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sábado, 24 de enero de 2026

EMOCIÓN EN EL TIEMPO



En la conocida paradoja de Teseo se pregunta si un barco al que, con el tiempo, se le han ido cambiando todas las piezas continúa siendo el mismo barco. 

Por otro lado, en la famosa frase de Ortega y Gassetyo soy yo y mis circunstancias” cabe preguntarse quién es ese yo. Ese yo es tu memoria, tus recuerdos. Tu identidad.


Nuestras células también son reemplazadas varias veces a lo largo de nuestra vida, e incluso puede sustituirse algún órgano entero, y sin embargo seguimos teniendo el mismo sentimiento de identidad. Ahora bien, si cambiáramos el cerebro, con hipocampo incluido, del cuerpo de X por otro cerebro, pasaría a ser otro con el cuerpo de X. La identidad viene ligada al cerebro y a las memorias, atadas a las emociones a lo largo del tiempo. En el barco de Teseo eso no ocurre.


En el barco de Teseo no hay experiencia acumulada. No hay memoria ni emoción. Solo piezas.


El cerebro humano no es muy diferente del de cualquier otro simio, pero sí funciona de manera distinta. Somos los únicos que desarrollaron un lenguaje y una capacidad de abstracción: entender conceptos y olvidar los detalles. Incluso tenemos neuronas concepto, las llamadas neuronas Jennifer Aniston, en el hipocampo, descubiertas por Rodrigo Quian Quiroga, que no se han observado en otras especies.


Responden a conceptos, a abstracciones y olvidan los detalles concretos.

Así se cimenta la memoria. Así se ordena el mundo. Y en eso consiste el pensamiento científico, exclusivo de los humanos.


Entender un problema es seleccionar la información importante, procesarla y dejar de lado los detalles innecesarios. Es asociar lo relevante para crear una red de ideas y olvidar lo inútil, los hechos aislados. De nuevo, se trata de seleccionar y avanzar.


Esta capacidad de abstracción, de generar lenguaje y de entender la realidad, es lo que nos diferencia del resto de animales.


Ahora bien, con una capacidad de memoria perfecta y un lenguaje muy avanzado, ¿qué le falta a la Inteligencia Artificial para desarrollar una conciencia? Es una cuestión fundamental que se plantea la neurociencia actual.


Mi opinión la expuse en el capítulo 8 del libro La herencia del simio. Allí planteo que lo que le falta es la emoción, la emoción en el tiempo. La capacidad de experimentar y vivir con placer y con dolor a lo largo del tiempo.


Ese relato encarnado, esa historia de emociones a lo largo del tiempo, es lo que constituye nuestra identidad y que por ahora no tiene ningún robot, ningún otro animal ni el barco de Teseo .