Nuestra mente es capaz de recordar el pasado y
de imaginar el futuro, cuyo final siempre consiste, irremediablemente, en la
aniquilación de nuestro pasado.
El miedo al futuro es el origen de todo
sufrimiento. Y es inherente a la misma esencia de nuestra mente.
Todas las noches, antes de dormir, escucho la
perfecta tranquilidad de la respiración de mis hijos. Me acerco mucho, hasta
notar su aliento. Les miro suavemente. Me asombro de la infinitud de mi amor
por ellos. Después, tras unos minutos de lectura, espero pacientemente que
acuda a mi cerebro el mundo desordenado y misterioso de los sueños. Pero es
curioso, casi todas las noches, me despierto en medio del primer sueño, lo que
me permite recordarlo, y al menos durante unos minutos me regodeo en ese
universo onírico, enigmático y libre. De nuevo me entusiasmo ante la presencia
cercana de mis hijos. Vuelvo a serenarme, a relajarme, y pronto vuelvo a
conciliar el sueño.
Todas las noches me acuesto con la conciencia
tranquila, como siempre aconsejan las buenas madres. Esto me ayuda a encarar el
día siguiente con menos miedo.
Una gallina es sólo el modo que tiene un huevo de hacer más
huevos
Esta frase, atribuida a Samuel Butler (1835 - 1902),
consigue, como todos los buenos aforismos, decir muchas cosas con pocas
palabras. Resume de forma potente lo que la biología puede decir sobre el
sentido de la vida.
Un huevo, con su memoria en forma de mensaje genético que recoge todos los logros evolutivos
de sus antepasados, fabricará un organismo sin
la menor libertad. Su misión es sobrevivir hasta
conseguir de nuevo un huevo fecundado para prolongar en el tiempo una información que hasta ahora ha funcionado bien
cumpliendo las leyes físicas que rigen el Universo. También los humanos vamos con la memoria a
cuestas, en ausencia de libertad, cruzando el evanescente tiempo.
La esencia última de la vida hay que buscarla
en su base termodinámica. Somos constructores de orden cuyo objetivo final es
degradar el gradiente energético Solar.
En este blog existen numerosas entradas sobre
cine del pasado siglo. Hay muchas entradas sobre mis películas favoritas, y
también sobre los actores y actrices que las protagonizaron. He sido un
consumidor voraz de cine, aunque no tanto del que se ha realizado
recientemente, sin embargo, desconozco la mayoría de las series que tan de moda
se han puesto en la actualidad.
Pero hace unas semanas he visto una miniserie
de 6 capítulos que me ha sorprendido de manera muy grata. Se trata de la serie
española “El día de mañana”del director
Mariano Barroso, que cuenta con un enorme Oriol Pla interpretando a un
extraordinario personaje de los que cuesta sacudírselo de la memoria. También
el resto de actores están a gran altura. Una miniserie muy recomendable que me
enganchó desde las primeras escenas. Creo que no les va a defraudar. Que la disfruten.
En varias entradas de este blog y en algunos
capítulos del libro “Tiempo, memoria y
libre albedrío” traté el tema de la paternidad desde el punto de vista
evolutivo. Conviene retomarlo de nuevo.
Desde que los Australopitecos adoptaron una
posición bípeda, fueron varias circunstancias especiales las que marcaron el desarrollo
evolutivo del género Homo. El hecho
de tener el canal del parto tan estrecho para un volumen craneal tan grande
obligó a las madres a parir crías inmaduras necesitadas de largos períodos de
aprendizaje. Las madres, que pronto destetan para estar preparadas para un nuevo
embarazo, requerirían cada vez más ayuda para la crianza de unos hijos con
grandes cerebros y altas necesidades alimentarias y educativas. Esta
vulnerabilidad debió ser una amenaza para los Homo sapiens de hace medio millón de años y condujo a una solución
rara entre los mamíferos: el padre, con un interés genético evidente, se
implicó en cooperar con la madre para preparar a sus descendientes para la
supervivencia. Los vínculos de pareja se desarrollaron y fortalecieron, al
menos durante el tiempo que dura la crianza, y el padre tuvo que ser el primer
maestro para sus hijos, a costa de renunciar a nuevas conquistas sexuales. Pese
al conflicto de intereses, el rol del padre se convirtió en un elemento clave
que complementó al de la madre.
En esta línea, la antropóloga Anna Machín, ha
publicado recientemente un excelente artículo La maravilla del papa humano que resume las ideas de su nuevo libro
La vida de papá. La forja del padre
moderno. La idea central puede ser especialmente relevante en la
actualidad: la paternidad es uno de los principales rasgos distintivos de la
naturaleza humana.
Les dejo el enlace del artículo cuya lectura considero
altamente recomendable:
El orden del tiempo y la construcción de la memoria son las cuestiones fundamentales a las que hay que enfrentarse. En estas fechas, además tienen un protagonismo especial. Desde Andorra, mis más sinceros deseos de que tengan suerte en el próximo año. Feliz 2019
Ennio Morricone es un compositor italiano
nacido en Roma que acaba de cumplir 90 años. Considerado como uno de los
principales compositores de bandas sonoras, es autor de la musica de más de 400 películas.
Su éxito comenzó a mediados de los 60 con la
trilogía de westerns de su amigo Sergio
Leone: Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio (1965), El bueno, el malo y el feo (1966), que continuó con Hasta
que llegó su hora (1968). Volvería a colaborar con Leone en su última
película Erase una vez en América en 1984.
Entre sus obras maestras, además de las ya citadas, destacan Dias del cielo(1978) de Michael Cimino, La misión (1986) de Roland Joffé,
Los intocables de Eliot Ness (1987) de Brian de Palma o Cinema
Paradiso (1988) de Guiseppe Tornatore por citar solo algunas de las más
conocidas.
Si disponen de 7 minutos para relajarse con un
ejemplo de su talento, pueden probar a escuchar esta versión de Cinema Paradiso
que interpretan en directo el violonchelista Yo Yo Ma y el trompetista Chris
Botti. Que lo disfruten.