Buscar este blog
sábado, 28 de septiembre de 2013
jueves, 5 de septiembre de 2013
VERANO
Se acerca el final del verano y estoy en una terraza junto al mar. Pido una
cerveza muy fría. Mientras disfruto la risa de mi hija correteando por la
arena, pocos metros más atrás unos bronceados cuerpos adolescentes celebran un
punto de voleibol playa. Un velero cruza el mar armoniosamente y el sol
ilumina un tranquilo día de playa. La brisa me golpea suavemente el rostro mientras
saboreo cada trago de cerveza. Pienso en estas palabras, y en otras escritas en
este mismo escenario hace ya mucho tiempo, sobre derrotas amargas que los años
se han encargado de erosionar. El mismo lugar donde soñé cada verano con el
verano perfecto. La canción que suena en el chiringuito es una vieja conocida “Ellas
sueñan con él y el con irse muy lejos” ¡Ha pasado tanto tiempo! Mi hija se
ensucia con el helado y sonríe, y yo con ella.
Recuerdo lejanos veranos con días interminables vividos con
entusiasmo y noches suaves donde la temperatura
invitaba a la calma, y a la tertulia.
¿Cómo atrapar los
instantes de dicha? ¿Cómo describir estos perfumes que suelta la noche mediterránea
y que destierran el desasosiego? Acuden a mi memoria amontonadas escenas de
dicha que buscan la forma de ser vestidas con las palabras. No hay manera.
Respirar hondo el olor de yodo marino y de sal de un viejo
puerto pesquero. Distraerte con el monótono rumor del oleaje y viajar con la
imaginación a tus paisajes preferidos. Escuchar de lejos el sonido de una
orquesta cantando viejos boleros de amor mientras en la oscura playa descubres toda
la poesía del Universo en la espléndida piel que tienes a tu lado.
El tiempo pasa y ha dejado en el desorden de la memoria todo
tipo de emociones. También la frustración de no vivir algunos sueños que se
quedaron en el camino. Pero pasó lo que tenía que pasar.
martes, 27 de agosto de 2013
HACE 25 AÑOS
Hace 25 años yo escuchaba esto:
Muchas de las canciones que
se incluyen en estos tres discos (se llamaban LP’s) se grabaron en mi cerebro
conectadas a mis pasiones en el verano de 1988. Estos tres discos formaron
parte del intenso paisaje emocional que
viví en una tranquila playa mediterránea y no hay nada que pueda rescatar con
tanta exactitud la complejidad de las experiencias sentimentales vividas hace
tanto tiempo. El tiempo, que todo lo erosiona, aun no ha conseguido diluir los
aromas y las sensaciones que inundaron mi mente aquel verano y aún fluyen en mi
cerebro con nostálgica ternura cada vez que
escucho estas canciones.
Grabadas en unas cintas de cassette para que pudieran ser
transportadas como parte del equipaje, estas canciones se pegaron en mi alma
con tanta contundencia que aquel cielo llovido de estrellas, aquellas
interminables tardes con la piel salada y
aquellos labios besados con furia vuelven a mi memoria con cada acorde.
¡Que
misteriosa fuerza tiene la música para acompañar las pasiones y para resistir
el paso de los años!
En un misterioso rincón de mi cerebro -he leído que es en la zona dorsal del córtex prefrontal medial- continua unido de forma enigmática un esplendoroso atardecer y una lejana canción de amor, pero solamente mi conciencia es capaz de recordarlo, saborearlo y entenderlo.
En un misterioso rincón de mi cerebro -he leído que es en la zona dorsal del córtex prefrontal medial- continua unido de forma enigmática un esplendoroso atardecer y una lejana canción de amor, pero solamente mi conciencia es capaz de recordarlo, saborearlo y entenderlo.
viernes, 2 de agosto de 2013
PLACERES
Cuando buceo en las aguas de mi memoria encuentro un espacio
inconmensurable lleno de deseos, de recuerdos sentidos en soledad, una soledad poblada
de sueños. Sobre estos recuerdos construye mi cerebro la ilusión de un yo, de
una conciencia singular. A veces me gusta acunarme en algunos de los más
placenteros. Aún me acuerdo, eran otros tiempos. Sí, aún consigo recordar
algunos placeres…
-Saborear aquellos lejanos labios besados con sabor a fruta
-Aspirar el aroma de césped mojado en un caluroso día
de agosto.
-Sentarte en la oscuridad de una sala de cine con la
complicidad de aquella inocente novia.
-Pasear por un campo perfumado de azahar buscando la naranja
perfecta que contenga el sabor perfecto.
-Contemplar el sol por la ventana mientras el aroma del café
saluda un esplendido día de primavera.
-Exponer tu cara a la brisa marina a bordo de un barco que te
ayudará a soñar intensos viajes y gloriosas batallas.
-Abrasarte de pasión
junto al mar en brazos de aquella novia prohibida
- Sumergirte en largas noches de fiesta con la sociabilidad
por las nubes y con ilusiones desbordadas.
-Conversar con gente inteligente y querida bajo un cielo
estrellado en espera de tiempos que llenen de pureza tu alma.
- Practicar deportes que te recuerden que tu cuerpo continua
potente y sano, dispuesto para encarar nuevos retos.
-Rodearte de la carne sudada de una nueva amante.
-Disfrutar de una
fresca cerveza y un cigarrillo tras una refrescante ducha y en espera de una
cena con buenas expectativas.
-Buscar la belleza definitiva.
El tiempo ha sustituido algunos de estos viejos placeres por
otros más sosegados pero los diluirá todos cuando mi memoria desaparezca. Dicen
que puede que llegue el día en que los recuerdos se puedan grabar fuera del
cuerpo; la información neuronal pasará a información digital, en una especie de
disco. No sé, no sé…
martes, 23 de julio de 2013
CITA DE SCHOPENHAUER
Con permiso de Samu voy a extraer de su blog ”Que vida
esta” esta cita de Schopenhauer que aparece en su entrada “El absurdo”. De un pesimismo duro y
contundente. No me atrevo a añadir ni una palabra más.
miércoles, 17 de julio de 2013
CUALQUIER DÍA DE MEDIADOS DE JULIO
(Como he hablado de la felicidad en mis
últimas entradas y estamos en estas fechas, he decidido colgar un breve texto
que escribí a principios de los 90 sobre aquellos días en que los veranos eran
interminables en estas playas del Mediterráneo)
Puede haber días más elegantes o más
finos que estos días del mes de julio, pero es difícil imaginárselos, si salen
buenos, más completos y extensos.
Un sol redondo detrás del mar en calma
anuncia a primeras horas de la mañana un espléndido saludo a un día de primera
clase. El aire está limpio y la naturaleza mantiene toda su armonía El sol aún no ha cuajado y una suave brisa te
puede acariciar la piel si tienes la suerte de pasear por una de estas
tranquilas playas mediterráneas.
Un agradable almuerzo y leer el periódico en cualquier sombra
pueden ser disfrutados sin ninguna velocidad, mientras se acerca el mediodía.
Ya en la playa, el sol escampa todo su poder por tu carne pero un baño diluirá
su energía mientras conversaciones sobre lo cotidiano te alejan de cualquier
tragedia.
Un buen plato de paella, o de arroz al
horno supone un auténtico deleite en cualquier terraza; hay buen apetito tras el
baño y los sentidos están todos abiertos de par en par. Como no es un artículo
gastronómico no hablaré, aunque lo merezca, del melón, que por estos días y en
estas zonas están en todo su esplendor y plenitud. La sobremesa puede ir acompañada de una
partida de cartas, yo prefiero el truc, pero puede sustituirse por una
relajante siesta.
A media tarde puede ser momento para otra visita a la
playa. Puedes escuchar buena música,
leer una apasionante novela o disfrutar de una agradable compañía. Puedes
perder la noción del tiempo con unos juegos en el agua; el momento ha sido creado para la dicha y todos
los poros de la sensibilidad estás preparados para recibirla. Arena, sol, mar y
TÚ. Es muy difícil que la tristeza se siente a tu lado.
El sol se vuelve rojizo y se marcha a
iluminar otras partes del mundo, para volver a salir mañana con idéntica
majestuosidad. Si eres un niño puedes jugar al fútbol hasta que los mosquitos
hagan acto de presencia o tu madre te obligue a dar una ducha para cenar. Si ya lo
fuiste, puedes pasear en bicicleta, o hacer ejercicios físicos más intensos
pero no menos placenteros. Mientras, una maravillosa luz perfumada te permitirá
recuperar viejos aromas que creías olvidados.
Una enorme ducha te relaja, te refresca y
tu cuerpo sabe que todo funciona bien, y que el día aún está lejos de terminar.
Estás preparado para una deliciosa cena, compartida con gente querida.
Después un helado y un breve paseo que te
conducirá a olores salados a yodo marino que te recuerdan viejos barcos y
puertos donde iniciaste lejanos viajes soñados.
La temperatura aquí parece la inventada
por la evolución para que el hombre celebre la naturaleza. Una sensación de
bienestar se apodera de tu interior mientras las cigarras cantan y algún búho
grita desde su vuelo. Largas tertulias con las estrellas adornando el cielo te
llevarán por divertidas y ocurrentes conversaciones hasta altas horas de la
madrugada, esto depende de tus obligaciones al día siguiente; en cualquier caso merece la pena pasar un
poco de sueño y apreciar lo que vale la pena estar vivo, y la enorme pena que
es morir.
Si comprendes que estos días están
tasados y que no duran siempre; si no
andas distraído en otras prisas y caprichos, entonces entenderás que estos
días, perfectos y baratos, son un regalo de la confitería divina y que DIOS no
necesita más argumentos para expresarse. Solo cabe que el AZAR te obsequie con
algún extra que sea una explosión de vida y de fiesta para todos tus sentidos,
y que ya no olvidarás.
Y...espera a que mañana una nueva luz
llegue hasta tu cama.
FELICIDAD (II)
Dolor, miedo y conciencia de
la muerte son los tres componentes de la infelicidad que propuso el profesor
Jordi Agustí en unas conferencias realizadas en Tarragona en octubre de 2010
organizadas por Tercera Cultura. Creo que analizar estos factores desde una
perspectiva evolucionista es la mejor manera de acercarse a entender el
concepto de felicidad.
Para cualquier animal, el
primer componente de la felicidad es la ausencia de dolor. El programa genético
con el que nacen les impulsa a mantener el medio interno dentro de un intervalo
óptimo para mantener sus estructuras en el tiempo y perpetuar así, sus genes.
Cualquier alteración del equilibrio homeostático interno generará dolor del
cual todo cerebro intenta huir, de la misma manera que cualquier intervalo
óptimo del medio interno será asumido por el organismo como un estado
placentero.
Además, algunos animales son
capaces de anticipar situaciones futuras, apareciendo la sensación de miedo
cuando se previenen sensaciones de dolor, es decir, futuros ataques que amenacen
el bienestar o la supervivencia. Por tanto, la ausencia de miedo sería el
segundo componente de la felicidad.
En el caso de los humanos, el
máximo miedo se corresponde con la conciencia de la muerte que es la aniquilación
total del organismo. El hombre tiene la certeza, al menos de momento, de la
temporalidad de nuestro destino y de los que comparten nuestros intereses
genéticos. También aquí se pueden añadir algunos casos de empatía que nos acercan
emocionalmente a otros seres humanos.
Este miedo supremo, propio de la especie humana sería pues, el tercer
factor que condiciona la felicidad.Por tanto, la felicidad estará asociada a momentos de ausencia de dolor, - de ahí la importancia que le solemos dar a la salud-, de ausencia de miedo -no hay nada como la tranquilidad y la seguridad-, y de una sensación de lejanía de la muerte -aunque nunca estamos libres de ella, hay momentos donde uno cree que el tiempo no está tasado y es casi la eternidad lo que le queda por delante-.
En el ser humano, estas
situaciones se dan sobre todo en edades donde el cuerpo está en su máximo
esplendor, uno visita poco al médico y tiene miedo de pocas cosas y además
intuye sublimes conquistas en el mundo en el que le ha tocado vivir. Por tanto, es como si la naturaleza nos haya
ofrecido sensaciones de felicidad máxima para aquellas situaciones donde el
cuerpo se siente joven, sano y valiente. Y se experimentan sobre todo en las
situaciones previas a las que uno espera la recompensa, es decir en la antesala
de la felicidad. De ahí la frase de Punset “ la felicidad está en la sala de
espera de la felicidad”.
Los organismos con
reproducción sexual han sido fuertemente seleccionados para el sexo, y los que
lo encuentran aburrido, no tienen muchas posibilidades de pasar el filtro de la
selección natural. En el caso de los humanos, debido a las particulares
condiciones en las que evolucionaron,
hizo que apareciera un fuerte sentimiento de apego por la pareja sexual,
al menos durante unos años, que es el periodo que suele tardar la crianza de la
prole. Este sentimiento, que denominamos amor, es el que mayor sensación de
placer proporciona, y por tanto la anticipación de dicho placer, es decir, la
ilusión de conquista, la lucha por la pareja para la reproducción es la que
mayor sensación de júbilo proporciona, una autentica explosión hormonal que le
hacen creer a uno un ser inmortal insensible al dolor y al miedo. Y lo
contrario, la angustia del desamor, el miedo a la pérdida del ser amado ocasiona
fuertes sentimientos de desasosiego y tristeza y una fuente inagotable de
conflictos. No hay más que revisar el
arte, en cualquiera de sus manifestaciones, para darnos cuenta de cuál ha sido
el motor que ha movido nuestra historia.
Tener el máximo estado de
bienestar -ser feliz- es útil para el proceso de selección sexual, la eterna
lucha de los hombres por las mujeres. Es en ese campo de batalla donde se han forjado
la mayoría de las ilusiones por las que los humanos se han movido. Es en esta
incansable lucha por conquistar fragmentos de ADN donde se explican los deseos humanos que han
construido nuestros mejores sueños. Que otra cosa es el poder, si no es la
lucha por conseguir el mayor número de recursos para conseguir el mayor número
de mujeres, aunque el ser humano haya sido capaz de desvincular el sexo con la
reproducción- característica auténticamente exclusiva de nuestra especie-. ¿Qué
es el dinero?, Aristóteles Onassis ,
experto en dinero, y en mujeres, dijo:
“Si no existieran mujeres, todo el dinero del mundo dejaría de tener sentido”.
Todo esto porque los seres
vivos buscamos un estado interno agradable, es decir, sentirnos a gusto, con el cuerpo y con el mundo. La selección natural nos ofreció para ello la
ilusión de ser felices. Por lo menos durante algún tiempo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





