni debes”.
Jeff, vuelve en busca de su prometida Ann (se oyen las voces de sus padres desde dentro de casa desaprobando el misterio que envuelve a Jeff), y está decidido a contarle su historia. Se inicia un largo flash back donde le explica su pasado junto al malvado Fred y la hermosa Kathie (Jane Greer). ¿Quien se lo perdería?
Apenas han pasado unos minutos y el espectador está atrapado en el misterio que envuelve a la vida de estos turbulentos personajes y ante la asombrosa sensación de estar asistiendo a grandes momentos de cine. De puro y humeante cine negro.
viernes, 6 de julio de 2012
AVA GARDNER
Ava Gardner nació en 1922, era la menor de siete hermanos y creció en el ambiente rural de Carolina del Norte, en el seno de una familia muy pobre. Tras una breve formación como secretaria, visitó durante unas vacaciones en Nueva York a su hermana. Su cuñado, fotógrafo de profesión , puso en su escaparate unas fotos del bellísimo rostro de Ava, y de ahí llegaron pronto a la Metro Goldwin Mayer.
Tras algunos fracasos y un duro periodo de aprendizaje para refinar su tosco acento sureño y su formación dramática, le llego su primer gran film, Forajidos, en el que lucía su belleza junto a un joven Burt Lancaster.
Se ha escrito muchas veces que no era una buena actriz, y que en su filmografía no figuran grandes películas. Tal vez no le ayudó el conocido piropo de "animal más bello del mundo" de Louis B. Mayer, que tambiém dijo de ella: " "No sabía hablar, tenía un horrible acento del sur"..."pero era una estrella y había que prepararla cuidadosamente para ello". Yo no estoy de acuerdo. Ava,fue una excelente actriz que se apoderaba de cada plano con vitalismo y con una poderosa fuerza natural que le propocionaba su escultural figura. Fue una gran estrella que llenó de sensualidad y valentía los pesonajes que le tocó interpretar. Además del excelente film negro ya citado trabajó con John Ford en Mogambo en 1953 donde ofreció una perfecta creación de una mujer enérgica e indomable frente a la frágil Grace Kelly y al aventurero Clark Gable. Al año siguiente, La condesa descalza, de Joseph L. Mankiewicz, donde llena de incomparable belleza y ternura a una española mostrando el lado fugaz y oscuro de la fama. El odio que en la vida real tenía con Bogart no se trasladó en absoluto a la pantalla.
Con John Huston también realizó memorables papeles: La noche de la iguana junto a Richard Burton y Sue Lyon y El juez de la horca encarnando a la célebre actriz Lili Langtry junto a un insólito Paul Newman que estaba dispuesto a colgar a todo aquel que dudara de su belleza.
Si además añadimos Pandora y el holandés errante, Magnolia, Cruce de destinos, La hora final ,55 días en Pekín ; Siete días de mayo, completan una filmografía más que interesante.
Pero además su vida estuvo marcada por su valor y su peculiar manera de entender la vida. Supo ser una dama de noche y una condesa descalza; una libre y desenfrenada amante y una digna madura que supo arrugar su piel. Partiendo de una difícil adolescencia llegó a enamorar a hombres de medio mundo con una hermosura digna de una escultura griega
En 1942 se casó, al poco tiempo de conocerlo, con el actor Mickey Rooney. El matrimonio duró oficialmente un año, pero, en palabras de Ava, sólo 15 días. Unos años después lo hizo con el músico Artie Shaw -duró dos meses menos que el anterior- y en 1951 con el cantante Frank Sinatra, que estuvo casada dos años, pero su tormentosa relación continuó durante mucho tiempo.
Mujer libre y apasionada, se instaló unos años en un palacete situado en las afueras de Madrid y llenó de incógnitas y leyendas la vida social de la época. Aficionada a grandes juergas y desenfrenos regados con alcohol, con fama de “devoradora de hombres”, dicen que trató con macarras, cantaores, bailarines, toreros, actores, y cualquier noctámbulo que recorría la noche de Madrid. La noche española se impregnó de color, de ilusiones y seguramente de mentiras.
A finales de la década de los años 60, Ava Gardner dejó España y se instaló en Londres, alejada de aquel Hollywood que le hizo llegar a ser amada por medio mundo, pero que ella odió.
Aquejada de una trombósis que paralizó y desfiguró la mitad izquierda de su hermoso rostro, se escondió hasta que cerró los ojos defintitamente en enero del 65, tal vez escuchando a Sinatra.
martes, 26 de junio de 2012
Tiempo
Sentirse joven implica ser capaz de construirse un mundo a su manera en el que el tiempo no cuenta. Uno se cree poseedor de una secreta seducción con la que enfrentarse al futuro venciendo las dudas. Se fabrican sueños donde uno consigue momentos de gloria que lo harán inmortal; y con esta esperanza, resiste en la lucha contra el tiempo.
Vivir es sobrevivir, y esto, en ocasiones es cuestión de suerte. Tu camino se va trazando en medio de paisajes y músicas dejando atrás la inocencia junto a derrotas, orgullos y deseos inconfesables. Cuando se accede a cierta edad, se comprende que el tiempo es el bien más preciado porque es limitado y no renovable. Envejecer es perder. Reconoces que has ido perdiendo seres muy queridos, amigos, amores, esperanzas, tono muscular, poder sexual y mental, pero lo verdaderamente trágico es que se ha esfumado tu tiempo y tus oportunidades perdidas.
Solo te queda aprovechar cada nuevo día soleado y no cometer la torpeza de ignorar el valor inmenso de cada instante. Y conformarte con que tu memoria te mantenga atado a la luz cada nuevo amanecer, mientras contemplas la hermosa y clara mirada de tu nueva vida.
martes, 22 de mayo de 2012
Toro salvaje. Cavalleria Rusticana
El Intermezzo de la ópera de Pietro Mascagni "Cavalleria Rusticana" fue utilizado de manera magistral por Coppola en la parte final de "El Padrino III". Ya dejé escrita mi impresión aquí.
También Martin Scorsesse optó por este fragmento para los títulos de crédito iniciales de su " Toro Salvaje", la biografía del boxeador Jake la Motta interpretada de forma impecable y entregada por Robert de Niro. Es uno de esos momentos de cine en que uno se descubre asombrado y con la seguridad de que está delante de una genialidad. No necesita explicaciones, simplemente, se disfruta. De eso se trata, ¿no?.
Supongo que ya han visto esta gran película, pero pueden maravillarse de nuevo viendo la mágica unión de imágenes y música en su escena inicial.
Sin palabras.
También Martin Scorsesse optó por este fragmento para los títulos de crédito iniciales de su " Toro Salvaje", la biografía del boxeador Jake la Motta interpretada de forma impecable y entregada por Robert de Niro. Es uno de esos momentos de cine en que uno se descubre asombrado y con la seguridad de que está delante de una genialidad. No necesita explicaciones, simplemente, se disfruta. De eso se trata, ¿no?.
Supongo que ya han visto esta gran película, pero pueden maravillarse de nuevo viendo la mágica unión de imágenes y música en su escena inicial.
Sin palabras.
lunes, 21 de mayo de 2012
destino
Creado el Universo y diseminado el fuego estelar junto al que danzan los planetas, avanza la Historia sujeta a un Orden que desconoce su Fin. Originada la Vida que atrapa cada mejora, es impulsada a resistir al Tiempo.
Océanos llenos de vida con grandes y duros competidores; dotados de armas y estrategias ingeniosas que buscan conquistar nuevos espacios y colores.
Criaturas pequeñas corren despavoridas huyendo de la tormenta que baja de las montañas. Enormes dragones que gritan su hambre atroz. Explosiones de gris del cielo que traerán nuevas luchas.
Savia que riega cada rama y cada hoja. Sangre que fluye en cada arteria animal. Leche que nutre de sentimiento el tejido vital.
Un Mono desnudo se alzó entre las bestias, levantó la vista y lloró enternecido ante la inmensidad que vio ante sus ojos. Se emocionó al comprobar su belleza y su juventud.
Se entusiasmó ante la felicidad que le producía cada descubrimiento, cada idea, cada paso. La vida y la muerte se escriben a medida que este curioso animal se abre camino en busca de lo eterno.
Nace el Artista que delinea los contornos del espacio y el tiempo. Aparece la Razón que atrapa la sustancia de lo natural. Cerebros que buscan sobrevivir con la Verdad y huir del sufrimiento. Los imperios nacen y perecen. Se funde la naturaleza y la cultura. Se confunde la gloria y la perdición. Las pasiones arrebatan la voluntad. Se inventa la libertad. Florecen jardines en tiempos de luz, y tinieblas en tiempos de oscuridad. El amor. El horror.
Todo bajo la inconmensurable mirada de la armonía del Cosmos y su inquebrantable cadena de leyes.
Todo atado al implacable Destino.
sábado, 12 de mayo de 2012
La naranja mecánica.
A finales de la década de los setenta, muchos españoles salían fascinados de las salas de cine donde se proyectaba La naranja mecánica (A Clockwork Orange) (1971) del director Stanley Kubrick. El polémico y deslumbrante film estuvo prohibido en Gran Bretaña durante 30 años a propuesta del propio director ante las amenazas que recibió y ante la aparición de algunas pandillas que intentaban emular las fechorías de su protagonista.
Nos adentramos en el mundo de Alex, un joven ultra violento y amante de la música de Beethoven, que dedica sus noches a dar rienda suelta a sus impulsos de sexo y violencia. En una indeterminada futura sociedad británica, se divierte junto a sus amigos con todo tipo de conductas antisociales, pero al ser traicionado por éstos, es detenido por la policía tras cometer un asesinato. En la cárcel, convertido en el recluso 6655321, acepta ser sometido a terapias conductistas que modifiquen su conducta y le puedan devolver a la sociedad. La técnica -llamada en el film “Ludovico”- consiste en un condicionamiento clásico (Paulov) que impide al protagonista realizar cualquier conducta violenta o sexual.
El film estaba basado en una novela del mismo título que escribió Anthony Burguess en 1962. El autor justificó el título de esta manera: “He querido que signifique la aplicación de una moralidad mecanicista a un organismo vivo que rezuma jugo y dulzura”
Tanto en el film como en la novela, el tema fundamental es la preocupación de que las ciencias de la conducta imperantes en la época y una moral materialista puedan robar el libre albedrío al ser humano. El punto central es la pesadilla que puede suponer para la dignidad humana el control total del ser humano por parte del exterior. Se suponía que si es la educación lo que hace al hombre, el conductismo, que dominaba la psicología de la segunda mitad del siglo XX, podría penetrar en los entresijos del comportamiento humano. Posteriormente las obras de ciencia-ficción se interesarían por el control del ser humano desde dentro, desde su naturaleza genética.
A esta reprogramación del antihéroe se opone el sacerdote de la cárcel que duda que la bondad pueda proceder de una técnica científica. Les dejo con algunas de sus palabras.
“la bondad es algo que se elige. Cuando un hombre no puede elegir, deja de ser hombre”….” ¿Qué quiere Dios? ¿Quiere Dios la bondad o la elección de la bondad? ¿Acaso un hombre que elige lo malo es de alguna manera mejor que un hombre al que se le impone la bondad? Preguntas profundas y difíciles, pequeño 6655321”.
¿Por qué somos como somos? Ésta es la cuestión.
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