martes, 22 de septiembre de 2020

ÚLTIMA TARDE

Última tarde del verano. Últimas imágenes de algunos de los paisajes recorridos este verano largo, extraño, con muchas horas pasadas junto al mar, donde las mascarillas no cubrían la sonrisa de los niños. Último paseo de este verano que viví, y que ya lo tengo en mi memoria.

Un otoño lleno de incertidumbre está aquí. El indetectable virus y el desconcierto como protagonistas de nuestra vida cotidiana. Confío en que el conocimiento logre frenar a este insólito enemigo que está tambaleando nuestro modo de vida. Pero, ya veremos...




martes, 8 de septiembre de 2020

A PROPÓSITO DE WOODY ALLEN


Una de las lecturas más interesantes del verano ha sido la autobiografía de Woody Allen, cuyo título “A propósito de nada”, bien podría haber sido el título de este blog de habérseme ocurrido hace 10 años. 

Al igual que su cine, el libro es ligero pero profundo, divertido pero pesimista, y aunque yo suprimiría muchos pasajes de sus inicios como escritor de chistes para humoristas que en Europa son desconocidos, la parte sustancial de su problema con Mia Farrow es interesante y convincente. 

Sus relaciones con las mujeres y con el cine, sus obsesiones y sus fobias, sus gustos musicales y teatrales, todo su mundo aparece adornado con su inconfundible sentido del humor (quiere que sus cenizas sean guardadas cerca de una farmacia). 

No quiero extenderme más, simplemente recomendar estas extraordinarias memorias de uno de los principales referentes de la cultura de nuestro tiempo que en su vida personal se ha visto envuelto en una tragedia que supera cualquiera de sus ficciones.

También quiero decir que yo sí le creo.


lunes, 10 de agosto de 2020

LÁGRIMAS DE AGOSTO




Este año las lágrimas de agosto van a ser más abundantes que otros años. También las de San Lorenzo. También las lágrimas víricas que se esconden detrás de las mascarillas de este agosto enfermo.


Vuelvo, como cada año, a los mismos lugares donde contemplaba el espectáculo de las estrellas fugaces de mediados de agosto. Ya no están las esperanzas. Ya no están los deseos o las promesas. Lo que pudo haber sido y no fue. Ya no hay lugar para la inocencia. Ni siquiera para el futuro.


Agosto es un mes intenso, y puedes disfrutar con todos los sentidos de algunos días redondos y completos en estas playas mediterráneas si hay un oleaje en calma. Puedes exponerte al sol como un reptil y notar su fuego lejano. Sus atardeceres, largos y salados tienen todavía un sabor rojo a yodo marino, pero,  como en la alegría de un pre-jubilado, se intuye que la senda ya va en descenso. Despojado de tus sueños, la realidad te envuelve y sabes que solo puedes perder. Nunca fueron igual los viajes de ida que los de vuelta. Por esto agosto es un mes muy emocionante, de lágrima fácil, consciente de la liquidez del tiempo. 


Por esto, cada día, y con la música como compañera de paseo, dejo que fluya la memoria, que la emoción lo envuelva todo, que broten las lágrimas. No diré más.


martes, 14 de julio de 2020

ATARDECERES

Julio es el mes perfecto. Sus largas tardes en estas playas son incomparables con cualquier otra oferta meteorológica del planeta. 
Quiero escribir sobre el tiempo y sobre la memoria pero no puedo, es como escribir en el agua. No puedo atrapar la esencia de cada atardecer, no puedo retener la textura del aire en cada reencuentro con estas tardes mediterráneas y no puedo impedir la nostalgia de los juegos en este mismo mar cuando aquel cuerpo juvenil, con el aroma a salitre incrustado en la piel, se creía inmortal, libre y dispuesto a pelear con cada ola para conquistar el paraíso en cualquier puerto. He vivido muchos atardeceres como éste, pero todavía no sabía que la guerra estaba perdida de antemano. 
De momento, aun puedo disfrutar contemplando cómo los niños exhiben con inocente entusiasmo su euforia y su alegría en estos atardeceres que representan la gloria del verano.

martes, 2 de junio de 2020

DE NUEVO, EL MAR

Sigue el estado de alarma, pero sin confinamiento. El baile de cifras de los últimos días hace absurdo seguir el conteo de muertos. Parece que las estadísticas ya han perdido interés, ahora lo importante está en las fases y lo que se puede hacer con ellas. Aquí, desde ayer se puede ir a la playa y bañarse. Comenzó el mes de junio con sus días azules, y volví a oler el mar mientras mis hijos gritaban y celebraban en una playa solitaria la alegría de vivir.
Hice unas fotos, pero mientras otros verían la necesidad de publicarlas en instagram o en Facebook, donde intentan acaparar seguidores yo tengo el gusto de contarlo aquí, aunque haya poca gente que lea estas entradas. Ahí dejo algunas fotos de uno de mis paisajes preferidos y de unos momentos que quedarán grabados en la mente de estos niños, al menos durante algunas décadas.














miércoles, 20 de mayo de 2020

VIRUS Y CAOS



Día 20 de mayo. Día 68 del estado de alarma.

Los biólogos sitúan a los virus en la frontera de la vida porque no son células, y además, solo realizan una de las tres  funciones de los seres vivos. No se nutren ni se relacionan, pero son capaces de reproducirse eficazmente cuando penetran en una célula huésped. Así, como cualquier ser vivo, los virus se replican y esparcen sus copias por este mundo; y también como cualquier ser vivo, siguen la implacable lógica darwiniana de que cualquier cosa que se reproduce con éxito en un determinado contexto, es capaz de permanecer en el tiempo. Si este coronavirus no hubiera tenido este éxito reproductor, habría pasado desapercibido como pasó con otros virus que fueron abortados por la comunidad científica en tiempos recientes. Nada nuevo.
Creced y multiplicaos, he ahí uno de los primeros mandatos del Génesis después de que se haya hecho la luz. Y eso hacen todos los seres vivos. Vivir es atrapar orden a partir del exterior, generar entropía – por cierto, uno de los conceptos clave para entender el fenómeno de la vida- creando desorden en el entorno. Los humanos, con nuestra complejidad biológica y social, creamos mucho orden a costa de generar mucho deterioro ambiental. Pues bien, este virus también ha sido capaz de vencer a toda la biotecnología del planeta y replicarse con facilidad, a costa de los demás, dejando todo su entorno completamente deteriorado. Junto a la crisis sanitaria, ha provocado un caos en nuestra vida económica, social y política. Siguen los científicos, pero también los políticos, y los economistas y los sociólogos, y los comunicadores, y los tertulianos de cualquier pelaje, lanzando proclamas de los que nos viene cuando en realidad solo sabemos que no sabemos prácticamente nada sobre cómo será el futuro del covid-2, o covid19. Continuamos sin saber exactamente como este virus ha podido generar tanto caos en todo el planeta en el siglo XXI.
Las comunidades ahora están en un proceso de desescalada en distintas fases: fase 0, fase 1, pero también fase 0,5. También he oído fase 1.5. Los horarios, por edades, por deportes, por número de habitantes, por zonas sanitarias, uff. Aforos al 30%, al 40%, o al 50%. Vacunas y antivirales por todos lados y a todas horas. Los imprescindibles test, que deberían haber sido la clave desde el principio, continúan sin ser habituales en un centro médico, ni siquiera en las personas con altas probabilidades de estar contagiadas. Compras de mascarillas que no funcionan. Estafas de chinos. Muchas normas para las mascarillas, pero mucha gente circula sin ellas. El estado de alarma, o se debería llamar de excepción, es constitucional, o no lo es. Rebajas no, o si pero sin aglomeraciones. Las terrazas, si pero no. Las playas, he leído que en fase dos, cita previa, drones, parcelas de edad, sin juegos y sin boca a boca. Mi añorada playa de Canet aparecía hoy cuadriculada. Economía frente a sanidad. Manifestaciones, escraches, caceroladas, ira política, bandos. 
Veo mucha gente saliendo sin miedo, intenta vivir con cierta despreocupación. Pero el virus ha dejado a todo el planeta inmerso en la incertidumbre y el caos.


sábado, 2 de mayo de 2020

DESPERTAR SIN PRISAS


Día 2 de mayo. Día 50 de confinamiento

Los niños ya pueden salir a la calle, aunque solo una hora. Mis hijos, ajenos a la excepcionalidad del momento que están viviendo, agradecen que su sueño no sea interrumpido cada mañana, y yo procuro que nada perturbe su tranquilidad, su nueva rutina. Me gusta observarlos cuando duermen mientras la luz ya asoma por la ventana.
Siguen cayendo los días. Todos comienzan con un momento que resume la esencia de todas las cosas, el vínculo más natural, el amor más sencillo y puro.
Percibir de cerca el olor intenso que únicamente hacen los hijos cuando se acaban de despertar. Mirarles la cara desde muy cerca. Besarles mucho, besos largos y hondos que solo se hacen a los hijos cuando están medio dormidos. Despertar cuando la naturaleza que llevas dentro te indica que ya has soñado bastante. Sin despertador, sin prisas.