Acabada la pandemia vuelve la música en directo. No sé que opinan, pero para mí nada será igual. Los tiempos han cambiado, y yo he cambiado. Les dejo una pequeña muestra de los conciertos que existían antes de la pandemia y que ahora escucho cuando estoy frente al mar. En el podium actual están James, Morrisey y Keane. Si encuentran tiempo, escuchen y disfruten.
Esto es lo que acabo de encontrar por casa. Una de las listas grabadas en 2005. Algunas canciones aún producen un calambre sentimental y ancestral. Había muchas más grabaciones aunque no las encuentro. Si se toman la molestia de buscar cualquier joya de esta lista, podrán disfrutar en soledad de unos relajantes minutos musicales. Ya me dirán.
Este es uno de los rincones del verano donde he escuchado música. Aquí tienen una lista de pop-rock. Solo he querido poner una canción de cada grupo para no hacer larga la lista. Si alguna canción les parece que sobra es porque no estaban conmigo cuando sonaron hace ya demasiado tiempo.
Continúan cayendo los días. Se habla de
geolocalización a través de los móviles cuando nos volvamos a desplazar por el
exterior. Se intentará conocer las vías de contagio. Hay quien se queja. En
realidad, ahora estamos encerrados en casa, y cualquier sitio al que vayamos
desde internet puede ser capturado, contabilizado y tratado como un dato más
del que disponen para conocernos mejor. Se habla de control de los individuos
por parte del Estado. Cualquier cosa que yo haga con este teclado, cualquier
página a la que acuda desde la silla en la que estoy sentado puede ser
computarizado y pasado por un algoritmo y adivinará muchas cosas sobre mis
gustos al consumir, también sobre mi personalidad, mi inteligencia o mis
valores morales.
Pero de momento, en estos días de reposo casero
encuentro tiempo para escuchar tranquilamente mi música de siempre, y no hay
forma de que ningún algoritmo calcule por quécon cada canción salga un torrente bioquímico en mi cerebro que me lleva
a tiempos y lugares que son parte de mi yo
más profundo. Últimamente viajo con el pop de hace algunos años: Morrisey, James, Keane y alguno más. Solo yo sé por qué estos. Y nadie más sería
capaz de situar el paisaje sentimental donde se sitúan los acordes de cada
canción que escucho mientras unos suaves rayos de sol de primavera reposan con
quietud sobre mi piel. Son secretos guardados en misteriosos e inexpugnables
rincones de mi cerebro. Esta privacidad es infranqueable, de momento.
A mediados de la década de los 70 era habitual en las fiestas veraniegas la
actuación de grupos musicales (pequeñas orquestas de 5 o 6 músicos) que solían
mezclar todo tipo de géneros musicales. Así, junto a pasodobles como “La morena
de mi copla” (la conocíamos como Julio Romero de Torres, sí, la que pintó a la
mujer morena) “Amparito Roca” o la incansable “Paquito el Chocolatero” podían tocar boleros,
éxitos de Formula V o Los Diablos, o algún tema internacional que le diera un
aire más moderno.
Yo transitaba un tanto confuso entre la infancia y la adolescencia y asistía
con entusiasmo cerca de los músicos, a veces, incluso sentado en el borde del
mismo escenario. Mi memoria asocia el inicio de este tipo de noches con una
canción inconfundible que representa perfectamente aquel tipo de formaciones
musicales. Se trata de “El tiempo vuela”,
un tema de los Pekenikes que era una versión del éxito estadounidense “Time is Tight”, de Booker T. & the
M.G.'s.
Esta versión de Los Pekenikes del año 1969 fue más popular que el original y
se convirtió en un indispensable de este tipo de grupos de la década de los 70.
A los que tengan una cierta edad les podrá recordar muchas cosas el inconfundible
sonido Hammond y las animadas notas del bajo eléctrico que tiene la canción. También
les parecerá que tiene un título absolutamente apropiado. Les dejo un enlace
Ennio Morricone es un compositor italiano
nacido en Roma que acaba de cumplir 90 años. Considerado como uno de los
principales compositores de bandas sonoras, es autor de la musica de más de 400 películas.
Su éxito comenzó a mediados de los 60 con la
trilogía de westerns de su amigo Sergio
Leone: Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio (1965), El bueno, el malo y el feo (1966), que continuó con Hasta
que llegó su hora (1968). Volvería a colaborar con Leone en su última
película Erase una vez en América en 1984.
Entre sus obras maestras, además de las ya citadas, destacan Dias del cielo(1978) de Michael Cimino, La misión (1986) de Roland Joffé,
Los intocables de Eliot Ness (1987) de Brian de Palma o Cinema
Paradiso (1988) de Guiseppe Tornatore por citar solo algunas de las más
conocidas.
Si disponen de 7 minutos para relajarse con un
ejemplo de su talento, pueden probar a escuchar esta versión de Cinema Paradiso
que interpretan en directo el violonchelista Yo Yo Ma y el trompetista Chris
Botti. Que lo disfruten.
Esta noche he vuelto a escuchar el tema principal de la banda sonora de la película de Clint Eastwood "Sin perdón". Me he vuelto a emocionar. Se trata de un tema sencillo y frágil, y a la vez brillante, hondo, hermoso, melancólico. El tema se llama Claudia's theme y es el contrapunto perfecto para un film duro y seco como el whisky. Una nostálgica incursión en el mito del pistolero con alguna de las secuencias más violentas que ha rodado Eastwood, lo cual es mucho decir. Una nueva demostración de que es uno de los grandes del séptimo arte. Aquí les dejo esta perla musical.
Muchas de las canciones que
se incluyen en estos tres discos (se llamaban LP’s) se grabaron en mi cerebro
conectadas a mis pasiones en el verano de 1988. Estos tres discos formaron
parte del intenso paisaje emocional que
viví en una tranquila playa mediterránea y no hay nada que pueda rescatar con
tanta exactitud la complejidad de las experiencias sentimentales vividas hace
tanto tiempo. El tiempo, que todo lo erosiona, aun no ha conseguido diluir los
aromas y las sensaciones que inundaron mi mente aquel verano y aún fluyen en mi
cerebrocon nostálgica ternura cada vez que
escucho estas canciones.
Grabadas en unas cintas de cassette para que pudieran ser
transportadas como parte del equipaje, estas canciones se pegaron en mi alma
con tanta contundencia que aquel cielo llovido de estrellas, aquellas
interminables tardes con la piel salada yaquellos labios besados con furia vuelven a mi memoria con cada acorde.
¡Que
misteriosa fuerza tiene la música para acompañar las pasiones y para resistir
el paso de los años! En un misterioso rincón de mi cerebro -he leído que es en la
zona dorsal del córtex prefrontal medial- continua unido de forma enigmática un
esplendorosoatardecery una lejana canción de amor, pero solamente
mi conciencia es capaz de recordarlo, saborearlo y entenderlo.
El Intermezzo de la ópera de Pietro Mascagni "Cavalleria Rusticana" fue utilizado de manera magistral por Coppola en la parte final de "El Padrino III". Ya dejé escrita mi impresión aquí.
También Martin Scorsesse optó por este fragmento para los títulos de crédito iniciales de su " Toro Salvaje", la biografía del boxeador Jake la Motta interpretada de forma impecable y entregada por Robert de Niro. Es uno de esos momentos de cine en que uno se descubre asombrado y con la seguridad de que está delante de una genialidad. No necesita explicaciones, simplemente, se disfruta. De eso se trata, ¿no?.
Supongo que ya han visto esta gran película, pero pueden maravillarse de nuevo viendo la mágica unión de imágenes y música en su escena inicial.
La pantalla está oscura. Un circulo luminoso se abre paso entre la inmensidad del cosmos y suena la obertura Así habló Zarathustra de Richard Strauss. Cielo rojo africano. Espacios muy abiertos... Sol.... tiempo, silencio. Unos australopitecos comen hierba en paz junto a otros mamíferos. Un felino se abalanza sobre un miembro de la manada rompiendo la calma. Sobrevivir es difícil. Fundido en negro. El mismo grupo bebe en un charco, llega un clan rival y los intimida obligándolos a marchar, los primeros se quedan sin agua. De nuevo silencio. Un leopardo de ojos brillantes vigila el paisaje y la comida. El grupo de simios espera en la oscuridad de la noche en una cueva. Miedo. Frío. Hambre. Incertidumbre,
Una soleada mañana aparece un extraño objeto junto a la cueva, posiblemente el más enigmático símbolo que haya dado el cine. Un misterioso bloque rectangular de varios metros de altura. Los simios, curiosos, se acercan y lo tocan. Dios.... La inteligencia... La conciencia.... El amanecer del hombre. Oímos una música religiosa y difusa: el “Requiem “ de Ligeti. Una experiencia visual y filosófica invade la pantalla. Poesía sin palabras.
De lejos se vuelven a oír los metales de los primeros compases de”Así habló Zarathustra”. La música se acerca al simio que tenemos ahora en pantalla presagiando un grito de triunfo. Los timbales suenan secos y enérgicos en uno de los crescendos más famosos de la música; los sonidos van cobrando fuerza mientras el mono encuentra sentido a lo que tiene entre manos. Con una mano ase un hueso que le servirá de herramienta, o de arma. Golpea otros huesos y se siente poderoso. La caza y la vida ya no serán tan difíciles. Ya no habrá más hambre ni miedo.Tiene las manos libres y el cerebro preparado. Dispone de armas, de inteligencia, de razón…… Sabe como matar animales; ahora nadie le quitará el agua; nadie lo asustará.
Este nuevo hombre-mono evolucionará hasta llegar a ser el dominador del planeta. Lanza el hueso al aire, y en la elipsis más larga de la historia del cine el hueso se convierte en una nave espacial que surca serenamente los cielos en un ballet cósmico. Suena ahora “El Danubio azul” de Johann Strauss (hijo). Se han suprimido varios millones de años en la historia del género humano. El hombre pasa de dominar la tierra a querer dominar el cosmos.
La película se llama "Dos hombres y un destino"(1969) de Roy Hill, con Paul Newman, Robert Redford y Katherine Ross.
Uno de los ejemplos donde una melodía va unida a una película. Un momento donde Paul Newman nos regala sonrisas que nos recuerdan el lado más travieso de la vida. La belleza perfecta de un actor perfecto para un momento de disfrute y despreocupación........... hay veces en que los adultos disfrutan como niños. Son momentos de cine. Les invito a que lo vean
Canción: Raindrops Keep Fallin' on my Head
(Burt Bacharach, letrista, y B. J. Thomas, cantante )
ES UNA GRABACIÓN HECHA HACE TIEMPO PARA UNA PERSONA ESPECIAL.... PROMETO MEJORARLA Y LA VOLVERÉ A EDITAR. DE MOMENTO ESA ES UNA DE LAS PRIMERAS CANCIONES QUE HICE Y ASÍ QUEDÓ.
Es la primera canción que compuse y esta grabada hace dos años.Luego se hizo una versión en el disco BLANC con el grupo NAU 42. Prometo mejorar, pero quien hace lo que puede.......
Estas son algunas de las canciones que me han acompañado en mi trayectoria vital. Todas me han hecho pasar auténticos momentos de goce, de puro placer. Llegaron en diferentes épocas y circunstancias de mi vida, pero todas vinieron para quedarse.
Desde el primer momento me embrujó. Seducción desde el primer instante. La primera vez que la escuché sabía que estaba delante de algo especial, de esas cosas que siempre vas buscando. Cada vez que la disfruto en un ambiente adecuado me produce lo mismo: incredulidad, quietud, la sensación de estar accediendo a un espacio inconmensurable y único. No cuesta nada probar….
La he disfrutado cientos de veces, quizá más de mil, en diferentes versiones, la original está en un disco llamado Offramp. Aquí tenéis una versión en directo, excelente también con Ana Maria Jopek o con orquestas sinfónicas. Serenidad y temple que va cuajando lentamente en una tensión contenida. Seguridad y excitación que van creciendo con el paso del tiempo hasta volver a descansar después de haber experimentado un momento de puro éxtasis musical.
ZBIGNIEW PREISNER Song for the unification of Europe
De la banda sonora de la película AZUL de Krzysztof Kieslowski
Esplendor y ternura. Quietud y belleza para una película bella. Dura. Seca. Aferrarse a la vida de la manera en que uno pueda. Sobrevivir al drama. Tiene unos cuantos momentos de autentico estremecimiento. Escucharla y llorar… si se puede
Una joya. Como todo el albúm “This is the sea” . ROCK con leves colores irlandeses.
Potencia. Embriaguez contagiada. Apertura del descontrol apasionado y visceral. Rienda suelta al poderío de la pasión que desemboca en orgias de decibelios. Energia generada por una coincidencia de almas en un garito con el suelo mojado de alcohol. Juventud, divino tesoro. Después de esto…..
Si hay canciones que se pegan junto a tu alma esta es una. Componente de mi biografia como un juguete de tu niñez, una novia de tu adolescencia, un viaje que no olvidas o una fiesta en plenitud de forma. Dejaros llevar por el señorio de un chaval con gracia, que suena vivo y aromático. ….. Ven, te daré todos mis sueños, que vivo de ilusiones y así no sé vivir……….tapame los ojos y dame de beber…....Pues eso, pero gritando a pleno pulmón.
Sinatra cantando, esto es TENER CLASE, tener una secreta seducción que se desprende sin el más mínimo esfuerzo. Ser un chalao. Solo Sinatra o a dúo con Bono. Cualquier versión sirve pero mejor con una potente big band. Las notas del solo de trombón siempre las esperaré con la misma impaciencia del niño ante una excitante pirueta. Y llegan, y las disfrutas, y por un momento te sientes un poco chulo. Si es un sábado y tienes un gin tonic en la mano, pues…… más.
Dejemos el pesimismo a un lado. Reconciliemonos con los colores del arco iris, con las amapolas del campo y con la generosidad de la especie humana. Sin ironias, o con ellas, pero cojamos algo de aire puro y recordemos que algún día hemos creído que el mundo era un lugar maravilloso donde podías conquistar a tu chica, y al mundo entero. El bonachón de Louis Amstrong tenía la voz y la sonrisa adecuada para que te lo creyeras.
El mar. A solas frente al mar.
Desnudo y solo frente al mar.
Cerrar los ojos y que la música y la brisa te acaricien la piel .
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