Me cuesta escribir. No
es mi oficio. Hace un tiempo, Arcadi Espada citaba a Josep Maria de Sagarra -“Yo
no escribo mis versos, yo los meo “- para referirse a ciertos escritores que
segregan sus frases como la araña su tela. Me gustó la metáfora. Yo las sudo.
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martes, 11 de agosto de 2015
miércoles, 29 de julio de 2015
CONSTRUIR MEMORIA
Intento desenredar el pelo a mi hija y se queja. Luego ella hace lo mismo
con una muñeca de manera brusca y graciosa. Pero la muñeca no se queja. Aunque
lo hiciera, mi reacción no sería la misma. Reflexiono sobre la diferencia. Mi
hija intenta evitar el dolor con programas grabados en su biología para
sobrevivir. Intenta huir de los estímulos dolorosos y acercarse a los
placenteros. La muñeca no.
A una muñeca se le puede poner un dispositivo para que hable, o que llore cuando se le tire del pelo, o que reaccione de forma muy compleja e interactiva con el entorno; de momento no provocará una preocupación parecida aunque me anuncie su dolor. Un factor importante puede ser que mi hija, a lo largo del tiempo, va provocando ternura en quienes la cuidan para que la protejan y eduquen. Mientras crece, aprende y acumula memoria teñida de emociones que favorecen su crecimiento y su identidad.
Una dificultad que encontrarán los creadores de inteligencia artificial será construir máquinas que consigan aprender con el paso del tiempo mientras provocan emociones en sus protectores parecidas a las de la paternidad. Maquinas que piensan ya hay, desde la Siri de iPhone hasta usted mismo. Pero artefactos no biológicos que piensen y se emocionen como los humanos es otra cosa.
Lo decisivo en el humano es construir memoria a lo largo del tiempo en forma de emoción. A partir de ahí, que se reconozca y se llene de conciencia, esa enigmática propiedad que emerge de la materia viva.
A una muñeca se le puede poner un dispositivo para que hable, o que llore cuando se le tire del pelo, o que reaccione de forma muy compleja e interactiva con el entorno; de momento no provocará una preocupación parecida aunque me anuncie su dolor. Un factor importante puede ser que mi hija, a lo largo del tiempo, va provocando ternura en quienes la cuidan para que la protejan y eduquen. Mientras crece, aprende y acumula memoria teñida de emociones que favorecen su crecimiento y su identidad.
Una dificultad que encontrarán los creadores de inteligencia artificial será construir máquinas que consigan aprender con el paso del tiempo mientras provocan emociones en sus protectores parecidas a las de la paternidad. Maquinas que piensan ya hay, desde la Siri de iPhone hasta usted mismo. Pero artefactos no biológicos que piensen y se emocionen como los humanos es otra cosa.
Lo decisivo en el humano es construir memoria a lo largo del tiempo en forma de emoción. A partir de ahí, que se reconozca y se llene de conciencia, esa enigmática propiedad que emerge de la materia viva.
jueves, 23 de julio de 2015
MIEDO
Vivir es acumular errores; perder
posibilidades. Tu cuerpo va sufriendo averías y tu alma se va encogiendo frente
al vértigo que siente por el paso del tiempo. Claro que al andar se hace
camino, pero cada ruta que elegiste, eliminó todas las alternativas
imaginables. El miedo va amontonándose sobre la ingenuidad hasta hacerla
desaparecer. La angustia te seca la garganta ante la incertidumbre que les
espera a tus seres más queridos, adorables inocentes que aún no han perdido la
fascinación en la mirada. No sabes si creer en tu especie ante la basura que
ves por la calle o en la televisión en cualquier momento del día. Decía Pavese que la vida es como una larga suma donde basta con equivocarse en los dos
primeros sumandos para que el resultado sea equivocado. Llegará un momento
en que el cuerpo haya sufrido muchas mutaciones y la vida la contemples como un
inevitable camino hacia la muerte. Entonces te sentirás indefenso ante el
pasado y te será difícil soportar y dominar ese MIEDO.
jueves, 9 de julio de 2015
DESPERTAR
Abro los ojos
ligeramente. Mi mente todavía retiene un sueño delicioso. El rumor de las olas
no altera el magnífico silencio que llena la habitación. Algún pájaro también
se deja oír. Me despierto lentamente, dejándome tocar por los primeros rayos de
sol que cruzan la ventana.
Abro las ventanas, despacio. Aprecio la quietud del
amanecer frente al mar. Un largo y blanco día de julio comienza a desplegarse
mientras el cielo ya ha escondido las estrellas en su inmensidad. Estiro mi
cuerpo, respiro aire nuevo en un confortable despertar. Un cálido, tranquilo y
feliz despertar.
lunes, 22 de junio de 2015
DILEMA
Cualquier teoría sobre la naturaleza humana, o lo que es lo
mismo, sobre la mente, debe resolver el siguiente dilema:
O bien la conciencia es el producto de la maquinaria bioquímica
subyacente en los miles de millones de conexiones neuronales del interior
del cerebro humano o bien consiste en una dimensión espiritual que funciona de
forma independiente de las leyes del cuerpo.
Dicho de otro modo, o bien aceptamos que sólo somos un animal
con un cuerpo gobernado por un montón de neuronas y de hormonas o creemos que
lo humano no se agota en lo físico y hay que acudir a un alma o espíritu que
opera con leyes independientes a las de la materia. Uno está obligado a enfrentarse a la disyuntiva de aceptar que los
rasgos que nos parecen más específicamente humanos como la generosidad, la
bondad, o el amor, así como el egoísmo o la crueldad proceden de nuestra maquinaria neurológica o,
en cambio, aceptar que hay algo más.
El problema es que lo que de verdad está en juego es el papel de
la responsabilidad moral y su relación con la libertad.
Si aceptamos que nuestra mente es el producto de nuestro
cerebro determinando nuestra
conducta deberá revisarse el concepto de
libre albedrío y también el de responsabilidad moral. El hombre aparece despojado
de su capacidad de decisión y la estructura social que nos distingue del resto
de los animales acabaría desmoronándose. No parece que esta idea cale con facilidad
en muchos intelectuales.
De cualquier manera se habrá de resolver la cuestión de la
responsabilidad moral humana, porque el dilema al que nos enfrentamos se puede
formular también de esta otra forma (que Pinker en su obra “La tabla rasa”
atribuye a Hume):
“O bien nuestros actos están determinados, en cuyo caso no somos
responsables de ellos, o bien se deben al azar, en cuyo caso no somos
responsables de ellos”
miércoles, 20 de mayo de 2015
TERNURA
Ante
la más mínima señal de desasosiego me agarro al limpio rostro sin grietas de
mis hijos. Frente al desaliento, la euforia con la que se enfrentan a cualquier
juego. Mi misión es permitirles esta alegría de vivir que tienen los inocentes
que aún no entienden de dramas sin retorno, que aún no se han encarado a la
realidad de un mundo injusto e inútil.
Les
observo cuando ríen y muestran la pura expresión del entusiasmo. Ajenos a
cualquier futuro, ligeros y desprovistos de equipajes teñidos de tragedia.
Espero
que las continuas fiestas que ahora disfrutan queden grabadas en lo más
profundo de sus cerebros y sobre esta riqueza construyan un futuro sereno y
feliz. Que estas horas de despreocupada diversión les proporcione confianza y
equilibrio para enfrentarse a los peligros que les quedan por delante.
Quiero
protegerles ese espacio de felicidad que tienen quienes todavía poseen el tiempo
de vivir. El mismo tiempo que a mí se me
esfumó.
Pero
ahora, les necesito. Para poder alejarme del abismo. Les necesito para
recuperar la confianza perdida; pero sobre todo para experimentar, con todo su
esplendor, el sentimiento de ternura.
domingo, 19 de abril de 2015
IDEA
No hay nada
más potente y definitivo que la revolucionaria idea darwiniana de que todos los
seres vivos tienen un mismo origen, un mismo impulso vital y un mismo fin. En
esencia, un microbio, una tortuga, un pingüino o un ser humano comparten la
misma historia de amor.
Pero el
principal misterio radica en que esta idea forma parte de los pensamientos que
recorren el cerebro de un hombre en mitad de la noche.
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